El amo de la pista
Descartado para los Juegos, Elorriaga se reivindica en la Copa del Mundo
bilbao. Ausente en los Juegos por el asunto de la incompatibilidad personal con el seleccionador estatal, que no le tuvo en cuenta pese a ser el más solvente y laureado pistard con el que podía contar, Unai Elorriaga desapareció durante el mes de agosto. Como terapia, se aisló, desconectó del mundo y solo enchufó la tele una vez para ver sobre la madera brillante del anillo de Londres a su amigo Hodei Mazkiaran. De todo lo demás no quiso saber nada. Necesitaba olvidar que su sueño olímpico se había hecho añicos por algo que aún no acaba de comprender muy bien y que no tiene que ver con los criterios deportivos. "Psicológicamente lo ha pasado mal en este tiempo", reconoce Raúl Mena, mánager del Cespa-Euskadi, el equipo que abriga al pistard vizcaino desde hace unos años. "Es verdad que le ha costado arrancar de nuevo, pero al final de muchas vueltas a la cabeza llegaba siempre a la misma conclusión: que tiene cierta edad (32 años), es padre de familia, tiene una hipoteca y no le queda otro camino que seguir haciendo lo que mejor sabe, que es correr en bici". En la pista. Ahí es el amo.
Solo de esa manera se interpreta que Elorriaga haya regresado tras el varapalo de los Juegos y, esta vez sí, seleccionado, se haya presentado en la Copa del Mundo de Glasgow para colgarse el sábado pasado el bronce en la prueba de omnium, lo que para Mena es el mayor logro de la carrera del vizcaino porque la modalidad olímpica no se adapta a sus cualidades. "Unai es el mejor fondista que hay y algunas de las pruebas de velocidad del omnium le lastran notablemente. Y aún así, se ha adaptado para colgarse el bronce en una prueba de la Copa del Mundo", prosigue.
Para Mena, esa medalla tiene un valor simbólico enorme: "Es reivindicativa".
"De todas maneras", abunda el mánager vizcaino, "ni que ahora le hayan llamado de la selección, lo que demuestra una falta de criterio importante, ni la propia medalla sirven para compensarle. Lo que le hicieron en los Juegos no se arregla de ninguna manera. Queda ahí para siempre".
Cargará con esa pena Elorriaga, que, sin embargo, prefiere hablar de lo que ha logrado en toda su carrera y le convierte en el pistard estatal en activo más notable: campeón de Europa en omnium (2007); oro en la Copa del Mundo de Madison en Melbourne (2008); general de la Copa del Mundo de persecución olímpica (2008); general de la Copa del Mundo de puntuación (2011); quinto en los Mundiales de persecución (2010), madison y scratch (2011), y puntuación (2012); y, desde el sábado, bronce en la Copa del Mundo de Glasgow en omnium. "La fortaleza de Unai es que no falla nunca. No hay corredor en España que tenga sus resultado. Solo le falta una medalla en un Mundial para completar su palmarés", dice Mena. Y una participación en los Juegos de la que nadie le va a compensar jamás.
Tania calvo, el futuro La medalla de Elorriaga no vino sola desde Glasgow a Euskadi. Tania Calvo se trajo otras dos. La primera, de plata al ser segunda junto a Helena Casas en la prueba femenina de velocidad por equipos; la segunda, de bronce, en los 500 metros y tras superar por una sola milésima a la cuarta clasificada y batir el récord estatal de la distancia.