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"A la tercera será la vencida"

Igor Antón asimila con una entereza sorprendente su segundo accidente grave en la Vuelta: "Prefiero quedarme con todo lo bonito que he vivido"

"A la tercera será la vencida"Foto: DAVID DE HARO

barakaldo. Dolorido por las magulladuras de cintura para arriba pero contento por el gran papel que ha desempeñado durante las dos semanas de competición que ha podido disputar. Con esa sorprendente entereza se despidió ayer el líder del Euskaltel-Euskadi, Igor Antón, de la Vuelta a España cuando comandaba la clasificación general y se perfilaba como el principal aspirante a subir a lo más alto del podio de Madrid.

A su llegada al Hospital de Cruces, donde los médicos le operarían a las once de la noche de una fractura en su codo derecho, el ciclista de Galdakao mostró una gran entereza a pesar de su desagradable infortunio, y dejó bien claro que lo sucedido tan sólo es un incidente de la carretera que no le va a hacer olvidar los grandes momentos que ha protagonizado en estos días de competición. "Hay que quitarle hierro al asunto y prefiero quedarme con todo lo bonito vivido, que ha sido mucho: las dos victorias, mantener el liderato estos días y ver al equipo tan unido es algo que no olvidaré nunca", declaró al llegar a las puertas del centro sanitario vizcaino, donde un grupo de aficionados le recibió con una salva de aplausos.

Con la ropa manchada de sangre, y acompañado entre otros por Miguel Madariaga e Igor González de Galdeano, Antón recordó cómo se produjo la caída, en la que también se vio implicado su compañero de equipo Egoi Martínez, y que dio al traste con todas sus esperanzas. "Íbamos muy rápido, a unos 70 kilómetros por hora, cuando he pisado algún objeto en la carretera -podría ser un tronco o una rama- o un bache bastante profundo y no he podido mantener las manos en el manillar". El golpe fue tan fuerte que "la bici y el casco han quedado reventados". Aun así, Igor trató de reincorporarse y subirse de nuevo a la bicicleta, pero se percató rápidamente de que le resultaba "imposible" mantener las manos apoyadas sobre la máquina, según relató con una gran integridad antes de ser sometido a un primer examen médico.

dolor El ciclista vizcaino llegó a Cruces con los dos codos vendados y con golpes en la cabeza y el rostro. A la espera de conocer los resultados de las pruebas, Antón creía que tenía roto el radio de su brazo derecho "y puede que el cubito también". Aun así, se mostró tranquilo porque "estoy atendido por unos buenos médicos y me imagino que lo solucionaremos rápido".

El maillot rojo hasta la jornada de ayer reveló que, en el viaje por carretera hacia Cruces, había enviado un mensaje a sus compañeros agradeciéndoles el apoyo que le han brindado durante estos días. "El equipo se ha portado de diez, por eso les he transmitido muchos ánimos para que sigan adelante, que son siete días más los que quedan".

Igor Antón recalcó que la Vuelta le gusta, y que a pesar de haber sufrido dos "infortunios" en dos años que le han hecho abandonar la ronda, anunció que volverá para ganarla con la esperanza de que "a la tercera ser la vencida".

El líder del Euskaltel-Euskadi agradeció por último el ánimo que le ha transmitido la gente, "que ha sido muchísimo". "Siempre he dicho que la vida es como una montaña rusa: un día estás arriba y otro abajo. Pero hay que mantener el equilibrio, hay que estar para lo bueno y para lo malo. Estas cosas te curten y seguiremos adelante".

Su serenidad contrastaba con el estado emocional de Miguel Madariaga, quien, completamente roto, no pudo reprimir las lágrimas. "Parece que tenemos la negra".