El Bellas Artes de Bilbao presenta las últimas obras donadas y adquiridas

Se exponen nueve trabajos de artistas vascos contemporáneos y una gran obra pictórica incorporadas en el segundo semestre de 2020

02.02.2021 | 13:46
Bellas Arte ha añadido a su colección creaciones de Gustave Doré o Vicente Ameztoy, entre otros artistas.

El museo de Bellas Artes de Bilbao ha presentado este martes nueve obras artísticas compuestas por fotografías, esculturas y audiovisuales de artistas vascos como Vicente Amestoy, Ana Laura Aláez, Juan Carlos Eguillor, Itziar Okariz, Ibon Aranberri y Josu Bilbao, así como un cuadro de gran formato del pintor e ilustrados francés Gustave Doré.

Se trata de obras donadas y adquiridas a lo largo del último semestre de 2020, que se presentan al público en diferentes salas y completan así el catálago que se dió a conocer en julio con la reapertura del museo tras el parón por la pandemia.

El lienzo 'Los vagabundos', del pintor e ilustrador Gustave Doré, de 1863, y adquirido gracias a la aportación de los Amigos del Museo es, sin duda, una de las adquicisiones más relevantes, "Con esta importante pintura reforzamos el vínculo de la pintura europea con España y con la escuela española, fermento moderno de las trayectorias de artistas claves de nuestra colección como Ignacio Zuloaga, Juan de Echevarría o José Gutierrez Solana", destacan desde el museo.

Gracias a las aportaciones del colectivo Amigos del Museo también se ha incorporado al catálogo de 2020 arte contémporaneo de artistas vascos en diferentes disciplinas. Es el caso de dos trabajos artísticos de la donostiarra Itziar Okariz y su obra 'Variation sur la même t'aime' (1992), perteneciente a una de las primeras series fotográficas que se presenta en la sala Y. Okariz también ha donado al Bellas Artes la performance 'Aplausos', pieza que es resultado de la experiencia realizada en el Guggenheim en 2007.

Otra de las artistas femeninas es Ana Laura Aláez, que aporta 'Batterflies', un vídeo a color en el que ella interpreta como música de fondo una canción de amor escrita para ella por el músico Daniél Holc, quien colabora por primera vez con Aláez en esta pieza audiovisual, y que se convirtió en su pareja sentimental. ¿Qué pasará cuándo ya no sintamos mariposas en el estómago? Canta la bilbaina casi en un susurro en el estribillo, desnuda y ajena a la cámara.

Un vídeo digital sin título es otro de los trabajos audiovisuales donados, en este caso por Ibon Aranberri (Itziar-Deba, 1969). Es parte de una grabación que el artista realizó en el interior de la cueva prehistórica de Iritegi, (Oñati, Gipuzkoa) en 2019, meses antes de que se desmontara la pieza 'Zulo beltzen geometria' que el museo adquirió en diciembre de ese mismo año.

La obra, también sin título, del donostiarra Vicente Ameztoy es un óleo sobre espejo, adquirido con la aportación de Amigos del Museo. Una obra temprana en la carrera de este artista, en concreto, una de tres únicas obras de óleos sobre espejo que Ameztoy realizó entre 1970 y 1973. En la obra vemos la silueta hueca del autor siendo espectador de sí mismo para convertirse en un ocupante de un espacio desocupado o viceversa, según sugiere el propio artista.

En la disciplina de escultura, el Bellas Artes ha adquirido la obra 'sará-sará' del bermeotarra Josu Bilbao. Esta pieza está formada por ocho pares de caballetes metálicos sobre los que reposan una serie de barras, también metálicas de diferentes tamaños. Objetos aparentemente triviales y corrientes que muestran al espectador las huellas del tiempo y el uso que han dejado en ellas.

Además, Josu Bilbao ha donado la obra 'esák-esák' una carpeta con cinco bocetos, imágenes surgidas del escaneo directo de pequeños restos de materiales utilizados en tres complejos trabajos escultóricos expuestos en diversos museos, entre ellos el Bellas Artes de Bilbao.

Por último, el cartel realizado para la primera Aste Nagusia de 1978 del polifácetico Juan Carlos Eguillor se muestra ahora al público gracias a la donación de Marino Montero al museo. El polifacético cartel encarna el clima de libertad que se vivía en Bilbao con la llegada de la democracia y el ambiente festivo del momento representado por cabezudos, parejas bailando y el icónico txistulari.

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