El callejón de las botxerías

Una cabaña de papel como refugio

09.02.2020 | 01:20
Jon Etxebarria, Carmen Carrón y Alfonso Gil vivieron de cerca la celebración del Día Internacional del Libro.

CUANTO más se lee, menos se imita, aunque sea porque uno adquiere el hábito de ponerle el chándal a la imaginación y, de tanto ejercitarla, acaba por tonificarse y luce en todo su esplendor. Quienes tienen una pizca de curiosidad bien saben que el mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee. Desde ayer hay alguno menos, si se considera que, con ocasión del Día Internacional del Libro, el personal salió a la calle en el día de San Jorge, no con ocasión de dar caza a algún dragón, hazaña de harta difícil consecución, sino de buscar refugio en esas cabañas de papel que son los libros. Ayer, entre las mil y una actividades celebradas alrededor de la hoguera de palabras, entró en el juego la lectura multilingüe de Don Quijote en Bilbao, celebración promovida por la Asociación Artística Vizcaina que preside José Ramón López, alias Misere Josephe, que arrancó media hora antes que el Angelus con la lectura de las primeras páginas de la obra inmortal de Miguel de Cervantes a cargo del alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, quien invocó el espíritu cervantino en euskera. Tras el alcalde tomó el testigo Alfonso Gil, quien leyó en castellano puro, y gente como Javier Diago, lector in english, o Enrique Thate, quien leyó en un perfecto alemán de Alemania. A esas alturas, apenas media hora después de comenzar la lectura encadenada celebrada en el Hotel Abando que dirige Iñigo de la Fuente, se daba apertura bien cerca, en la calle Berástegui, la celebración oficial del Día Internacional del Libro, con el presidente de la Asociación de Librerías de Bizkaia, Kepa Torrealdai; el muñidor de ferias del libro en nuestra tierra, Asier Muniategi, y los escritores Toti Martínez de Lezea y Jon Arretxe como maestros de ceremonias.

lectura insaciable Volvamos al interior, a los salones del hotel donde proseguía la lectura insaciable de El Quijote, quizás en busca de una de las premoniciones de su autor. No en vano, fue el propio Cervantes quien aseguró que en algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia.

Presentes en la cita estuvieron, más tarde o más temprano, como oyentes o como lectores y lectoras, en cuerpo y alma o en espíritu (la calle sembrada de libros tiraba...) Loly Rubio, Kepa Odriozola, Roberto Zalbidea, Sahara Vicente, Yolanda Díaz, Jon Etxebarria, Carmen Carrón, Beatriz Marcos, Fernando Zamora, Maite Ibáñez, Manuel Aresti, Feli del Fresno, María José Domínguez, Félix Madroño, con su última novela aún caliente; María Ángeles Pérez, Pablo Camarero, Vega García, Óscar Fernández Monroy, Andrea Garay, Esmeralda Herlo, Begoña Ibargüen, Inma Roiz, Javier Sagastiberri, Carmen Muñoz, Shamir Ladou, Antton Arriola, Isidro Elezgarai, Fernando Lorenzo, Fernando Fernández, Bernar Zarraga, José Ramón Taranco y una legión de hombres y mujeres que danzan alrededor del baile de palabras, sea cual sea mientras tenga son.

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