Lezama dona 'Zaldi' al Museo de las Encartaciones

La escultura mitológica está hecha con madera de la restauración del edificio por el autor zallarra

22.05.2021 | 01:02
Patxi Lezama, con 'Zaldi', la obra donada.

La escultura Zaldi cierra el círculo y regresa a casa, al Museo de las Encartaciones. Y es que la obra que el artista de Zalla Patxi Lezama ha donado para su exhibición en la Casa de Juntas de Abellaneda "fue creada en el año 1989 con madera procedente de la última restauración del museo, realizada por los arquitectos Javier Muñoz y Josu Urriolabeitia", explica. Esta última gran reforma del edificio consolidó su conversión "en un museo moderno que tiene como objetivo promover el estudio, la investigación y la difusión de todos los aspectos culturales que conforman la comarca, como historia, antropología, patrimonio, arte, etc."

También forman parte de la idiosincrasia encartada las tradiciones en torno a la mitología que protagonizan la obra de Patxi Lezama. Zaldi, la más reciente incorporación al Museo de las Encartaciones, "es la divinidad que suele adoptar frecuentemente la forma de un caballo y aparece en numerosas leyendas; en muchos relatos populares se representa a unos genios o personajes míticos en figura de caballo". El escultor zallarra presentó su visión personal de Zaldi con unas dimensiones de 145x25 centímetros e incorporando una herradura.

Enkarterri en particular es una tierra "rica en tradiciones supersticiosas, sucesos de brujería, males de ojo y demás leyendas conocidas por su cultura popular, como el palacio de los Hurtado Amézaga del municipio de Güeñes, al que se conoce como el palacio de las Brujas y Zalla" tan asociado a leyendas al respecto que su pañuelo de fiestas luce el dibujo de una bruja.

Creencias que "han sobrevivido hasta el siglo XXI de manos de escultores, escritores y artistas que han nacido y crecido con la magia de la mitología", como el propio Patxi Lezama. Nacido el 20 de junio de 1967, alrededor de 1990 se inició en el trabajo del hierro al trabajar en la fragua. En 2005 abrió una etapa de "experimentación" y sustitución de las "líneas curvas" que hasta entonces habían predominado en su estilo por "ritmos surrealistas más movidos e inquietos, esculpidos en madera". Por su menor peso, "facilitaba el aumento de tamaño y por su contextura blanda y escasa ductilidad abría una nueva experiencia en la investigación plástica étnico-cultural", describe.

Literatura y diseño 

En paralelo a la exposición de su obra en muestras nacionales e internacionales ha desarrollado su carrera en la literatura y el diseño. Durante el confinamiento realizó un libro que entrelaza las culturas vasca y japonesa.

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