i6, el joven multiinstrumentista de Bizkaia
Con solo 15 años, el elorriarra Izei Gallastegi publica su tercer disco y acaba de ser seleccionado para el concurso Arkupehotsak de Azpeitia
¿Cuántos jóvenes de 15 años han publicado ya tres discos con el plus de grabar todos los instrumentos y firmar el diseño del cedé con Photoshop? Él quizás es el único de Bizkaia. Se llama Izei Gallastegi y su nombre artístico es un juego de palabras escrito en euskera i6. Es de Elorrio y acaba de poner en circulación una galleta láser con siete canciones bajo el título Desira eta damua, grabado cuando aún tenía solo catorce primaveras. El vizcaino interpreta canciones tanto instrumentales como cantadas.
Relacionadas
Deseo todo; arrepentimiento ninguno. Para él esta es su primera entrevista, la primera de su trayectoria que arrancó con 11 años grabando entonces ya su primer disco. Se presenta tranquilo, paciente, muy simpático, atento y diamante a pulir. Sus canciones son una amalgama de rock, pop, algo de reggae, apuntes rapeados... Dicen que de casta le viene al galgo, y él viene a la cita, precisamente, con su padre, conocido músico euskaldun que ha tocado y toca en diferentes grupos como Non Demontre?, A!nke, Yakuzi, Ama Say, HAN o Dorre. Gorka, apoya de forma templada las palabras de Izei y, en todo momento, da prioridad al relato del joven.
Ahora que i6 arranca con su apuesta por el directo ha decidido que haya copias físicas de este disco de sonidos frescos y pegadizos. Cuesta 8 euros y es de alguna forma simbólica dar valor a su tesón, entrega. Acaba de formar el grupo junto a su hermana Irati, que toca el bajo, y a un amigo de Lekeitio, encargado de la batería. Han hecho un único ensayo en locales de ensayo ubicados en el municipio de Izurtza y, desde ahora, comenzarán los directos ante su público. “Coincidimos en el taller de formación que se hizo de música en Lauaxeta, Señeak Bizkaia Rock Kanpusa, con los de Gatibu”, recuerda orgulloso de haber participado en él y haber mejorado su formación.
"Estoy deseando oír más"
La entrevista se lleva a cabo en plena calle, en el exterior de la Escuela de Música y Conservatorio Bartolome Ertzilla de Durango en la que Izei está matriculado en el instrumento de piano que “toco todos los días”, y acaba de salir de clase. En un momento se acerca una música de la villa. “Disculpad, era para decir que tengo el disco de i6 y quiero felicitarte porque por ahora solo he podido escuchar tres canciones en el coche y ya estoy deseando oír más porque es superfresco, algo novedoso, melódico”, sonríe la violista Onintza Azkarate (Ulannah) y se despide.
"He adaptado un verso de Kirmen Uribe, a quien llamamos para pedirle permiso y nos lo dio"
El músico le agradece sus positivas palabras. Y no es para menos el apunte de Onintza: suena muy bien, de escucha fácil, sorprenden todos los detalles musicales o arreglos que el joven ha ultimado. De hecho, Gallastegi ha compuesto todas las canciones y él mismo ha tocado en el álbum las guitarras, el bajo, teclados y ha cantado. “En estos discos, he escrito alguna letra, pero sobre todo las compone mi hermana. También he adaptado un verso de Kirmen Uribe, a quien llamamos para pedirle permiso y nos lo dio. Muy majo. También otro de Oihana Arana”, pormenoriza este seguidor de grupos musicales de sonidos muy diferentes. Cita a actuales Lukiek, Txatxer, Streetwise o Ezpalak y a grupos de los 90 como Zebda o Pixies, quizás en este caso influencias heredadas de su padre y madre. Su padre hace un breve apunte: “Es un melómano, como tú y como yo”, sonríe e Izei agrega más nombres: “Xiberoots, Skabidean, Errobi. Y son referentes para mí New York Ska-Jazz Ensemble, y también lo ha sido Fermin Muguruza”.
A diferencia de jóvenes de su edad, las nuevas modas musicales no le interesan y es rápido, conciso y sagaz al responder la siguiente mala pregunta del periodista: “¿Por qué no te gusta el reguetón?”. Izei: “¿Y por qué sí?”. Tocado, hundido. Risas.
Diseño de la portada
Tiene a componer a partir de la guitarra, a pesar de que el piano es su instrumento de formación académica. Más adelante, graba sus partituras con su padre, Gorka, como técnico de sonido, aunque “él mismo ya ha aprendido a cómo hacerlo”. Como también decide sus diseños. El del disco, por cierto, de calidad. “Los hago con Photoshop a base de prueba y error”, se ríe y aporta: “en este caso son diferentes torres, farolas… de fotos que he ido sacando en viajes: una en Francia, otra en Andalucía…”.
Conoce la trayectoria de aquel joven músico llamado Bittor Aiape –el autor de la famosísima Arraroa noski, sintonía de Herri Urrats, en 1992- y no quiere ir tan rápido. Ni él ni sus mayores. De hecho, están cuidando todo lo que pueden no exponer al joven talento. En las fotografías, prefieren que salga desenfocado. En sus discos no sale su imagen. “No tiene ninguna red social. Vemos también más importante que el público pueda dar valor a tener su disco, algo que se está perdiendo, las ventas de discos, digo”, apunta su padre siempre pidiendo permiso a su hijo para no quitar protagonismo en la entrevista. Izei asiente. Se percibe que en el hogar han consensuado mucho, han analizado todo. “Todo esto impone un poco y queremos cuidarlo”, admiten.
Concurso en Azpeitia
Más cuando acaba de ser seleccionado para participar en un concurso y deberá defender sus canciones el 13 de junio. Él, vizcaino, un grupo navarro, uno de Gipuzkoa y una cantante de Iparralde. Será en Azpeitia. El certamen se llama Arkupehotsak y las bandas son Hartzak Zeruan, White Carters y Maider Cigarroa. Participarán en este proyecto, que es formativo y creativo, impulsado por Kulturaz. El programa incluye el uso del espacio de sonido de Dinamoa para realizar ensayos además en un encuentro el 14 de marzo en el que recibieron sesiones de formación técnica y artística. La siguiente cita será el 14 de junio, con un concierto colectivo en la plaza de Azpeitia por el que cada grupo percibirá 300 euros.
Preguntado a ver cuál es su sueño de futuro, el de Elorrio prefiere tener los pies en el suelo y manifestar que “no tengo un sueño como tal”. Es su deseo seguir formándose, eso sí. Creciendo.