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"Soy el mismo, pero más tranquilo"

Cumplida la sanción y sin la obstrucción de la UCI, Eusebio Unzue pudo al fin poner a Alejandro Valverde el maillot del Movistar; el murciano se presentó ayer junto a Juanjo Cobo en la sede de Telefónica en Madrid, donde luego atendió a DEIA

"Soy el mismo, pero más tranquilo"FOTO: R. GÓMEZ

madrid. Alejandro Valverde (Las Lumbreras, Murcia, 1980) pesa menos que antes de que la UCI le sancionara por su implicación en la Operación Puerto que el TAS estimó lo suficientemente probada, tanto en lo físico, 61 kilos, como en lo anímico, un montón de onzas menos. Se ha liberado. De este último año y medio en barbecho, en su cabeza solo queda lo bueno de la vida. La mujer, la familia, los amigos y ver crecer a sus críos. Todo lo demás, que es lo duro e insoportable que conlleva una sanción que cree injusta, lo ha archivado sin posibilidad de rescate. Así que cuando se le pregunta por ello, lo sufrido, dice con calma que aquello ya pasó, que se fue y en su lugar llegó, como siempre confió en que ocurriese, el momento de volver a vestir un maillot para competir, lo que para él es sinónimo de disfrute. De eso es de lo que quiere hablar. ¿Y qué se cuenta? Que debuta el próximo día 15 en Australia. Que no puede asegurar cuándo volverá a ganar porque eso es impredecible, pero que, de todas formas, espera, sin obsesionarse, que sea cuanto antes. Que no teme no volver a ser el de antes, el terrible Balaverde, porque nada le indica que eso pueda ocurrir. "Las sensaciones son las mismas que cuando lo dejé". Ha entrenado duro todos estos meses. Ha hecho pruebas, ha medido su forma con la de profesionales en activo, los de su grupeta y otros, ha trabajado para mejorar en las cronos largas y no se ha descuidado. Por ello, piensa en enfrentarse a Gilbert en las clásicas; y a Evans, los Schleck, Contador, Samuel y compañía en el Tour, donde se ve con piernas para subir al podio. De todo eso habla en el mediodía soleado y frío de Madrid, sentado en un sofá de cuero blanco en algún lugar acogedor del estómago de la sede de Telefónica en Madrid. Lleva puestos, como un niño al que le acaban de hacer un regalo, el maillot y el culotte del Movistar.

Vuelve a vestir un maillot, vuelve a ser ciclista, ¿qué siente?

Mucha ilusión de volver a estar en el pelotón y encima en uno de los mejores equipos del mundo. Por ello, también siento ganas de dar las gracias a mucha gente, pero sobre todo a esta gran casa, a Movistar.

¿Se le ha hecho larga la espera?

No, para nada. Está claro que tenía muchísimas ganas de volver, pero lo he llevado bien porque he estado a gusto. He comprobado que también puede ser uno feliz en casa, disfrutando de la familia y los amigos. He visto crecer a los críos, que es el mayor beneficio que se puede tener cuando a uno no le dejan trabajar. Ha sido año y medio gratificante.

Y duro.

Bueno, pero sobre todo al principio, cuando me dijeron que no podía correr. Pero creo que supe aceptarlo rápido. Me dije que había que trabajar mirando al futuro, fijándose como meta volver a correr. Pensaba en que todo llega y todo pasa. Es lo que me motivaba para entrenar. También lo que impidió que me hundiera o me derrumbara, que hubiese sido lo más sencillo.

¿Se siente una víctima?

No quiero entrar en cosas del pasado. Todo el mundo sabe lo que pienso y ahora solo me interesa el presente y el futuro. Si vuelvo atrás entro en la misma dinámica de antes y no quiero. No sirve para nada. He cumplido, ¿no? Pues ya está.

Ha recuperado su vida anterior, la de ciclista, que incluye largos periodos fuera de casa, ¿no irá a echar de menos ahora este año y medio?

No, para tanto no. Lo que quiero es correr. Es lo que más me gusta y es mi trabajo. Eso lo tengo claro, pero ahora sé que también hay más vida que la bicicleta, que es la personal de cada uno y en la que hay muchísimos momentos buenos.

Para completar su regreso solo le falta colocarse un dorsal.

Ya queda menos. El día 15 correré el primer critérium en Australia antes del Tour Down Under. Ya estuve allí hace dos años y me gustó.

¿Está ansioso por comenzar?

Tengo ganas, pero estoy tranquilo. No tengo por qué estar nervioso. Una vez que me vea de nuevo en la línea de salida puede que me entren los nervios, pero eso ya me pasaba antes en cualquier carrera.

¿Y rabioso? ¿Está furioso o con ganas de demostrar cosas?

Rabioso no. Estoy con ganas de encontrarme a mí mismo, de ser el Alejandro Valverde de hace dos años y reencontrarme con la victoria. Aunque es algo que no me obsesiona, espero ganar cuanto antes.

¿Cuánto tiempo estima que puede tardar en ganar una carrera?

Eso no se puede calcular, pero en cuanto se descuiden un poco…

Hay muchos que apuestan a que lo hará tan pronto como en Australia.

Es difícil. Hace dos años estaba muy bien en Australia y no gané. Hice segundo en una etapa y tercero en otra.

Por prudencia, ¿se va a contener?

Yo siempre voy a ganar, pero igual ahora acuso la inactividad. El objetivo no es ganar ahora, sino más adelante.

¿En qué ha cambiado Valverde en el último año y medio?

Básicamente soy el mismo, pero más tranquilo. Empiezo de cero, renovado física y mentalmente.

Después de todo este tiempo, ¿teme no volver a ser quien era, 'Balaverde'?

Eso no me asusta. Si entrenando hubiese notado algún bajón físico a lo mejor sí afrontaba el regreso con más miedo, pero no es así. Las sensaciones son iguales que cuando lo dejé.

¿Se ha probado mucho?

Sí, y lo que más noto es que estoy más fresco. Las pruebas que he hecho y los tiempos que he tomado otros años como referencia me dicen que mi estado físico no es malo, aunque está claro que entrenar no es lo mismo que competir. Sobre todo, tengo mucho respeto al final de las carreras. No sé cómo voy a responder. Sobre todo en las largas, las de 250 kilómetros para arriba. Ahí igual me falta un poco. El fondo, de todas maneras, espero ir recuperándolo.

Durante toda la temporada 2011 no dejaban de llegar referencias de que entrenando hacia usted sudar a gente que estaba compitiendo.

Compitiendo y ganando. Les he dado caña (ríe). Pero no es una referencia porque ellos venían de correr y necesitaban relajarse. Seguramente, no se emplearon lo mismo que en competición. De todas maneras, esos mismos compañeros me dicen que me ven muy bien, por lo menos, con el mismo nivel que tenía antes.

¿Y si ocurriese que Valverde ya no es Valverde? Dicho de otra manera: ¿Si el año y medio de inactividad le pasa factura y deja de ganar?

No se me pasa por la cabeza no ser el mismo, o parecido, pero hay que estar preparado para todo. Hay que tener presente que eso puede ocurrir. Solo espero que si ocurre, sea pasajero, que no sea para siempre.

¿Le ha dado por calcular cuántas carreras ha dejado de ganar en 2011?

No ¿Por qué iba a hacerlo?

¿Ni siquiera, aunque fuese inconscientemente, se ha imaginado dónde podría haber estado en alguna de las carreras en las que usted era habitual?

Hombre, sí que lo piensas. He visto a compañeros con los que he estado disputando carreras, incluso ganándoles, que este año se han salido. Han ganado muchísimo. Entonces te sale sin querer pensar qué podía haber hecho o dónde hubiese acabado una carrera. Pero es un 'podía', algo sin fundamento.

¿Ha seguido toda la temporada?

No me he perdido ninguna carrera.

¿Por pena o rabia?

Ninguna de las dos. Lo he hecho porque me gusta y porque he descubierto que se aprende mucho viendo las carreras por televisión.

¿Qué ha aprendido?

Un poco de todo. Observas detalles que dentro de carrera no puedes ver. Fallos que cometía yo cuando corría y fallos que han cometido otros.

¿Como cuáles?

Eso hay que guardarlo en secreto.

De Philippe Gilbert no habrá sacado muchos errores. ¿Asusta el belga?

Asusta, asusta. Cuando arrancaba era siempre para decir hasta luego. Le veían después en el podio. Le tengo mucho respeto a Gilbert. Solo espero poder hacerle sombra, aunque sé que será un hueso duro.

Gilbert contra Valverde es uno de los grandes duelos que se anuncian para esta temporada en las clásicas de las Ardenas.

Puede ser que sea así. Pero hay más corredores. Entre ellos, Peter Sagan, que ya metía miedo hace dos años y su progresión ha seguido siendo importante.

Usted, a diferencia de Gilbert, aspira también al Tour. ¿De verdad piensa que puede luchar por ganarlo?

Es un objetivo que está al alcance. ¿Ganar? No lo sé. Es difícil. Pero creo sinceramente que tengo un podio en las piernas y no voy a desistir. He trabajado para ello estos dos años. Sobre todo tratando de mejorar mi punto débil, que son las cronos largas. Ya veremos lo que pasa.

Tour, clásicas… ¿Qué más va a correr?

En principio, Australia, Mallorca, Andalucía, quizás Murcia, Catalunya, País Vasco y clásicas. Luego paro y ya veremos si Dauphiné o Suiza, Route du Sud y los Campeonatos de España. Después del Tour se verá cómo acabamos, porque me apetecen los Juegos y el Mundial. Depende de cómo me encuentre.

Unzue dice que usted es la estrella que le faltaba al Movistar.

Este ya era un gran Movistar el año pasado, un equipazo que ha ganado muchísimas carreras. Pero a lo mejor faltaba el ciclista rematador, la figura. Este año llego yo con esa misión.

Usted y Juanjo Cobo. ¿Se compenetrarán bien?

He demostrado en otras ocasiones, con Pereiro, con Purito o con Luis León, que no tengo problemas de convivencia con nadie. Siempre ha habido hueco para que todos disfrutemos. Con Cobo tampoco va a haber problemas.

¿Y con el entorno ciclista? ¿Qué acogida espera?

Estuve durante mucho tiempo señalado y ahora no temo nada de eso. He cumplido con lo que querían, así que ahora vuelvo tranquilo.