El callejón de las botxerías

Un ring en Particular de Indautxu

09.02.2020 | 09:28
Kike Hermosilla, de DEIA; Adolfo Lorente, presidente de Bilbao Centro; el premiado, Kerman Lejarraga; y el presidente del Athletic, Aitor Elizegi. Fotos: Jose Mari Martínez

LA agrupación empresarial Bilbao Centro tiene su sede en una de las calles más originales de la villa: Particular de Indautxu. Que no es una vía sin salida, sino una que da a la memoria de una sala de fiestas. O al recuerdo de unos cines. Además, está siempre llena de vida y frecuentada por personal variopintos desde chavalería con pelota, calzón y zapatilla, hasta veteranos del txikito.

En el exterior de la casa de Bilbao Centro, que es la de mucha gente, a nada que el tiempo lo permite, y a veces a pesar de él, Jorge Aio, gerente de la organización, y Olga Zulueta, directora artística, se lanzan a organizar de todo. Esta vez se trataba de la decimosegunda edición del Premio Indautxu, que la agrupación empresarial entrega con motivo de las fiestas de El Carmen, que son las del barrio.

En ocasiones, el estaribel que montan se convierte en un escenario musical, como cuando se llevó el premio El Consorcio; o en mostrador de charcutería, como cuando lo ganaron los Thate, caballeros de la salchichería andante; o en un estudio de pintura, como cuando fue galardonado el recordado K-Toño Frade. Ayer se transformó en ring. Porque el premiado fue el excampeón de Europa del wélter, y de nuevo aspirante, Kerman Lejarraga.

A medida que se acercaban la una y media del medio día empezó a oler a linimento, a vaselina y a cuero. Sonó la campana y el presidente de Bilbao Centro, Adolfo Lorente, acompañado por Kike Hermosilla, director comercial de DEIA, diario patrocinador del evento, y Aitor Elizegi, presidente del Athletic Club, hicieron entrega al campeón de Morga del galardón. Curioso que se tratara precisamente del decimosegundo. El doce es una cifra muy boxeística. Se trata del número de asaltos a los que se pactan los grandes títulos. Y también la cantidad de cuerdas que, hasta hace unas pocas décadas, delimitaban el perímetro del cuadrilátero.

BOXEO El noble arte, que emerge de las catacumbas en las que estuvo recluido durante demasiado tiempo, tomó ayer el centro de Bilbao. "Es un vecino ilustres del barrio y un deportista de talla internacional", fueron dos de las razones que esgrimió Zulueta, ataviada con un espectacular kimono con flecos, para motivar el premio. Lejarraga expresó su gratitud.

Se acercaron los ediles Marta Ajuria, Jon Bilbao, Yolanda Díez y Gabriel Rodrigo, el periodista Arturo Trueba y el tan clásico como discreto José Mari Amantes.

No faltaron María Loizaga, Idoia Gutiérrez, Juan Carlos Ercoreca, Beatriz Marcos, José Ramón Lekue, o José Ángel Pereda. Estuvo el expresidente de la Federación Vizcaína de Boxeo, Carlos San José, el gran aficionado al pugilato Víctor Landáburu, y el churrero de la plaza de Indautxu, Fernando Palacios. El joven Javier Martínez, a quien acompañaba su tía Belén, logró fotografiarse con su ídolo, Kerman.