Parece que hoy en día es obligatorio (aunque no lo sea) estar en las redes sociales. Como en su día lo fue tener teléfono móvil. Si optabas por no tenerlo, acababas incomunicado. Hay personas que llevan esa necesidad de contar su vida hasta límites insospechados, pero aún peor es que eso pueda repercutir en las personas que tiene alrededor. E incluso en su futuro. Es lo que ha pasado con un profesor en un instituto italiano. Porque, según diversos medios que han recogido el caso, Vincenzo Schettini, que además de docente de física es creador de contenido en plataformas como YouTube, con casi 1 millón de seguidores en su canal La fisica che ci piace (La física que nos gusta), e Instagram, con cerca de 3,5 millones de followers, ha condicionado la nota final de sus estudiantes a que interactúen con sus vídeos en redes sociales.
Dos puntos condicionados
La historia, que se ha viralizado en varios países, comenzó a tener eco cuando algunos exalumnos revelaron que sólo podían aspirar a un 8 sobre 10 puntos si no veían ni comentaban los contenidos que el profesor publicaba on line en sus redes. Si demostraban su participación en los directos o publicaciones, podían obtener hasta dos puntos extra, alcanzando así la máxima calificación.
Para algunos, esta estrategia es una forma ingeniosa de incorporar herramientas digitales al proceso de aprendizaje, porque YouTube y otras plataformas se han convertido en aliados de los estudiantes para reforzar materias complejas, y no resulta extraño ver canales que explican física o matemáticas con vídeos sencillos a la par que didácticos. Y algunos profesores deciden también lanzarse a divulgar y enseñar en sus propios canales, algo que no es en absoluto criticable, sino todo lo contrario. Incluso tampoco parece incorrecto o falto de ética que muestren a sus alumnos sus propios vídeos.
Capturas y 'me gusta'
Pero en este caso concreto, más allá de la utilidad educativa de los contenidos, lo que ha generado polémica es la vinculación directa entre la evaluación académica y el apoyo a los perfiles del propio profesor. Varios exalumnos relatan que se les exigía subir capturas con comentarios o ‘me gusta’ para poder sumar puntos, una práctica que muchos consideran discutible desde el punto de vista pedagógico y ético.
Schettini no ha querido quedarse callado al ver cómo se incrementaban los decibelios sobre esta historia de la que es protagonista. Así, admitió en un podcast haber pedido a sus alumnos que apoyaran sus retransmisiones cuando estas tenían pocos seguidores, pero asegurando que lo solicitaba sin mucha insistencia y casi como un favor, pero nunca una obligación. Tras estallar el caso, se ha limitado a decir que sus palabras fueron “malinterpretadas”.