Zeberio recupera el calero francés del barrio de Albizu

07.02.2020 | 06:21
El calero de Albizu es de estilo francés y se usó por última vez en 1943.

El horno ya se puede visitar y en breve se colocarán una cubierta y un panel

Zeberio - La conservación del patrimonio es uno de los objetivos del Ayuntamiento de Zeberio que comenzó la pasada legislatura a poner en valor este legado con diferentes actuaciones. Ahora le ha llegado el turno al calero de Albizu "del que sabemos que fue en 1943 la última vez que se puso en marcha para la elaboración de cal y lo hicieron los vecinos Francisco Etxeberria de Undurraga y Julián Ibarrondo de Ugarte", precisó el alcalde, Karlos Idirin.

El uso de la cal se mantuvo por distintas civilizaciones, ya que era un producto con múltiples aplicaciones. En Euskal Herria está documentada su utilización como material de construcción desde la época romana, aunque fue a partir del siglo XVII cuando su empleo se extendió de manera considerable por toda la geografía vasca, especialmente en las áreas rurales debido a su aplicación en muros y paredes mezclada con agua y tierra o para el blanqueo de los caseríos. Además, en la agricultura cumplía la función de abono de las tierras de labranza, a la vez que eliminaba los insectos perjudiciales para los cultivos y en la ganadería servía para curar las heridas infectadas de las patas de los animales o como desinfectante de los establos.

Muestra de la importancia que tuvieron este tipo de hornos en Zeberio es que todos los barrios de la localidad llegaron a disponer, al menos, de un calero de una cocción "aunque era frecuente la existencia, incluso, de dos o tres". El recuperado ahora en el barrio de Albizu es, sin embargo, de estilo francés "y se caracteriza por estar excavado en una zona de pendiente o contra-terreno", explicó Idirin quien destacó además que "en el barrio de Ibarrondo encontramos otro del mismo tipo".

A medida que avanzaba el siglo XX, incapaces ya de competir con la producción industrial de los abonos químicos y del cemento, los caleros comenzaron a ser abandonados hasta llegar a desaparecer hacia los años cincuenta. Debido al paso del tiempo, gran parte de ellos están en desuso o en estado de ruina. Zeberio ha querido recuperar uno de ellos y difundir entre las generaciones actuales un antiguo oficio ya desaparecido. "Ya se pueden recibir visitas y, en breve, colocaremos una cubierta y un panel interpretativo sobre como funcionaba", avanzó el alcalde, que ya impulsó la recuperación de los restos del Cinturón de Hierro y del trazado de la antigua Calzada Real o la restauración de la ermita de San Antonio, entre otros elementos de gran valor de Zeberio.