Take That, la rampa de despegue de Robbie Williams
Un documental rescata la trayectoria de la ‘boy band’ que dio a conocer a la estrella pop británica, que visitará el festival Bilbao BBK Live en julio
Casi coincidiendo con la confirmación de que el británico Robbie Williams será una de las estrellas del Bilbao BBK Live 2026, que se celebrará en julio en Kobetamendi, Netflix acaba de estrenar un documental sobre la boy band Take That, el quinteto pop juvenil que sirvió de rampa de despegue a Williams en los 90. En él, a través de imágenes caseras inéditas grabadas por el grupo y sus declaraciones, se revive la trayectoria de un grupo que vendió 45 millones de discos y tuvo doce números 1 entre una vorágine de celos artísticos, luchas de ego, pensamientos de suicidio, trastornos alimentarios y una histeria adolescente solo vista antes con The Beatles.
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Este documental, titulado Take That y dirigido por David Soutar, se sirve de imágenes de archivo inéditas para narrar el auge, la caída y el reencuentro de récord de una de las boy band más famosas del Reino Unido, creada, descaradamente, como reconoce el mánager del grupo, Nigel Martin-Smith, aprovechando la ola millonaria de los estadounidenses New Kids on The Block.
Esta crónica audiovisual recorre los inicios del quinteto formado en Mánchester, en 1990 y a raíz de un casting, hasta convertirse en superestrellas del pop. Además, revive la camaradería, el caos y la resiliencia que impulsaron su meteórico ascenso, su dramática separación y uno de los mayores regresos en la historia de la música británica. Contada en sus propias palabras, con el apoyo de grabaciones caseras, se vende como “la historia profundamente personal y definitiva” del grupo de música adolescente.
Dividido en tres episodios y narrado de manera clara y cronológica, establece sin ambages el estatus de cada uno de los miembros del quinteto. Gary Barlow era el líder, el compositor de la música y los textos, siempre al piano. “No hay nada comparable con estar en un grupo. Es pura fuerza y emoción”, se le oye decir. “Éramos uña y carne”, según Jason Orange, miembro centrado en las coreografías y bailes, al igual que Howard Donald, mientras que Mark Owen era quien volvía locas a las jovencitas y Williams era el gracioso y vacilón. “Nos besamos antes de cada concierto, pero en machote”, cuenta a la cámara descojonándose.
Triunfo paulatino
El documental narra cómo el vehículo creativo de Gary –chico introvertido, amante de ABBA, The Beatles, Elton John y Billy Joel, y compositor desde los 15 años– ascendió, alternandoactuaciones de día en institutos y nocturnas en club gay, hasta petar el Estadio de Wembley. Pero no fue fácil, ya que temas propios como Promises o So What You Want tuvieron una repercusión mínima, que no alcanzó la cumbre hasta la versión que realizaron de It´s Only Takes a Minute, de Tavares. “Nos quedamos flipados”, indican cuando ya el posterior Pray, ya propio, fue n.º 1.
Y de ahí… a la locura. “Nos convertimos en un negocio, en una gigantesca máquina de fabricar dinero. Era como tener el mundo a nuestros pies”, explica Gary, que siguió componiendo canciones inanes de pop y dejando el micrófono a otros integrantes mientras Williams pedía sonar como Oasis. Con su mayor éxito, Back for Good y entre huidas de fans y conciertos en medio mundo, llegó “el principio del fin”, reconocen. La mecha la encendió Williams. Su abuso del vodka desprendía “una energía chunga”. Él mismo reconoce que “me ponía hasta el culo y estaba ido física y mentalmente”, así que optó por abandonar. “No había plan alguno, solo dejar de sufrir”, confiesa.
Separación y reagrupamiento
El abandono de Robbie Williams tras cinco años conmocionó a la banda –“fue desolador, era un hermano”–, que intentó continuar como cuarteto pero acabó optando por la disolución estando en la cumbre. “Fue una liberación” para la mayoría, que llega a asegurar que el grupo había sido “el trampolín” para Gary Garlow y Robbie. Y esa rivalidad, llena de vitriolo y mala leche en el caso de Robbie en declaraciones descarnadas, ocupa algunos de los momentos más estremecedores del documental.
Howard reconoce que pensó en el suicidio y Gary que sintió celos del éxito de Robbie. De hecho, acabó dejando la música –“el piano se convirtió en mi enemigo”– y teniendo graves problemas alimentarios y de autoestima, recluyéndose en casa, con su pareja e hijos, durante 13 meses sin salir al exterior. Después de que las carreras personales de todos naufragaran, menos la de Robbie, convertido en “el nuevo George Michael”, la realización de un documental volvió a reunir al cuarteto.
Una oferta de gira, en 2005, motivó su regreso a la carretera, sin su mánager de siempre. “Ahora mandábamos nosotros”, claman orgullosos en la pantalla. De hecho, todavía siguen en la carretera en estos momentos, como trío tras la marcha de Jason aunque sin el éxito masivo de su primera etapa artística. Incluso lograron que Robbie volviera a casa de manera momentánea en 2009 para grabar el disco Progress.
Además, aprovechan el documental para adelantar la canción You’re a Superstar. Mientras, Robbie Williams ha confirmado que tocará íntegro en Bilbao, en olor de multitudes, su primer disco en solitario y el reciente Britpop en el marco del festival BBK Live, que se celebrará del 9 al 11 de julio con artistas como David Byrne, Lily Allen, Idles, Interpol, Richie Hawtin, Alabama Shakes, Charlotte de Witte… Por el momento solo están disponibles los bonos, a 160 euros, 198 si es con camping incluido.
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