"No voy a mentir: pienso en la general"
Igor Antón, líder y sereno, señala al italiano Nibali como su gran rival para la victoria final
xorret del catí. En un momento, cinco minutos, Igor Antón pasa de la comodidad y anonimato que protegen al segundo a la histeria que asalta al primero. "Nunca me había pasado nada parecido. Estaba yo tan relajado siendo segundo, sin que supusiera ningún trauma no ser líder y de repente? Me ha sorprendido y es un premio gordo para mí", dice el galdakoztarra, quien sucede a Egoi Martínez como líder vasco en la Vuelta, pues el navarro fue el primer ciclista de Euskaltel al frente de la general de una de las tres grandes. Fue en la ronda estatal de 2008 tras la llegada a Sabiñanigo. Perdió el maillot oro días después, en la cima del Angliru, el puerto que esperaba asistir a la explosión definitiva de Antón. No llegó. Se quedó tirado en la maldita curva de El Cordal de la que salió al fin esta temporada tras un 2009 nefasto. En las clásicas de primavera resurgió después de ganar a Contador en el Morredero y luego se escondió para preparar la Vuelta en la que triunfa. Ganó la etapa de Valdepeñas, su primer objetivo, y ayer, sin quererlo, sin buscarlo, de manera inopinada, le cayó un maillot que le hace recordar que en 2008 ya fue líder de la Vuelta a Suiza. "Pero lo perdí" (acabó tercero). "¿Ahora? Bueno, pienso en el presente, en defenderlo, no más allá. El futuro ya vendrá".
Antes de comenzar la Vuelta a Antón le preguntaron si había llegado a su límite. El chico, más lacónico que nunca, respondió que no. Que su límite estaba aún por llegar. Que era joven. Y que aunque el tiempo pasaba volando, "mira, 27 años ya", que recordaran que Samuel tenía 32 y no dejaba de progresar. Decía también el escalador de Euskaltel que esta Vuelta sería importantísima para su futuro. Marcaría, de alguna manera, su camino. Ahora que está en lo más alto, primero, líder, no puede ocultar su ambición.
Lo demostró, aunque parezca incongruente, en una subida en la que se escondió, no entró en el juego de Josquim Rodríguez y prefirió "guardar balas". "Queda mucho y prefiero correr calculando, ahorrando. No voy a mentir: pienso en la general, en las tres semanas. Nunca he estado en una situación así, tan buena", concedió Antón, quien restó importancia al hecho de que Mosquera, Arroyo, Frank Schleck, Luis León y, sobre todo, Menchov, perdiesen tiempo. "Para nada resulta decisivo este tiempo", defendió. "Me acuerdo de que el año pasado Samuel también perdió 45 segundos en esta misma subida y luego estuvo a punto de ganar la Vuelta. Las pérdidas no son importantes y siempre pueden deberse a que alguno de ellos no haya asimilado bien la primera etapa de montaña. Suele ocurrir. De todas maneras, sí creo que Nibali sigue siendo el rival a batir. Pero hay más. Muchos. Demasiados".