Arranca una Azoka que no dormirá en cinco días

La gran plaza de la cultura vasca abre este sábado sus puertas al público en Durango en una edición en la que convivirán el formato presencial y la tienda 'on line'

03.12.2021 | 18:30
Responsables de editoriales y discográficas ponen todo a punto para que la Azoka abra mañana sus puertas.

Como si de una fábrica de producción en cadena se tratara, la organización de Durangoko Azoka tendrá este año varios turnos de trabajo para que el formato presencial pueda convivir con la tienda on line. Después de desalojar a los visitantes, el pabellón de Landako no cerrará por la noche, cuando los trabajadores deberán afanarse para preparar los pedidos que se enviarán por correo. Será la primera edición híbrida de la feria, que deberá enfrentarse al reto de adaptarse a las medidas sanitarias con un aforo reducido. A partir de este sábado y hasta el 8 de diciembre, el pabellón abrirá sus puertas al público que accederá en cinco grupos de 1.200 personas tras una reserva previa. Algunos de esos turnos ya se han agotado, pero aún hay disponibilidad para aquellos que quieran acercarse a la gran plaza de la cultura vasca.

Desde primera hora de la mañana, Lubna Youssoufi Zuazua, una de las trabajadoras de Gerediaga Elkartea, soluciona las primeras incidencias que ha generado la tienda on line. "Hay gente que nos ha llamado porque se han confundido con el código postal o porque han tenido problemas a la hora de pagar con el banco", explica la joven, quien concreta que ciertos artículos –como algún disco de Berri Txarrak– ya se han agotado. "Cada día se va reponiendo el stock", indica Lubna, quien apunta que después de que los visitantes salgan de Landako deberán repartir los albaranes de los pedidos a las editoriales y discográficas para que lleven el material a la zona habilitada para ello. "Habrá un grupo que entrará a trabajar a las 19.00 horas y estará hasta las 4.00 de la madrugada para acabar el inventario y dejar el material preparado para que el camión se lo lleve a las 5.30 horas", explica.

Este año, los pedidos se gestionarán en el pabellón de Elkar, ubicado en Aduna, Gipuzkoa. "Gerediaga Elkartea ha contratado a los trabajadores de Elkar para que trabajen durante el puente. Lo tienen todo automatizado y profesionalizado", revela. Beñat Gaztelurrutia, gerente de Gerediaga Elkartea, muestra su gratitud por esa ayuda para expedir los pedidos. "Aquí no teníamos espacio para procesar todo ese material. No es una tienda on line que puedas diseñar a tu gusto, te tienes que adaptar a las características de la Azoka, donde hay 219 estands con 165 participantes, cada uno con su material", expone. El año pasado, durante la primera edición on line, Durangoko Azoka gestionó 7.800 pedidos con 27.758 artículos.

ILUSIÓN E INCERTIDUMBRE


Gaztelurrutia exterioriza una mezcla de sensaciones, entre el cansancio, la ilusión y la incertidumbre. "El camino ha sido dificultoso. Llegar al día de hoy ha costado", revela mientras se muestra cauto con las restricciones que pudieran imponerse. Y es que la situación sanitaria de Durango sigue siendo muy complicada. Según los datos de ayer, la incidencia del municipio ha alcanzado los 1.065 contagios por cada 100.000 habitantes. Por ello, desde la organización han realizado varios llamamientos a la responsabilidad en los últimos días. "Si hemos tomado la decisión de restringir el aforo es para evitar aglomeraciones. Con el aforo reducido entendemos que no va a haber problemas para acceder a la Azoka", expone el gerente de Gerediaga, quien concreta que solo en Landako habrá 70 personas trabajando para que se respeten las normas. "Nos ocuparemos de organizar las entradas. Haremos cuatro filas de 300 personas en cada turno y habrá gente controlando que el público lleve la mascarilla y respete las filas", puntualiza.

REENCUENTRO CON EL PÚBLICO


La medidas para evitar aglomeraciones impedirán que se puedan anunciar firmas de libros o de discos, un clásico de la feria. Sin embargo, Beñat Gaztelurrutia no considera que esta imposibilidad vaya a ser un obstáculo para que los creadores se reencuentren con el público. "En la Azoka hay diferentes espacios donde se hacen presentaciones de todos los trabajos. Hay oportunidad de ver a los creadores en charlas de libros o en conciertos en vivo. Esa relación está garantizada", asevera. Porque si en algo coinciden en las editoriales y discográficas es en destacar ese encuentro.

"Lo que te ofrece una feria como Durango es la posibilidad de estar con las lectoras, es su diferencial", expone Leire López, editora de Susa, mientras hacer un alto en la organización de los estands que tendrá su editorial. "Más o menos sabes lo que funciona en base a lo que nos pide la distribuidora. Lo que no sabes es qué perfil de gente lee cada libro, aquí lo ves frente a frente", relata la editora, quien concreta que sus estands mostrarán 107 títulos mientras que en la web de la Azoka dispondrán de las novedades de este año –escritas por Itxaro Borda, Eider Rodríguez, Hedoi Etxarte o Alaine Agirre, entre otros– y otros 40 títulos. Al tratarse de una editorial creada por escritores, López revela que muchos de ellos estarán estos días haciendo turnos en los estands. "No es algo que ocurra a menudo pero es muy bonito", considera.

Andrés Camio, Jitu, responsable de la discográfica de Elkar, no solo enfatiza la magia "de tener a alguien a quien admiras a dos metros y que te firma un disco", sino que alega que ese encuentro es muy importante también para los creadores. "Los autores también lo echan en falta. Para ellos es un termómetro donde poder testear. Lo valoran mucho", expone el responsable de la discográfica de artistas como Eñaut Elorrieta y Ruper Ordorika, que aunque tengan "un público de una edad más adulta, siguen viniendo a que les firmen los discos y a charlar". Andrés Camio confía en que la asistencia se anime en los próximos días. "Para nosotros es un punto importante de facturación, y ahora que la venta de discos ha caído tanto, más", apunta el responsable del área musical de Elkar, quien afirma que para los sellos pequeños es "vital".

Para Dina Camorini y María Macía, de la editorial Consonni, esta será su segunda Azoka después de haber participado en 2019, cuando esta incipiente editorial apenas tenía títulos en su muestrario. "Estamos muy contentas. Creemos que tenemos libros que pueden encajar muy bien. Trabajamos mucho la traducción de autoras de lenguas minorizadas, principalmente en euskera", relatan mientras muestran traducciones al castellano de obras de Miren Agur Meabe, Alaine Agirre, Uxue Alberdi o Miren Amuriza. "Lo que más nos gusta es el poder estar cara a cara y recuperar el feedback. Ese es el nutriente que nos anima a seguir", afirman las representantes de esta editorial, que exhibirá 20 títulos de sus tres colecciones, tras poner en valor el intercambio con otras editoriales.

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