basada en la vida de Rafael Moreno Aranzadi

“La obra ‘Yo soy Pichichi’ es un cabaré txirene, una bilbainada XXL”

Escrita por Lander Otaola, vuelve este año a Pabellón 6 del 21 de agosto al 1 de septiembre

Está basada en la vida de Rafael Moreno Aranzadi, ‘Pichichi’

09.02.2020 | 11:11
Los actores en un momento de la función. Fotos: Eriz Elorza

Escrita por Lander Otaola, vuelve este año a Pabellón 6 del 21 de agosto al 1 de septiembre

Bilbao - "Todos los días son sábado". Es el sentimiento que intenta transmitir la obra Yo soy Pichichi, función que se ofrecerá en Pabellón 6 en Aste Nagusia y que Lander Otaola define como "un cabaré txirene hecho por y para el público". Yo soy pichichi vuelve en Aste Nagusia tras el éxito conseguido el año pasado, que en 20 funciones consiguieron llenar el teatro, además de cosechar una gran crítica por parte de público.

Creada y protagonizada por Lander Otaola, la obra cuenta la historia de Rafael Moreno Aranzadi, Pichichi, "el primer futbolista profesional del país". Aunque como admite el actor bilbaino, es solo una excusa para contar "la historia de un hedonista nato que vivió muy rápido, como una estrella de rock". Y es que aunque su vida sea bastante desconocida, el popular jugador del Athletic era sobrino de Unamuno y de Telesforo Aranzadi y vivía en "una época muy convulsa". Por eso, Otaola destaca que se trata, sobre todo, de una historia de un Bilbao, una Bizkaia y una Euskal Herria que ya no volverá".

La obra, que repetirá en Pabellón 6 del 21 de agosto al 1 de septiembre, todos los días a las 21.00 horas, está basada en la vida de Pichichi, un bilbaino que fue medallista olímpico en Amberes, el primer futbolista profesional del país. "Es un tío desconocido. Era un tipo que murió a los 29 años de una intoxicación tras comer ostras. Un tío que nació y murió en el Casco Viejo de Bilbao, era como el Cristiano Ronaldo o Messi de la época. Por eso nos parecía curioso que nunca se hubiese contado su historia, teníamos que contarla. Nos lanzamos y la contamos a través de un cabaré txirene, porque en esos años Bilbao estaba lleno de cabarés. Está ambientada en el Bilbao de los años 20, en el Salón Vizcaya, que era el cabaré más famoso de esa época, al que Pichichi acudía asiduamente.

Para darle forma a esta historia Yo soy Pichichi cuenta con "un elencazo" formado por Ylenia Baglietto, "mi novia en la vida real y también en la obra", Felipe Loza que interpreta a Unamuno, Iñaki Urrutia como Telesforo Aranzadi, y por último, como sustituta de Itziar Ituño que este año "está metida de lleno en la grabación de La casa de papel y no podrá estar con nosotros", estará Itxaso Quintana, que según el artífice de la obra es "una de las mejores actrices de musicales que tenemos", y Otaola, en el papel de Pichichi, claro? Además, a los mandos de la función se encuentra el director Patxo Telleria, director con el que Otaola debutó "en esta profesión". Por eso, el actor que encarna a Pichichi admite que "para mi eso es especial, no se me ocurre mejor director que él", exceptuando el combo que hubiesen formado Aitor Mazo y Telleria, pero como desgraciadamente Mazo ya no está aquí, la dirige Patxo y nos acordamos de Aitor en cada función".

¿Y qué función cumple la música en una obra que definen como cabaré txirene? Pues, "es un personaje esencial" subraya Lander Otaola. Además, para ello cuentan con "dos grandes músicos", Naiel Ibarrola y Jon Fresko, el batería de Ken 7. "Es un musical diferente, porque la música da puntos de vista de cada momento". Es, según Otaola, la herramienta que crea el ambiente durante toda la función. En ella, habrá momentos de rock, pop, baladas? "pero todo hecho con bilbainadas y cuplés", destaca. "Esta función sin música no se podría hacer, no se entendería". Por eso la define como "un musical txirene o una bilbainada XXL".

Público nuevo Aunque este año no tenían pensado volver, la pasada Aste Nagusia hicieron 20 funciones, y en todas consiguieron llenar el recinto con "bastantes días de antelación". Algo que "no había pasado nunca en Pabellón 6, y no suele pasar en el teatro vasco". Por eso, Otaola sentía la necesidad de volver, además de querer responder a las peticiones de la gente que le pedía que volvieran. Además, en cuanto al público, de lo que más orgulloso afirma estar Otaola es de "haber hecho un público nuevo". "Normalmente al teatro va un mismo público, y el año pasado fue gente que decía: nunca había venido pero como era Pichichi y el Athletic? La media de edad suele ser de 60 para arriba, y aquí hay de todo. Creo que es una función con la que se está generando público y eso es súper importante para la cultura vasca".

Y precisamente para seguir atrayendo a ese público nuevo, Yo soy pichichi cuenta con descuentos del 50% para menores de 25, y 20% para peñistas y socios del Athletic.

Y ¿por qué en Aste Nagusia? "Porque es perfecta". Así de contundente se muestra Otaola. "Es una obra para reír, llorar, seguir cantando... Cantamos canciones populares y la gente sale on fire. La gente después de ver la función se va de txosnas y se beben las txosnas. Es una función perfecta para luego salir de fiesta. El ambiente es muy festivo, al igual que lo era Pichichi". De hecho, en un momento de la función se dice: "Para mí todos los días son sábado, esa es la actitud, Y eso es lo que queremos, que la gente en su día a día sepa que puede ser sábado si ellos quieren".

Pabellón 6 No es casualidad que Yo soy Pichichi repita en Pabellón 6. Como explica Otaola, cuando estuvo 5 años esperando para poder lanzar el proyecto, nadie confiaba en él, hasta que tocó la puerta correcta, la de Pabellón 6, pero sobre todo, la de Ramón Barea. "Nadie confiaba en la obra, todos decían que no era comercial". ¿Y al final? Se ha convertido precisamente en eso, una obra comercial, y un éxito de público". Y es esa lealtad la que sigue manteniendo Lander Otaola hasta el día de hoy, ya que a pesar de haber recibido ofertas para llevarla a otros teatros, se mantiene en Pabellón 6.

Además, "a Pichichi le hubiera gustado un sitio como Pabellón 6, un sitio underground, un sitio diferente, alternativo. Hemos tenido ofertas para ir a otros teatros, pero teníamos muy claro que si teníamos que seguir en Bilbao, tenía que ser aquí. Eso sí, solo existe una excepción: "Si nos llamasen de Madrid nos encantaría llevar allí un trocito de Euskal Herria, pero si seguimos en Euskadi tiene que ser en Pabellón 6. Una obra sobre Bilbao tiene que estar en el botxo", zanja el actor.

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