Corradino D'Ascanio, diseñador de la icónica moto Vespa, un mito italiano, bautizó con ese nombre porque el ruido que generaba se inspiraba en el zumbido de las avispas. Avispa significa vespa en italiano.
Las vespas primigenias comenzaron a rodar tras la Segunda Guerra Mundial sobre es sinuoso e hipnótico carenado. Italia se subió en ellas de inmediato.
Su diseño, imbatible, conquistó el mundo. Aquellas primera motos alcanzaban los 60 kilómetros de velocidad punta.
“Pensé que la Vespa estaba destinada a personas que, como yo, nunca se habían sentado en una moto y que rehuían el manejo poco práctico de la máquina”, explicaba Corradino sobre su exitosa creación.
El cine impulsó la vespa con la sugerente Vacaciones en Roma, con Audrey Hepburn y Gregory Peck, o la estupenda La Dolce Vita, de Fellini.
En Lido di Camaiore, cerca de la fábrica original donde se construye ese coqueto sueño italiano, la Italia de las dos ruedas, rodaron las bicis a la velocidad de la scooter más famoso.
En paralelo al mar, custodiado por las palmeras, y por las habitantes que en invierno no son veraneantes sino custodios del costumbrismo de los pueblos que esperan al verano, arrancó la Tirreno-Adriático. Se aceleró con un contrarreloj individual que lanzó a Filippo Ganna al cielo.
Sin rivales
El Gigante de Verbania llevaba ritmo de vespa, imparable. Marcó un registro de 12:08 tras completar el recorrido, de ida y vuelta, 11, 5 kilómetros, a una velocidad media de 56,8 kilómetros hora.
Vuelo rasante el del italiano, al que se conoce como Top Ganna, envuelta su figura gigantesca, 1,93 metros y 83 kilos con la bandera de Italia de campeón de crono.
Al lado de mar, Ganna fue un todo oleaje. Thymen Arensman, segundo, compañero de equipo, perdió 22 segundos. Max Walscheid, tercero, concedió 25. Ganna fue un tsunami que barrió a sus rivales, huellas que se llevó la marea viva del italiano, un prodigio contra el reloj.
En Lido de Camaiore firmó su cuarta victoria en la especialidad, la 31ª de su palmarés contrarreloj. Cerca del arenal, Ganna sumó un buen puñado de arena para subirse al liderato, al castillo. El italiano tiene la mejor panorámica posible.
Primoz Roglic acusó 31 segundos de pérdida, Antonio Tiberi acumuló 33 y Del Toro se dejó 36. Justo a la espalda del mexicano se clasificó un notable Xabier Mikel Azparren, 11º. Los favoritos compartieron un destino similar. Todos ellos en un puño.
Jorgenson se fue un poco más atrás y concedió 44 segundos. Carapaz, desdibujado, se desgarró. Se dejó 1:16. El botín de Ganna no es menor, precisamente. El pasado curso fue segundo.
Solo le superó Juan Ayuso en la general. Desde lo más alto, donde accedió, el italiano defenderá su estatus en lo que resta de Tirreno-Adriático, donde retumba el atronador zumbido de Ganna.