Llega la ansiada reapertura de los cines

13.06.2020 | 00:23
Los primeros espectadores se adaptan a las nuevas medidas de seguridad, en las que la interacción con los trabajadores es mínima.

Estrictas medidas de seguridad y la falta de producción audiovisual marcarán los próximos meses

El cine ha sido una de las mejores herramientas de distracción en estos meses de confinamiento, pero si hay que elegir entre ver una película desde el sofá de casa o en la gran pantalla, los incondicionales del séptimo arte no aceptan discusión posible. Así lo demostraron quienes ayer no quisieron perderse la reapertura del cine Yelmo Megapark de Barakaldo: "Llevamos meses viendo películas en la tele, pero no es lo mismo. Para los que nos gusta el cine poder disfrutarlo aquí no tiene nada que ver", señala la vecina barakaldarra Jasone Gurrutxaga, que no ha quiso perderse junto a su familia la película Sonic.

Han pasado tres largos meses desde que el covid-19 obligó a echar el cierre de los cines de prácticamente todo el mundo. Después de tanto tiempo de incertidumbre, la mayoría de los socios de EZAE, la asociación de salas de cine de Euskadi, están abriendo sus puertas al público durante estas semanas. Tras la apertura de cines como el Zugazade Durango la semana pasada, ayer fue el turno de numerosas salas, como las Yelmode Megapark y Artea, Leioa; Dock Ballonti, de Portugalete, o Torrezabal, en Galdakao, entre otras.

Después de que la EZAE calificara como "positiva" la apertura la semana pasada del Zugazaen Durango, el gerente de Yelmo Megapark, Ignacio Montero, indica que a pesar de la reducción del aforo, que es del 30%, la gente ayer respondió: "El cine tiene ganas, pero estas primeras semanas puede afectar la falta de estrenos. El sector cinematográfico lleva meses parado y nos vemos obligados a abrir con películas de más de tres meses de antigüedad, incluso hemos recuperado una película que tiene unos cuantos años". Pese a la falta de estrenos, Montero apunta que están "satisfechos" con la acogida del público y esperan que la situación mejore considerablemente en verano, ya que es cuando comenzará a llegar la mayoría de los estrenos cinematográficos.

Para incentivar la asistencia a las salas, EZAE pondrá en marcha una campaña bajo el lema Cine a lo grande, el cual pretenderá potenciar las ventajas de disfrutar de las películas en pantalla grande, garantizar la seguridad en las salas, potenciar las compras por Internet a través de descuentos y apoyar el cine euskaldun.

Nueva normalidad
 

Nos encontramos en un escenario desconocido que obliga a adaptar los hábitos y la forma de vida a la situación actual. Las salas de cine también deben adaptarse a la nueva normalidad, que trae como característica principal la necesidad de adoptar una serie de protocolos de limpieza y seguridad tanto para los usuarios como para los trabajadores.

Montse Díez, trabajadora de limpieza en Yelmo Megapark, destaca una carga de trabajo muy superior a la que tenía antes: "Además de haber aumentado las frecuencias de limpieza, llevamos a cabo una limpieza muy exhaustiva para tener cada rincón de las instalaciones desinfectadas". Asimismo, todas las sesiones de los cines integrados en EZAE tendrán escalonamiento de horarios y separación entre sesiones para potenciar las labores de limpieza y desinfección.

Plataformas
 

No cabe duda de que la producción audiovisual ha sido una de las vacunas más eficaces para combatir estos últimos largos y aburridos meses de confinamiento, lo cual ha dejado en evidencia la importancia de la cultura, y en este caso, más concretamente, del cine.

Según un informe de Business Insider España, el tráfico de las principales plataformas audiovisuales creció en el Estado español un 170% a partir de marzo, siendo HBO y Filmin las que experimentaron una mayor subida, con un 244% y un 235%, respectivamente,

El cine ha sido la vía de distracción de prácticamente todas y todos, por lo que se le debe otorgar el reconocimiento que merece. No cabe duda de que la cultura debe ser protegida desde las instituciones públicas, pero los ciudadanos deben asumir que la defensa de la cultura y del cine es tarea de todos. Detrás de cada película, libro o disco de música hay cientos de trabajadores que dependen del consumidor. Si se quiere proteger la cultura, los consumidores deben aportar su grano de arena.

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