Rafael Amor: "Ni en Bilbao ni en ningún sitio me he sentido extranjero nunca"
El veterano juglar presenta hoy su disco 'La gota y la piedra' en el Teatro Campos Elíseos a las 20.30 horas, en el que incluye una canción dedicada a Bilbao
BILBAO. Clásicos com Corazón libre y No me llames extranjero convirtieron en un mito de la resistencia y el compromiso al argentino Rafael Amor, “viejo visitante y cantor” de Bilbao, ciudad a la que dedica una canción ?“es una oda de amor”- en su disco La gota y la piedra. Amor actuará hoy, jueves, en la sala Cúpula del Teatro Campos, en el marco de su gira "La Razón humana". “Ni en Bilbao ni en ningún otro sitio me he sentido extranjero nunca”,asegura.
Nueva visita a Bilbao. Casi una al año últimamente ¿no?
(Risas). Así es, pero ahora ha pasado algo más de año y medio porque nos fuimos a Argentina.
¿Cómo le tratan en su país?
Muy bien porque existe un reconocimiento por parte de los muchachos jóvenes. No debe olvidarse que se vivió el caos de la dictadura y al menos dos generaciones quedaron desconectadas de la gente que tuvimos que salir. A mí me han tomado como un referente, tanto los jóvenes como algunos compañeros.
Eso resulta bonito ¿verdad?
Claro. Incluso hay una gente joven que ha usado grabaciones viejas mías y la han puesto música techno (risas). ¡Es tremendo, me saca la cabeza! A mí no me gusta mucho pero aprecio el cariño que han puesto. Ponen esas canciones en unas radios comunitarias que tienen.
Tras tantos años, giras y ciudades, ¿por qué esa canción, “Las noches de Bilbao”, dedicada a la capital vizcaina?
Porque sí, porque en Bilbao he vivido experiencias muy fuertes y mi abuela y sus hermanos tuvieron el primer servicio de taxis en la ciudad, además de una tienda de quincalla. Incluso estuve viviendo varios meses con ustedes. Recuerdo que la policía secreta chilena, la DINA, y la argentina, la SIDE, se pasaban por el pub Down, en las Galerías Isalo, donde cantaba yo, y venían a amedrentarnos. Fue una ciudad muy fuerte para mí.
En la canción habla de las 7 Calles, el bar “La tortilla”, los txokos, las gabarras, Iparragirre, Unamuno, el txakoli?
Y lo más importante, que tuve muchos amigos, gente solidaria como Salvador del Valle. Y visité mucho la Margen Izquierda, la más peleona.
No deja de ser una oda de amor al Botxo.
Por supuesto, tómenlo así porque me mueve el cariño.
De aquella postal en blanco a negro al Bilbao actual. ¿Cómo lo ve?
Luminoso y precioso, como digo en la canción. Antes era gris, aunque la gente siempre fue maravillosa.
¿Nunca se ha sentido extranjero en Bilbao?
No, nunca, pero tampoco en ningún lado. Escribí No me llames extranjero para los tontos que querían que me sintiera así. Allí donde estoy me siento como en casa porque esa es mi voluntad y manera de relacionarme.
Su último CD se titula “La gota y la piedra”. Parece una oda a la constancia.
Exacto, a no abandonar y a resistir. Yo sigo fiel a mí mismo y la vida me ha premiado porque no estoy en la parafernalia de las grandes producciones, pero la gente que me conoce me quiere.
Eso no se paga con dinero.
Por supuesto, a pesar de esta época que vivimos, en la que han puesto al ser humano a girar como un satélite loco alrededor de la economía y la especulación. Debería ser al revés, nosotros tendríamos que estar en el centro y el resto girar para hacernos felices. A mí el dinero me viene bien para sobrevivir. Solo busco vivir tranquilo y trabajar haciendo lo que me gusta.
¿El ser humano ha fracasado si son necesarias canciones como “Jesús, el okupa”, que incluye en su último disco?
Habla de la pobreza y los parias, y sí, es necesaria. Dicen que con canciones no se cambia nada, pero todo cambio tiene sus canciones y, además, el sistema nos bombardea con su repertorio de artistas bendecidos. Gente como Alejandro Sanz y esa muchachada, que están omnipresentes en todos los medios. ¡Que dejen el camino libre para que la gente decida! ¿Buscan adormecernos?
Clarísimamente. Y, creo, recordando la última polémica sobre el machismo, que es un error tildar a los políticos de ineptos. Arias Cañete no lo es, sabe lo que hace y nos distrajo sobre el meollo de la cuestión: los recortes y el fascismo que tienen metido en el alma. Son muy eficientes.
En época de electrónica, tecnología punta, Ipads y tablets, le sigue bastando con una guitarra, su voz y la poesía.
A mí sí, pero ha cambiado hasta la religión. Antes se confesaban los pecados en la iglesia, ahora se hace en Facebook. Se cuenta todo y las absoluciones son un “Me gusta”, en lugar de Padrenuestros y Ave Marías.
¿Cantor o cantautor?
Juglar porque trato de “cronicar” las cuestiones que ocurren, para cantarlas con algo de poesía y mis limitaciones. Un sabio dijo que “el estilo son las limitaciones de cada uno”. Ahí estoy y prefiero pasar de moda que de modo.
¿Deja al crear espacio para el raciocinio o el corazón lo puede todo?
Ambos, van juntos. El corazón es el motor del raciocinio.
Un corazón libre, imagino, como el de su mítica canción.
Claro. El mío lo trabajo cada día para que siga siéndolo
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