¿Qué tienen en común la cantante Betty Missiego, el director de cine Eloy de la Iglesia, la exdirectora del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde, el escritor J. D. Salinger o el pintor barroco Bartolomé Esteban Murillo? Curiosamente, todos ellos nacieron un 1 de enero. Cada día de Año Nuevo se espera con expectación la llegada de ese primer bebé, símbolo de alegría y de la vida que se abre paso incluso en tiempos de incertidumbre, más aún en una época en la que la natalidad se ha desplomado hasta límites insospechados. En el caso de Bizkaia, de hecho, a casi una cuarta parte: de los 22.663 niños y niñas que llegaron al mundo en 1974 se ha pasado a los 6.421 actuales. Y otra curiosidad: aunque nacen más bebés en verano, el 1 de enero es, junto al primer día de octubre, las jornadas en las que más trabajo tienen las cigüeñas en el Estado.

Los datos no dejan lugar a duda alguna: con 1,09 nacimientos por mujer, la tasa más baja de Euskadi –por 1,27 de Araba y 1,25 de Gipuzkoa–, Bizkaia está muy lejos de los 2,1 necesarios para garantizar como mínimo el remplazo generacional. Se calcula que el 41% de las mujeres no tendría ningún descendiente y que solo una de cada diez llegará a tener tres, según las últimas estimaciones del Instituto Vasco de Estadística (Eustat). El descenso de la natalidad es una constante desde hace cincuenta años, aunque el bajón más significativo se produjo ya el siglo pasado: entre 1976 y 1986, los nacimientos se redujeron a más de la mitad, pasando de 22.924 a únicamente 10.981. “La religión ha ido perdiendo peso pero cuando yo hice la Primera Comunión, en el 84, en la parroquia tuvieron que limitar la entrada a dos familiares por niño para que pudiesen entrar todos; cuando la hizo mi hermano, siete años después, apenas había una docena”, echa la mirada atrás una vizcaina. “en mi generación, prácticamente todos teníamos hermanos o hermanas; en la cuadrilla de mi hermano la mayoría eran ya hijos únicos”. En aquella fuerte caída de la natalidad, como ahora, se conjuraron varios factores. Por una parte, las generaciones nacidas durante el baby boom de 1945-1965 ya habían tenido la mayoría de sus hijos a mediados de los 70; con menos mujeres en edad fértil, los nacimientos se redujeron por una cuestión puramente matemática. Además, el promedio de hijos por mujer estaba descendiendo, pasando de tres a situarse más cerca de los dos, tanto por una mayor planificación familiar gracias a la generalización de los métodos anticonceptivos como por que empezaban a ser cada vez más las mujeres que estudiaban y trabajaban fuera de casa. Sin olvidar la fuerte crisis económica que sacudió no solo Bizkaia sino todo el Estado a finales de los 70 y principios de los 80, que disparó los niveles de desempleo y hundió el poder adquisitivo.

El arranque del siglo XXI abrió una puerta a la esperanza: esa curva que venía descendiendo las últimas décadas comenzó a recuperarse. Los 8.818 bebés nacidos en el año 2000 se convirtieron en 10.342 en 2012. Nuevamente, pero en sentido inverso, ese incremento llegó de la mano de los hijos del baby boom de la década de los 60 y 70, con más nacimientos al haber más mujeres en edad fértil. Además, durante gran parte de este periodo –especialmente hasta 2008–, el desarrollo económico y la estabilidad laboral favorecieron la formación de nuevos hogares y la decisión de tener hijos. Sin olvidar el impacto de la inmigración: las mujeres extranjeras tenían más hijos –1,75 frente a 1,26– y a edades más jóvenes –28,7 años, significativamente inferior a la de las vizcainas–. En el año 2000, los nacimientos de madre extranjera representaban apenas de 2% en Euskadi; para 2010 esa cifra escaló hasta el 16% y para 2014 alcanzó el 18,3%. Sin embargo, fue apenas un espejismo puntual: la tendencia continuó siendo descendiente, consolidándose un saldo vegetativo negativo, con más defunciones que nacimientos, de forma casi ininterrumpida desde 2004.

Por meses

Te puede interesar:

Al margen de esa tendencia, resulta curioso comprobar cómo ese primer día del año es la jornada, junto al 1 de octubre, con más nacimientos en el Estado. En el último siglo, 117.812 han llegado al mundo estrenando año, por las 118.394 que lo han hecho el primer día de octubre. Las siguientes jornadas con más nacimientos –el 19, otra jornada festivo algunos años, y el 1– mientras que septiembre concentra los seis días que cierran ese top ten de jornadas con más nacimientos del año. Contando nueve meses hacia atrás, se nota el peso que, en las concepciones, tienen estas fechas navideñas.

Y es que es precisamente en esos meses de verano, entre julio y octubre, cuando más bebés nacen en Bizkaia: una media de 669,2 en agosto; 667,1 en octubre; 658,1 en julio, y 643,2 en septiembre teniendo en cuenta la serie histórica de la última década. Por el contrario, la tendencia marca un menor número de nacimientos en invierno, con febrero –571,5 como media– y diciembre –584,5– como los dos meses en el que menos niños y niñas vienen al mundo. Ni siquiera el verano se confirma como época con más concepciones: aunque mayo es el quinto mes con más nacimientos, junio es el noveno.