Jesús Ruiz de Gordejuela | Historiador y escritor

"Existe un déficit de interés sobre el Real Seminario de Bergara y he querido darlo a conocer"

14.07.2020 | 00:09
"Existe un déficit de interés sobre el Real Seminario de Bergara y he querido darlo a conocer"

El historiador J. Gorde, como firma en su primera novela, se lanza a la ficción para narrar las aventuras del capitán Miguel Negrete en el convulso inicio del siglo XIX

En la novela Semper fidelis. El capitán Negrete al servicio de la patria se narran las andanzas de un joven capitán vizcaino que, tras luchar contra el invasor francés, es "reclamado por las altas instancias para desentrañar las intrigas que ponen en peligro la existencia de la nación". Se trata de un relato de aventuras, rigurosamente ambientada, en el que confluyen personajes ficticios con históricos.

Es su primera novela, aunque ya ha escrito varios libros.

—Es mi décimo libro. Cuatro de ellos los he publicado con el Gobierno mexicano. Llegó un momento en que me planteé hacer una apuesta para ver si era capaz de reflejar lo que he aprendido de la historia de una manera amena dentro de la ficción.

La mayoría de sus estudios se centran en la investigación de la vida de los vascos en las Américas.

—Soy americanista y mi campo de investigación ha sido la presencia vasca fundamentalmente en México, aunque también haya trabajado en Perú, Cuba o Argentina. Esta novela, sin embargo, quería que estuviera al margen del ámbito que más conozco. Quería hacerlo dentro de Euskadi.

El rigor histórico es uno de los fuertes de la obra, la labor de documentación habrá sido ardua.

—Hay que ser riguroso con la terminología de la época. Todas las expresiones han sido contrastadas. He abierto una investigación profusa sobre qué usos se pueden emplear para que no se produzcan anacronismos lingüísticos.

¿Qué documentación ha utilizado para ello?

—He estudiado la vida cotidiana de los vascos en México, a través de la correspondencia. Sé cuáles eran sus miedos, anhelos, esperanzas. He tenido la suerte de encontrar cartas en las que he ido dejándome empapar de su psicología, su forma de pensar y de sentir, sus compromisos. Es una inmersión en una época de hace 200 años, aunque parece que es muy cercana ha habido muchísimos cambios desde los siglos XIX y XX.

Y la época en la que está ambientada la novela da para mucho...

—En una época muy convulsa: el cambio del antiguo régimen al nuevo, coincide con la Guerra de la Independencia Española, todo está en continuo movimiento. Hay que ser muy escrupuloso históricamente. Los protagonistas son ficticios pero hay otros personajes que son reales y han sido tratados con rigor histórico.

Concretamente, su protagonista, el capitán Miguel Negrete, es ficticio.

—Pero Celestino Negrete, su primo en la novela, es un personaje que estudié y de hecho publiqué algún artículo sobre él. El personaje que presento como director del Seminario también existió. Mantengo escrupulosamente a rajatabla las actuaciones de los personajes que fueron reales.

Parte de la novela transcurre en el Real Seminario de Bergara, una importante institución de la Ilustración que, sin embargo, no ha tenido la trascendencia merecida.

—Creo que existe un déficit de interés por esta institución. Nace del espíritu de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, es el alma máter en el que germinan el resto de sociedades económicas que se van a extender por toda España y por todo el continente americano. Como son hijos de la Ilustración, se percataron muy pronto de que el futuro de la patria estaba en la formación académica para que el país saliera de las tinieblas, del oscurantismo que rodeaba a España desde hacía 200 años.

Fue cobijo de gente muy relevante.

—Es donde germina la futura élite de pensadores y políticos. Desde su creación en 1776 va a tener varias fases. Consiguió su mayor gloria antes de 1804. Anteriormente tuvieron problemas graves: fue asaltado por los franceses, los laboratorios fueron destruidos€ En esa época había profesores como Fausto Delhuyar, que descubrió el wolframio. Vinieron científicos como Françoise Chavaneau, descubridor del platino, o Louis Proust, considerado padre de la química moderna. Era una institución tan prestigiosa que llegaban alumnos de todo el mundo hispano. Quería que mi personaje pasase por el seminario para darlo a conocer.

El título 'Semper fidelis' dice mucho de Negrete.

—Es una locución latina que hace referencia a la tradición, al compromiso, al sacrificio. Quería presentar al personaje con algo típico de la época: cómo un joven de un pueblo como Lanestosa labra su futuro en la milicia. No son cientos, sino miles los oficiales vascos que hubo.

Destaca el carácter noble del protagonista. ¿Una cualidad intrínseca de los vascos?

—Todo texto histórico que habla de los vascos en estos siglos coincide en unas características determinadas. Una de ellas es la fidelidad. No es una puesta en escena, es algo que mamaban desde pequeños. Los factores religiosos también estaban ahí, la madre del protagonista es una mujer muy ferviente. La religión jugó un papel muy importante y sus valores se transmitían. Hay una constancia de fidelidad. Semper fidelis es algo que Negrete aprende de su familia. A veces le beneficia y otra veces no tanto. No siempre se alcanza el éxito siendo fiel.

¿Cuál fue el papel de Negrete contra la invasión napoleónica?

—Lo presento como un oficial destacado porque sale como militar. En aquella época habrá muchos militares que tenían distintos oficios y ante la invasión deciden tomar las armas. Negrete es un militar que, al de poco de terminar su formación, ve que se produce la invasión francesa y en ese capítulo narro hechos históricos: las batallas, los crímenes, la actuación de la Iglesia€ Pretendía contextualizar la guerra. Hago que los dos personajes, Negrete y León, su compañero de armas, se unan a las fuerzas de Juan Martín Díaz el Empecinado, al que le doy una vida propia aunque sea un personaje real.

En la segunda parte, Negrete lucha contra quienes querían restaurar el poder absoluto de Fernando VII.

—Negrete se pone al servicio de la inteligencia española. En 1812 se aprueba la Constitución de Cádiz, él va ahí y se sumerge en ese ambiente liberal. La novela da un giro y se convierte en una novela de espionaje, de intriga. Negrete actúa como un detective, es un personaje con una formación exquisita, un artillero que sigue siendo la élite del ejército de tierra.

El final de la novela da a entender que podría haber una secuela.

—Quería un final abierto. Dejo la puerta abierta a una segunda parte que dependerá de si hay interés por parte de los lectores.

"El capitán Miguel Negrete es un joven de Lanestosa que, como muchos de su época, labra su futuro en la milicia"


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