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Reyes Torío,Excantante de Dinamita Pa Los Pollos

“El rock´n´roll es hoy minoritario, como el jazz de nuestra época”

La vizcaina Reyes Torío, excantante de Dinamita Pa Los Pollos, vuelve a casa como invitada especial del concierto de Los Rebeldes el sábado en Bilbao

“El rock´n´roll es hoy minoritario, como el jazz de nuestra época”

La voz de Reyes Torío suena en exitosos himnos de punk vaquero de los vizcainos Dinamita Pa Los Pollos como Pandilleros y Bourbon, formación de la que fue cofundadora en los años 80. Tras cuatro décadas como agente (muy) activa en la música como productora, directora de ferias de discos y festivales, empresaria y Dj, la vizcaina anuncia un regreso paulatino como cantante que tendrá su primera parada este sábado como invitada especial, junto a Dani Ne.lo, en el concierto de Los Rebeldes en el Kafe Antzokia bilbaino. “A ver si baja el reggaetón y vuelve a existir hueco para la música de guitarras y tocada por músicos”, explica Reyes en esta entrevista.

Ha regresado a Euskadi y Bilbao como Dj (La Alhondiga, MAZ Basauri, Azkena Rock…), pero ahora lo hace como cantante.

Estoy súper emocionada por ver a la familia y con el cumpleaños de mi hermana pequeña por medio. Voy como invitada de Los Rebeldes, junto a Dani Ne.lo. Soy fan del grupo desde pequeña, además de amiga de Carlos Segarra desde hace 40 años y coincidimos tocando con Dinamita muchas veces, pero es la primera vez que voy a cantar sus canciones en un escenario. Estoy emocionada y agradecida (canta entre risas, a lo Lina Morgan).

¿Cuáles ha elegido?

No lo voy a decir, para que sea una sorpresa. Sí adelanto que serán dos, de entrada, y ya veremos al final en el bis. Carlos se ha sorprendido porque pensaba que elegiría las canciones más baladas o de tono country, pero no. Serán las más rockeras y cañeras, las más duras dentro de su rock clásico. Me acaba de decir que soy la Etta James de Bilbao (risas). Ojalá, ese listón está muy alto.

Los Rebeldes son unos pioneros del género, con Mermelada y los diferentes grupos de Loquillo.

Es un grupo que a estas alturas se merece un reconocimiento. Como dices, estaban ya en el principio, en la proto génesis de la movida y explosión de finales de los 70, la general, no solo la madrileña. Y siguen contra viento y marea, petándolo antes con discos de oro y luego con las horas bajas posteriores. Se han mantenido y vuelven a petarlo. Hay que reconocer a los grandes del rock´n´roll como se merecen.

¿Cantará con ellos porque es amiga o supone un primer paso de regreso a los micrófonos?

(Risas). Ha surgido la ocasión después de que me haya trasladado de Barcelona a Altea, en Alicante. Carlos vive en Finestrat, a 10 kilómetros escasos. Él fue el primero que me llamó, me invitó a su casa y me propuso hacer cosas relacionadas con la música. Ha sido mi mentor, mi introductor en la movida musical de la zona. Dado que iban a tocar el disco nuevo a Bilbao, me invitaron; y yo, encantada. ¿De aquí podrán salir más colaboraciones? Creo que sí, estamos cocinando una canción grabada juntos, con algún miembro de Tenessesse y alguien más. Habrá sorpresa editada, sí.

Cantar es lo único que le ha faltado hacer en las cuatro últimas décadas ligadas al mundo de la música. Nada desde la disolución de Dinamita.

De momento, seguiré con colaboraciones. De ahí a liderar yo un proyecto… queda más tiempo. No será este año, pero me reservo la noticia porque en 2018 grabé en inglés dos temas de Dinamita (Toro mecánico y Cuando llegues) con músicos estadounidenses en el estudio de David Grohl (exbatería de Nirvana y líder de Foo Fighters). Ese disco saldrá para el mercado USA, que quedó parado por la pandemia y ahora lo retomaremos. Pienso en ampliarlo e incluir más colaboraciones de aquí con otras bandas. Si habrá gira o no, no lo sé, pero disco casi seguro que sí.

¿No ha echado de menos cantar durante estos años?

Algo, aunque lo he pasado muy bien al otro lado del escenario. He disfrutado mucho como productora discográfica, mánager, editora, directora de festivales… A la vejez, viruelas (risas).

¿Con qué faceta disfruta más?

Con la producción de estudio, es lo que más me gusta del mundo. Es coger una maqueta y transformarla en un disco. A veces, directamente y sin tocar nada, solo haciéndolo sonar bien; otras poniendo todo patas arriba porque hay grandes canciones e ideas pero sin una buena resolución. En ese caso hay que producir casi de cero: instrumentos, arreglos… En un estudio estoy muy feliz, es lo que más echo de menos porque nadie produce ya. Solo se lo pueden permitir las grandes estrellas, los músicos jóvenes lo hacen ellos mismos.

¿Cuál sería su producción estrella?

Ufff, es como pedir a quién quieres más, a aita o ama. La que más me enorgullece es la de los británicos Maroon Town, yo estuve allí en su cuarto disco. El primero se lo produjo John Bradbury, de The Specials. Y después, confiaron en mí en Don Drummon; y fue un éxito internacional. Supuso un hito en mi carrera, pero en mi corazón están todos en los que he colaborado. Soy una buena madre (risas).

¿A quién le gustaría producir, trabajar con él en la sombra?

Uff, a todo el mundo. A Paul Weller, por ejemplo, y a estrellas como Supergrass, Franz Ferdinand, The Killers o The Lemon Twigs, esa pareja de hermanos que me fascina. Creo que podría aportar algo a su música, pero están muy lejos de mi alcance, son un sueño. Y además, son grandes personas, algo que no siempre sucede, como bien sabes tú. A veces, es mejor no conocer en persona a quiénes admiras.

¿Cómo cree que andamos de creatividad en el siglo XXI?

Aunque algunos nos llamen pollasviejas, lo que vivimos en los años 80 y 90, sobre todo en el rock´n´roll, se ve muy escaso en este. Hay cosas, claro, pero lo tienen muy difícil por la escasez de público. Todos se vuelcan en la música urbana o la de baile. El rock´n´roll es hoy como el jazz de nuestra época. Estamos, hay clubs, grupos y publico, pero es minoritario. Pero creo que se producirá una vuelta a lo grande. No soy tan pesimista como hace unos años, tengo esperanza. Ahí están Los Bengalas, Los Zigarros, los vizcainos Los Brazos, Automatic Lovers… Y fuera, también. A ver si baja el reggaetón y vuelve a existir hueco para la música de guitarras y tocada por músicos.

La has visto y vivido de todos los colores. ¿Cómo está de salud la industria?

Mal, cada vez se vende menos. Las ventas son anecdóticas y el streaming no es lo mismo porque no crea la adicción del formato vinilo, un objeto precioso que cuidabas y en el que valorabas cada peseta que nos costaba. Ahora, la música es de usar y tirar, y hay que adaptarse aunque el futuro de las discográficas es muy negro. Tienen más sentido las pequeñas independientes que las multinacionales, a la que solo le salen los números con artistas millonarios. Si miras los créditos de Rosalía, por ejemplo, aparecen todas las multinacionales unidas en los derechos de autor, que es donde está el dinero. El trozo de pastel está muy repartido. ¿Quizá sea una de las claves de su éxito? Ahí lo dejo.

Siempre ha trabajado en apoyar el papel de la mujer en la escena musical. Usted empezó haciendo coros en Dinamita Pa Los Pollos.

Empecé como cantante en la banda original, Capitán Vicio y Dinamita Pa Los Pollos, junto a Roberto (Mata). Ambos cantábamos, pero un año después llegó Javi (Zaitegi) y como era tan bueno, un cantante excepcional, al ser muy pragmática y resolutiva, Nela y yo optamos por hacer de cantantes al estilo de una banda que siempre me ha alucinado: B–52s. Era algo raro que no encajaba en los estándares y nos acabaron poniendo como coristas y hasta en un rincón del escenario. Pero eso me da igual, estoy muy satisfecha y orgullosa de lo hecho con el grupo.

Y ahí por opto por reivindicar su papel.

Llegó un momento que sentí que las mujeres en el mundo de la música estaban minusvaloradas. Nos faltan instrumentistas (baterías, bajistas…) y sé que existen aunque no tienen un camino de salida. Desde 2016 estoy trabajando prácticamente solo con mujeres; o bien con bandas exclusivas o con su liderazgo. Además, hice el festival Wimen, impulsado solo por mujeres, desde las artistas a las técnicas de sonido, luces, seguridad… Demostramos que lo podíamos hacer igual de bien, si no mejor (risas), que para algo soy de Bilbao. Últimamente me he abierto más, lo importante es el talento. Además, los chicos jóvenes de las bandas son súper feministas, al contrario que en la sociedad, que son cada vez más conservadores. Eso me da un pánico total.

Creo que también anda involucrada en un libro.

Se llama Historia de la música de Altea y se presenta en unos días. Allí vivió Marisol muchos años y ha pasado mucha gente para grabar. Tengo el honor de ser la última incorporación al libro, que se presentará el 12 de marzo con una fiesta.