Jony, vocalista de Kaotiko

Jony, vocalista de Kaotiko: "De lo que nos quejábamos hace veinte años en el primer disco, hoy seguiría funcionando"

El segundo 'round' de la versión especial del Azkena empieza esta tarde con sólidas lecciones de punk y hardcore, con la gira conjunta de Kaotiko y Puraposse

29.09.2021 | 14:05
Kaotiko
Kaotiko Foto: Nessa Teruelo

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No hay excepción que valga. Tanto si se es seguidor de Kaotiko como si no, la banda aguraindarra, con permiso de su vocalista que es natural de Gasteiz, ofrecerá este miércoles a todos sus asistentes una hora y media de concierto con letras de su más enérgico punk con el propósito de desconectar y olvidarse así de todo. "Como terapia, sin duda, que vengan al Iradier y que disfrute del festival", anima Jony, su cantante.

¿Qué supone volver a casa y tocar en esta edición especial del Azkena Rock?

- Bueno, sobre todo, es lo especial que tiene el tocar después de estos tiempos que estamos viviendo, esta época de mascarillas, de gente sentada y el tiempo que lleva la banda sin hacer esas giras, que tanto nos han gustado siempre. Nosotros estamos encantados. Hemos estado todo este tiempo cruzando los dedos para que el festival siguiese adelante.

Ese regreso es a lo grande, en el Iradier Arena.

- Sí, para mí, por ejemplo, que soy gasteiztarra es la plaza de toros, así que suena grande, pero Kaotiko es una banda a la que siempre nos ha gustado tanto lo grande, como lo mediano y pequeño. Nos adaptamos a todo, pero sí que es algo importante y simbólico el tocar en tu ciudad y en un sitio como el Iradier Arena.

En este caso Kaotiko lo hace como parte del tour 'Aprende violencia' con el que desde mayo se ha vuelto a subir a los escenarios para recordar que hay vida más allá del covid y que la banda sigue viva. ¿Qué tal ha ido esta gira y cuántos conciertos quedan?

- En realidad nos lo tomamos con mucha calma. Lo cierto es que llevamos 20 años y hemos ido a piñón: haciendo 40-50 conciertos al año y llegó el confinamiento. Sí que teníamos la cosilla de tocar como siempre y cuando estuvo permitido, no veíamos muy claro ver a Kaotiko sentados, todos con mascarilla... Dijimos que lo íbamos a ir dejando y hasta que vimos que lo eso de no poder tocar como antes se alargaba bastante. Hicimos yo creo que tres conciertos. El primero en Iruña y luego en Madrid y Bilbao y fue más que nada, como decimos nosotros, para volver a vernos las caras, con la familia, con la gente que tenemos ahí y con todos los fans para decir que seguimos vivos.

¿Y cómo se lleva al final eso de tocar su enérgico estilo musical cuando el público tiene que estar más comedido por las restricciones de la pandemia?

- Después de esos tres conciertos sí que han salido fechas y cosas, pero la verdad es que se nos volvió a hacer raro y eso que el público estuvo muy bien en los tres bolos que hicimos. Pero, claro, Kaotiko es un grupo para que vayas y te olvides de todo. Y si te quieres olvidar de todo y si te dicen estate ahí sentado ya la cosa cambia, así que, de momento, con tranquilidad. Se nos hace muy complicado, por eso dijimos ir poco a poco. El tema mascarilla lo puedes sobrellevar porque ves a la gente y por su movimiento del cuerpo y las miradas, entiendes que lo está disfrutando, pero, sobre todo, es la cercanía porque nos gusta también tocar en sitios pequeños y el tener al público al lado y tener que tocar cuando tienes la primera fila a tres o cuatro metros se hace difícil. Si hiciéramos algún acústico, igual lo veíamos de otra manera, pero tal y como es Kaotiko, nos cuesta a nosotros y al público también. Pero la gente ha respetado los tres bolos, se ha portado, pero siempre queda esa cosilla de la adrenalina que echamos todos en ese momento y eso nos ha faltado, la verdad.

¿Son estos conciertos anticovid una oportunidad para toda esa gente que antes de la pandemia no se animaba a ir a verles, por eso de tener que sobrevivir entre tanto brinco, y, en cambio, se anime ahora a hacerlo, cómodamente en sus asientos?

- Sí (risas). Nosotros siempre hemos dicho que tenemos varias generaciones. Llevamos ya más de 20 años y siempre decimos que están las primeras filas, las del medio y las del fondo. Igual alguno ha tenido la cosa de no meterse en medio, pero siempre ha habido espacio para todos. Sí que, por ejemplo, en Madrid mucha gente no nos había visto nunca y a algunos les veías con esa tranquilidad de estar sentados sin que nadie te moleste.

¿Han cambiado los temas que más tararea ahora el público?

- Yo creo que siguen siendo los mismos. Cuando llegue Otra noche, nuestro tema más tarareado en directo, se hace un barullo en la sala que se nota que la gente lo está cantado. Aunque no lo veas, la actitud que tiene cada uno, te llega y es emocionante porque teníamos esa sospecha de qué va a pasar, pero al final las sensaciones las tienes con el público.

¿En qué ha mejorado Kaotiko desde su primer disco?

- Complicado... Hemos mejorado en la madurez del grupo, en el asentamiento. No nos liamos mucho musicalmente, porque aunque haya un error ya sabemos por dónde vamos a tirar cada uno y cómo vamos a salir del paso. Nos conocemos y a nivel de creación, en estos años hemos ido escuchando diferentes tipos de música. Hemos querido dar una vuelta de rosca a lo que hacíamos. Empezamos con 17-18 años y ahora andaremos por los 40 y al final eso se tiene que notar y espero que en positivo.

¿Qué falta a la banda por hacer?

- Lo que tenemos pendiente es saltar el charco, a Latinoamérica. Esas giras no hemos acabado de hacer nunca. Yo sí que lo hecho a mí manera, por Centroamérica, pero sabemos que es algo que el grupo tiene pendiente y que debemos también al público de Latinoamérica porque siempre nos escriben y nos piden que vayamos de gira a Argentina, México... Después de todos los años que llevamos, se lo debemos y tenemos esa espinita ahí.

¿De qué disco está más orgulloso hasta la fecha?

- ¿A qué hijo quiero más?

Sí. El inevitable ojito derecho...

- (Risas) Difícil. Ha habido discos más redondos, otros que una vez hechos, los puedes mejorar, pero creo que con perspectiva y una vez con el tiempo pasado, tampoco es cuestión de echar la marcha atrás y decir: "Pues éste, tal". Yo creo que fue lo que salió en el momento, puedes estar más a gusto o no, pero lo que sí que es cierto es que con el último disco, creemos que salió redondo, pero fue una pena porque cuando estábamos de gira, llegó el confinamiento y se quedó allí aparcadillo. Pero fue un disco con el que nos quedamos a gusto.

Lo que no ha cambiado en este tiempo es que sus letras siguen siendo un reflejo de lo que son, de lo que ven, de las desigualdades sociales o del inconformismo. ¿Ha despertado el grupo algún tipo de conciencia social entre los que le escuchan?

-  Nos gustaría, la verdad. La intención es ésa cuando escribes es porque quieres decir algo, sobre todo, entre los grupos punk, que nos queremos quejar de algo y la verdad es que la sociedad nos lo pone fácil. Creemos que en cierto modo sí que llega. Otras cosa es hasta dónde y cómo cada uno luego lo exprese y si llega a hacer caso o no. El ser humano es un poco así. Alguna vez hablando en una radio, coincidí con políticos, y nos comentaron que nos hacen más caso a grupos de música que cuando hablan ellos... Y lo cierto es que de lo que nos quejábamos hace 20 años en el primer disco, hoy seguiría funcionando porque seguimos igual. En fin, que nosotros seguiremos para adelante y siempre con la misma idea.

¿Y cuándo verá la luz su siguiente disco?

- Estamos ya en ello. Kaotiko siempre ha funcionado sobre año y medio, dos años... Por la pandemia tampoco hemos quedado mucho en el local, pero ahora que nos empezamos a ver, comenzamos los ensayos y a preparar temas. Lo que no nos queda muy claro es cómo hacerlo: en qué formato y cómo porque nosotros somos un poco de la vieja escuela y si sacamos un disco, ¿en qué estantería va a estar? Parece que ya no existe algo físico y hay que adaptarse a los nuevos tiempos y veremos la forma de sacarlo: si será un disco completo, canciones sueltas... Está un poquito por definir, pero hay ideas en el local para empezarlas a dar forma y en cuanto podamos iremos a grabar, lo que seguramente será a principios de año.

¿La pandemia hará que este nuevo disco saque su lado más contundente que nunca o, en cambio, uno más melancólico?

- Cada uno en su casa ha tenido sus dos vertientes porque el confinamiento lo sufrimos casi todo el mundo y creo que tuvimos tanto subidas, en cuanto a quejas y enfados, como de bajadas. Pero cuando llegas al local y cada uno llega con su idea, tienes que intentar tirar que cada uno tire por un mismo carril, que es el de Kaotiko, y nuestras ideas y formas son las que son, pero siempre intentando mejorar un poquito lo anterior, pero lo de seguir dando caña, sin duda.

Para estos nuevos temas, ¿de qué les ha servido de inspiración esta actualidad que nos rodea?

- Es fácil tener inspiración con esta actualidad, pero también no sabes hasta dónde puedes llegar porque esto da para mucho y viendo un poquito cómo está el panorama, podrías quejarte mucho, muchísimo o mucho más. Cuando vas a grabar, es lo que te sale en el momento, lo que sabes que lo vas a disfrutar, lo que sabes que puedes defender en el escenario y siempre creyéndotelo, claro. Está fácil para quejarse, la verdad.

¿Tienen en agenda alguna nueva colaboración o proyecto?

- En principio, no. La intención de este nuevo disco es que como ha habido tiempo para hacer cosas, hacerlo un poco más crudo y más nuestro y sin marear mucho. Siempre hay colaboración y colegas que te dicen que a ver si te meten unos coros o canta unas letras, pero no nos vamos a complicar mucho. Te podría adelantar que en este nuevo disco no va a haber colaboraciones.

Por último, ¿qué le diría a toda esa gente que se esté pensando en ir o no a su concierto?

- Por supuesto, que acuda, que no lo dude. Ya no es que uno sea seguidor o no de Kaotiko, sino el olvidarse en ese momento de dónde estamos y que aprovechemos esa hora y media que más o menos solemos estar en el escenario para desconectar, olvidarse de todo, para cantar, mover los brazos... Como terapia, sin duda, animaría a cualquiera a que venga al Iradier y que disfrute del festival.

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