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Madrid niega otra vez la cesión del 'Guernica'

El Senado ratifica que la ley del Reina Sofía no contemplará la posibilidad de trasladar la obra de Picasso Gernika solicitará el traslado el sábado, coincidiendo con los 30 años de su llegada a Madrid

Madrid niega otra vez la cesión del 'Guernica'DEIA

bilbao. Este sábado se cumplen 30 años desde que el Guernica llegó a Madrid procedente de Nueva York. Durante estas tres décadas, se han ido sucediendo una tras otra las negativas del Gobierno español para la cesión temporal del cuadro a Euskadi. Ayer, el Senado se volvió a pronunciar en contra.

La ley del Museo Reina Sofía, donde el Guernica es la pieza estrella de su colección, no contemplará la posibilidad de trasladar la obra de Pablo Picasso, según dictaminó la Comisión de Cultura del Senado. El pasado mes de junio, el Congreso de los Diputados rechazó las enmiendas presentadas por PNV y ERC, que pedían el regreso del cuadro en el plazo de un año.

Ayer el Senado aprobaba el texto remitido por el Congreso y rechazaba la enmienda presentada por el Grupo Nacionalista Vasco. En su petición, solicitaban que en un plazo no superior a 15 meses se llegase a un acuerdo para que la obra fuera trasladada a Euskadi.

En palabras de la senadora jeltzale Miren Lore Leanizbarrutia, se trata de un tema "universalmente conocido" y una reivindicación realizada en numerosas ocasiones. "Ha pasado excesivo tiempo, por lo que las cuestiones técnicas, que han sido la justificación hasta ahora, ya están superadas". Para la senadora jeltzale, se trata de una "decisión política disfrazada de motivos técnicos".

El diputado del PNV Aitor Esteban ha recriminado en varias ocasiones el "secuestro" del Guernica por parte del Reina Sofía y ha criticado que en los informes técnicos presentados para avalar la imposibilidad del traslado del Guernica había participado el Reina Sofía, "el poseedor e interesado".

En numerosas ocasiones, se ha solicitado la cesión temporal del lienzo: con motivo de la inauguración del Guggenheim, en el 70 aniversario del bombardeo de la villa foral... Pero siempre se ha recibido la misma respuesta: "El delicado estado de conservación del cuadro no permite trasladarlo".

El PNV también se ha encontrado con la negativa de la actual consejera de Cultura, Blanca Urgell. "Hay cosas más importantes que queremos arreglar antes de intentar traer el Guernica, como es acabar con la violencia". Así contestaba Blanca Urgell, días después de conocer que la parlamentaria del PNV Leire Corrales había presentado una proposición no de ley en el Parlamento Vasco en la que se instaba al Ministerio de Cultura a que realizase las gestiones oportunas ante el Reina Sofía para su traslado a alguno de los museos vascos.

Precisamente, el último periplo de esta obra fue hace ahora treinta años. El lienzo de Picasso, que se ha convertido en un grito contra el horror de la guerra, viajó del MoMA de Nueva York al Casón del Buen Retiro, la sala que albergó la obra hasta que fue colgada en el Reina Sofía.

El 'guernica', a gernika Precisamente, este mismo sábado, coincidiendo con este aniversario, la localidad de Gernika ha decidido volver a reclamar el traslado del lienzo. El Ayuntamiento gernikarra ha anunciado que el sábado celebrará un acto reivindicativo para solicitar el traslado.

Por otra parte, más de 15.400 personas se han suscrito, hasta la fecha, en una campaña de recogida de firmas iniciada por el Ayuntamiento en internet para solicitar la exhibición permanente de la obra en la localidad vasca. La campaña se mantendrá abierta hasta el próximo año, cuando se cumple el 75 aniversario del bombardeo.

El Guernica se ha convertido en un auténtico icono del siglo XX, un mural que se ha identificado como un símbolo universal contra la guerra. En 1937, la República encargó un cuadro al genial creador, que se encontraba ya en la cumbre de su carrera. El día 1 de mayo de ese mismo año, Picasso contempló por primera vez una imagen del desastre del bombardeo de Gernika. Era una fotografía en blanco y negro de un periódico francés en la que se observaba la villa vasca, que había sido casi borrada del mapa.

El creador malagueño decidió renunciar al color para acentuar el dramatismo y solo utilizó la gama de grises, el blanco y el negro para evocar irresistiblemente a la muerte. Y lo logró.