Acomienzos de esta década, Mercedes asombró a un mundo tan poco dado a las sorpresas como el del automóvil con el CLS. Esta audaz síntesis de hechura coupé y alma de berlina demostró una vez más que no todo estaba inventado. De paso, consiguió volver a fascinar al público más exigente, que empezaba a mostrar síntomas de hastío ante los diseños tópicos. Ahora, la elegante propuesta combate los efectos de la edad con un retoque a su fisonomía y una puesta al día tecnológica. Las primeras unidades se entregarán en enero a clientes que ya han desembolsado un mínimo de 62.400 euros.
Simplificando mucho, el CLS se puede definir como una sofisticada reinterpretación del Clase E que se inspira en la estampa del CL y asume muchos de los avances y refinamientos del Clase S. No puede extrañar, por tanto, la excelente acogida que lo más granado de la parroquia ha dispensado a este automóvil. Pero la belleza es efímera, y más aún en esta parcela del mercado en la que priman los criterios estéticos y la compra impulsiva (el 80% de los propietarios de un CLS confiesan haberse sentido atraídos por la imagen del coche). Por eso, para proteger a su modelo de los caprichos de la moda, Mercedes lo somete al ineludible ritual regenerador. La operación hace coincidir la restauración de fachada con una modernización de los contenidos, reportando al coche nueva prestancia y unos modales más depurados si cabe.
El CLS que debutará en enero es el resultado de una evolución que no altera las líneas maestras de la entrega que se despide. La marca de la estrella insiste con un corpulento sedan de cuatro plazas embutido en un impecable traje coupé que estiliza su figura. Las dimensiones apenas varían. El nuevo alcanza 4,94 metros de longitud, 1,88 de anchura, 1,41 de alto y 2,87 de batalla (gana 29 milímetros de largo y 20 entre ejes). Los reajustes aplicados al envase hacen progresar sensiblemente sus cualidades aerodinámicas (el coeficiente CX pasa de 0,30 a 0,26), lo que no impide ganar algo de volumen de maletero (520 litros).
La remesa a punto de nacer exhibe un rostro definido por una parrilla separada del capó que recuerda a la del SLS AMG; aparece escoltada por unos singulares grupos ópticos que pueden combinar tecnología LED (despliega 71 diodos luminosos) con el sistema de iluminación inteligente. El modelo dispondrá de las de ayuda a la conducción más avanzados, así como de unas dotaciones y una puesta en escena muy completos, es decir, acordes a su precio y su destino.
Motores más eficientes El constructor alemán hará debutar esta próxima entrega animada por dos propulsores V6 multiválvulas de la serie BlueEfficiency: 350 gasolina con 3,5 litros y 306 caballos y 350 gasóleo CDI de tres litros con 265. Son unidades que se caracterizan por un alto grado de eficiencia energética: reducen hasta en un 25% el consumo y las emisiones, lo que les da acceso al tipo menor de impuesto de matriculación.
También se encuentra disponible ya la variante 250 CDI, equipada con un motor de cuatro cilindros con 2.143 CC y 204 CV, si bien las primeras entregas se demorarán hasta abril. Al igual que las dos mecánicas iniciales, se vincula a la transmisión automática secuencial de siete marchas. Además, este diésel que abre la gama incorpora la función de parada y arranque ECO del motor, que contribuye a reducir su gasto (promete 5,1 litros a los cien) y sus emisiones de CO2 hasta 134 g/km.
Esta motorización da vida a la versión menos costosa de la gama CLS. El 250 CDI sale por 62.400 euros. El diésel más solvente reclama cuatro mil euros más, en tanto que el 350 gasolina alcanza 67.600 euros. En primavera está prevista la incorporación al elenco de la versión estelar, CLS 500, animada por el propulsor gasolina V8 de 4.663 C.C. que espolea 406 caballos. No se conoce su precio. A partir del otoño de 2011 se ofertarán también variantes con tracción integral 4matic.