Recupera el rock alternativo

El grupo vizcaino Basurita edita su segundo trabajo, 'El gran feliz'

31.05.2020 | 01:26
Los vizcainos Basurita de Santi, de El Inquilino Comunista, editan su segundo trabajo bautizado como 'El gran feliz'.

"La cabra tira al monte, igual este disco es de sonido más indie", explican

Bilbao – El grupo vizcaino Basurita, liderado por Santi, uno de los cantantes de los legendarios El Inquilino Comunista, se ha rodeado de músicos que han pasado por bandas de Getxo como Cujo, Cancer Moon, Arana o The Painkillers, para editar su nuevo disco. Tras su debut de 2019, confirman su paso al castellano con El gran feliz (Everlasting Records), un trabajo que recupera el sonido del rock alternativo de finales del siglo XX. "La cabra tira al monte", explica Santi a DEIA.

Sentido del humor y de la ironía no le falta a Basurita, como confirma su propio nombre y el hecho de que se le considere "un supergrupo" alternativo. "Quien sepa algo de nosotros sabe que somos basura tirada en la calle. ¿Supergrupo? Somos un grupo con súper poderes", se troncha Santi, que lidera al grupo –antes Los Paralíticos del Ritmo– en su segundo disco. "Hay mucho gran feliz por ahí. De hecho, casi todos tenemos un poco. Este disco es sobre él, sus historias y paranoias, pero no es un alter ego, sino un personaje", aclara.

El gran feliz acaba de publicarse, pero se grabó en agosto de 2019, el año del debut de Basurita, en los estudios de Paco Loco, en El Puerto de Santa María. "Estamos en una fase en la que hacemos mucha música. Si la creatividad se mantiene, iremos a un disco por año", indica su líder. Esa facilidad para componer está también detrás del cambio de sello discográfico, de Subterfuge a Everlasting. "Subterfuge tiene su dinámica, mogollón de grupos, y se centra en lo que le funciona. Estamos mejor a nuestro aire. Y como Everlasting hace lo que le gusta, pocas cosas que miman y respetan, encantados con ellos. Manejan música muy guapa y es un lujazo editar con ellos", resume Santi.

"Trabajar con Paco Loco (ex Australian Blonde y productor oficioso del indie) nos apetecía mucho. De hecho, dos del grupo, Gurru e Iñigo, ya habían grabado con él. Es un tipo diez, a quien le gusta lo que hace, y nos metimos varios días con él en el estudio con sus cacharros: guitarras, amplis, baterías, pedales, sintes... Tiene síndrome de Diógenes y una buena colección de equipo vintage. Es como un parque de atracciones para músicos", explica entre risas. "Paco siempre aporta aunque yo llevaba las canciones hechas. Se crearon cosas sobre la marcha y metió guitarras, pianos, violín eléctrico, contactó con Nur Wong, de Furia Trinidad, para que metira voz en un tema.. Estamos en la misma frecuencia de onda", apostilla.

Más electricidad Santi, que reconoce que "no soy de muchas tomas porque tengo poca paciencia", dice que Basurita es fruto de "una búsqueda continua", ya que no suele partir de sonidos preconcebidos. Mientras el sonido de su debut sonaba más pop que El Inquilino Comunista al "cantar en castellano con más medios tiempos menos ruidosos", en El gran feliz la electricidad está más presente aunque también hay espacio para el power pop, la psicodelia y hasta baladas como La campa de la furgo. Música que remite a La Granja, el Donosti Sound, Los Planestas vía Mercury Rev, el garaje punk, Weezer y The Dream Syndicate.

Basurita es fruto del trabajo "sin prejuicios" de Santi; y de su espontaneidad, que le hace despertarse con ideas que graba inmediatamente. "La inseguridad es la zona inevitable con la música, y creo que es lo que le da mas adrenalina. Los temas no tienen que seguir la misma línea, lo que me divierte. Con el tiempo, si veo que tengo diferentes líneas de musicalidad, me las marcan mis limitaciones, por eso me gusta probar con gente que las pueda ampliar", resume.

El gran feliz se publica en una coyuntura muy particular, con la imposibilidad de conciertos a corto y medio plazo. "La situación actual es una putada y veremos qué se puede hacer para tocar y que la gente escuche estas canciones en vivo", según Santi, quien, al igual que su hermano Álvaro, también colíder en El Inquilino Comunista y que ahora forma parte del grupo Trampas, nunca abandonó su trabajo. "Hicimos bien en los 90. Es muy complicado vivir de la música. Conozco a muy pocos que lo hayan conseguido. Pero mientras podamos seguir haciendo música y compartirla, es todo un lujo", concluye el músico getxotarra.