Tesoros bajo tierra, entre arte rupestre y estalactitas excéntricas en Enkarterri

La cueva de Pozalagua encabeza la riqueza subterránea de Enkarterri

25.08.2020 | 07:37
Impresionantes estalactitas de la famosa cueva de Pozalagua.

Tratándose del Día de los Inocentes, los vecinos del barrio de Ranero, en Karrantza, bien pudieron tomarse a broma la noticia que corría como la pólvora, nunca mejor dicho: el 28 de diciembre de 1957 una explosión de la cantera había abierto un boquete en la peña, desvelando el acceso a verdaderas joyas de la geología. Estas cuevas de Pozalagua son el único recurso de este tipo abierto al público general, pero el subsuelo de Enkarterri esconde muchos más que son estudiados por espeleólogos o arqueólogos que reconstruyen el modo de vida en la Prehistoria.

Las galerías de Pozalagua miden 125 metros de largo, 25 de ancho y veinte de alto, con un 100% de humedad y una temperatura media de trece grados todo el año. Los turistas entran por el mismo agujero que los sorprendidos trabajadores de la cantera contemplaron por primera vez para admirar las estalactitas excéntricas que crecen al revés de la gravedad. La pandemia ha trastocado el sistema de visita. El aforo máximo por pase se ha reducido de ochenta a 16 personas, utilizando mascarilla y con reserva previa de entradas en www.cuevadepozalagua.eus o llamando al teléfono 649 811 673. El covid-19 también se ha llevado de momento el programa que había gozado de gran aceptación desde que fue implantado, coincidiendo con las conmemoraciones del medio siglo del hallazgo de la gruta, Pozalagua flashback, que permitía entrar con la luz mínima.

En el exterior de la cueva se pueden observar aún hoy las huellas de la cantera, donde después fue habilitado un anfiteatro de excepcional acústica a decir de los artistas que han pisado su escenario. A pocos metros se encuentra el parketxea de Armañon, habilitado sobre la antigua estación de trituración y carga de la dolomía, que descendía por un tranvía aéreo a la actual fábrica-museo de Dolomitas.

Casi pegada a la cueva está otra: la Torca del Carlista, una de las cavidades subterráneas más grandes del mundo, con un volumen que supera los dos millones de metros cúbicos. El avance del próximo Plan General de Ordenación Urbana de Karran-tza contempla la puesta en valor de las galerías de hasta seis kilómetros de la Mina Ángela que sirvieron para la explotación de plomo, zinc y flúor hasta los años 70. Ubicadas en el barrio de Matienzo, su restauración con vistas al turismo es una cuestión vigente desde 2006 y en ellas llegaron a acometerse algunas actuaciones. Sin embargo, el proyecto no pudo ser culminado, puesto que chocó con la anterior crisis económica.

Asentamientos prehistóricos

Por si no resultara suficiente con Pozalagua y la Torca del Carlista, la peña de Ranero también escondió por miles de años las cuevas de Ventalaperra. Una de ellas fue de las primeras de Bizkaia en las que se inventarió arte rupestre del Paleolítico, ya en 1904: representaciones de bisontes y un oso cinceladas en piedra, además de algunos surcos apenas esbozados que datan aproximadamente de 25.000 años antes de la era común (AEC), cuando habitaban el lugar bandas de cazadores y recolectores. Por desgracia, la cercanía al exterior de la zona donde fueron labradas perjudica su conservación. De ahí la vital importancia de la labor llevada a cabo por la Diputación Foral de Bizkaia para reproducir en formato digital esta cavidad y la también carranzana de El Rincón en un exhaustivo estudio que posibilitó la creación de una réplica en tres dimensiones. Los resultados fueron presentados en una exposición itinerante que acercó a la ciudadanía las técnicas artísticas y el simbolismo del arte rupestre.

Además de Santimamiñe, en Kortezubi; Askondo, en Mañaria; Atxurra, en Berriatua; Lumentxa y Armintxe, en Lekeitio, o Morgota, en Kortezubi, en aquella muestra tampoco faltó la cueva de Arenaza, en Galdames, cuya existencia fue anunciada en 1864. El 3 de febrero de 1973, el ingeniero de Bilbao Pedro María Gorrochategui, sus cuatro hijos y María Jesús Pérez entraron en la cueva durante una salida a Enkarterri y al final de un estrecho pasadizo se toparon con una serie de pinturas mayoritariamente en tonos rojizos. De vuelta en la capital, comunicaron el descubrimiento al director del Museo Histórico de Bizkaia. Las excavaciones arqueológicas han desenterrado huellas de habitantes desde los forrajeros del final del Paleolítico Superior, hacia el 14.000 AEC; horticultores del Neolítico, entre 3.200 y 2.000 AEC; pastores, del Calcolítico y la Edad del Bronce, entre 2.000 a 800 AEC, y conquista del Imperio Romano. Hace ocho años que el Gobierno vasco designó la cueva de Arenaza Bien Cultural Calificado, con la categoría de Conjunto Monumental.

La Torca del Carlista, en Karrantza, una de las cavidades subterráneas más grandes del mundo. Foto: Josu Granja

Su interior se aprovechó para una explotación minera propia de otros parajes de Galdames que tan bien conocen en la Sociedad de Espeleología Burnia, convencidos de que el municipio puede deparar aún muchas sorpresas geológicas. El rodaje de la película de Igor Legarreta Ilargi guztiak en junio devolvió a la actualidad la cueva del Sauco, donde se conservan los restos de un poblado abandonado cuando cesó la explotación del mineral.

El pasado 22 de julio Galdames y La Arboleda se quedaron sin celebrar la romería de La Magdalena en la ermita construida en la cueva de Urallaga, nombrada ya en el siglo XVIII. A finales del XIX la gruta se integró en la mina Pepita. "El mineral se subía hasta El Sauco por una galería subterránea y desde ahí descendía por medio de una cadena flotante hasta el ferrocarril de Galdames a Sestao, cerca de Gallarta. Posteriormente, para sacarlo por la boca de la cueva se derribó la presa y se construyó un plano inclinado, que ahora sirve de acceso al interior. Una vez en el exterior, el mineral se bajaba por medio de un pequeño tranvía aéreo hasta el citado ferrocarril en La Aceña, desde donde se transportaba por ferrocarril hasta Sestao", narra el centro de interpretación ambiental de Peñas Negras en el material informativo a los visitantes.

"Los principios del siglo XX, entre 1910 y 1920, supusieron el periodo de mayor apogeo de la minería en esta parte de Galdames", indica el historiador del municipio, Carlos Glaría. En Urallaga "existía una taberna y a su dueño le apodaban Charlot por su parecido con Charles Chaplin. También había varios lavaderos de mineral". La extracción de mineral a cielo abierto "ha dejado al descubierto numerosas cuevas subterráneas de un gran complejo kárstico y en algunos casos se observan estalactitas excéntricas como las de Pozalagua". El Ayuntamiento impulsó en 2018 la realización de un Plan de Acción y Gestión de los paisajes mineros de la localidad para evitar la degradación de vestigios y recuperar las sendas que conectaban con el centro administrativo y la vía verde de los Montes de Hierro, que en 2019 ganó el premio a la mejor iniciativa ejemplar europea, concedido por la Asociación Europea de Vías Verdes.

Por si fuera poco Pozalagua y la Torca del Carlista, la peña de Ranero también escondió miles de años las cuevas de Ventalaperra

Hace ocho años el Gobierno vasco designó la cueva de Arenaza Bien Cultural Calificado, con la categoría de Conjunto Monumental