Desde antes de que Landako Gunea abriera sus puertas, los fieles a la cultura vasca ya han aguardado pacientemente para entrar y disfrutar de la 60 edición de Durangoko Azoka. Más de media hora antes de que el recinto volviera a ser el epicentro de la música y literatura euskaldun, las inmediaciones del espacio han recibido a los primeros asistentes. El gran flujo de visitantes ha hecho difícil ver qué ofrece cada stand y los tumultos de gente han sido cada vez más considerables.
Escritores y músicos se han aprestado a dejar su sello en los libros y discos que su público ha adquirido. Pero acceder a Landako Gunea se ha ido complicando según pasaban los minutos. En torno al mediodía, los responsables de la Durangoko Azoka han decidido empezar a controlar el aforo ya que el tránsito no era posible. Así, han cerrado los accesos y los asistentes se han colocado en filas que han avanzado de manera fluida. Han tenido que salir visitantes para que los nuevos hayan podido entrar al recinto.
El acceso principal con dos filas, una por cada puerta, los laterales o los accesos desde el parking se han sellado y los trabajadores han ido dando paso según han salido del recinto otras personas. En una de las colas ha estado el grupo formado por las amigas Lur, Maider, Kattalin, Irati e Izaro, llegadas desde Arratia. "Hemos venido más veces a la Azoka de Durango y es la primera vez que hemos tenido que hacer cola para entrar", comentan estas jóvenes que quieren ver las novedades de Karmele Jaio, Zetak o Izaro, entre otras propuestas culturales. Además de comprobar de primera mano qué novedades han salido al mercado, tienen marcado en rojo en su agenda la presentación de una de sus escritoras favoritas: Sara Uribe-Etxebarria, que ha dado pinceladas de su libro ‘Kuntzak eta kerak’.
También sorprendidos por las colas para entrar están Mari, Garazi y Unai, que han llegado desde Berango con la intención de ver a Alex Sardui, de Gatibu. “La semana que viene iré al concierto”, asegura Garazi a la vez que reconoce que “es la primera vez que hemos tenido que esperar para poder entrar al recinto”.
Control
Para Maider y Ane, de Santurtzi, esperar un poco antes de acceder a Landako Gunea no les ha resultado raro. “El año pasado también tuvimos que hacer cola para entrar”, han contado ambas que reconocen que su visita a Landako Gunea tiene un objetivo principal: ir preparando la lista de regalos para Olentzero. “Nos gustaría comprar el nuevo disco de ETS y una camiseta de Neomak”, afirman las jóvenes asegurando que no están dispuestas a “hacer dos horas de cola para que Iñigo Etxezarreta” les firmara la nueva publicación del grupo. “Tampoco nos va la vida en conseguir la firma”, señalan entre risas.
Largas colas
Y es que esperar se ha convertido en la constante de la jornada. Tanto para entrar como para conseguir las firmas más deseadas. Y ahí se han llevado la palma los creadores musicales. El nuevo disco de ETS se llama Konkista y realmente su líder, Iñigo Etxezarreta, ha conquistado al público que ha tirado de paciencia para lograr su firma.
Otro de los artistas que ha demostrado su tirón entre jóvenes y más mayores ha sido Alex Sardui que, sin perder la sonrisa, ha ido atendiendo amablemente a sus seguidores. O Süne, que con gran agilidad ha dejado su huella en los discos de su público. De hecho, los organizadores de la 60 edición de la Durangoko Azoka ya esperaban que los tres músicos atrajeran a un gran público, por lo que sus puestos se han situado cerca de las entradas para organizar las filas en la calle.