Bilbao ofrece sus paredes como lienzo para artistas que colorean la ciudad

El arte urbano se ha ganado el reconocimiento de la ciudadanía y de los turistas

12.09.2021 | 01:13

En los últimos años Bilbao ha hecho un importante ejercicio para llevar el arte en todas sus expresiones a la calle. Música, teatro, danza, escultura y también pintura. La ciudad del Guggenheim y el Bellas Artes ha querido ofrecer sus paredes como lienzo para innumerables artistas creando así una ruta con extraordinarios murales y graffitis. Algunos son parte del proceso de transformación de una ciudad que fusiona la corrientes artísticas pasadas con otros más recientes que reviven historias de la villa. El director de BilbaoArte, Juan Zapater, defiende esta expresión artística pero "siempre que tenga calidad y sea consensuada con el espacio". Entonces, "humaniza el hormigón y da color a la ciudad".

El festival de arte urbano Blv-Art ha contribuido en esto, y es un claro ejemplo de la magnitud que ha ganado esta vertiente artística en Bilbao, de hecho su objetivo es la especialización cultural de los barrios de Bilbao La Vieja y San Francisco para satisfacer las necesidades de sus residentes, pero, sobre todo, para que estos barrios resulten atractivos para toda la ciudadanía al convertirse en un polo cultural de vanguardia, en el que están emergiendo nuevas formas de creación ligadas a la música, las artes plásticas, el cine o la moda.

Aunque muchos se encuentran en Bilbao La Vieja, esta forma de expresión se prodiga por toda la ciudad. Así, encontramos desde el mural Miradas sobre Bilbao en Enekuri, Récord Guinness realizado por el artista Jorge López de Gereñu al Bebé Gigante al lado del Puente de Miraflores o la invitación a Soñar en Zorrotzaurre.

La última de estas expresiones es un mural de 100 metros cuadrados de extensión realizado por la artista Ruth Juan (Junita Makina) en los muros del bilbaino Convento de la Inmaculada de la Concepción en el barrio de Zabala. El proceso de trabajo de Ruth Juan en los muros de este Convento se inició durante el desarrollo del programa municipal de BLV ART en septiembre de 2020.

"Con este tipo de iniciativas insistimos en la importancia que tiene la cultura en la transformación de esta zona de Bilbao La Vieja. Así, además, apoyamos a la gran comunidad artística que se ha generado en este entorno, un gran número de agentes culturales de la Villa que viven y trabajan en estos barrios", señalaron desde el Ayuntamiento. La artista ha pintado una especie de estampitas con un imaginario de la vida dentro del convento con significado simbólico relacionado con las vestimentas y otros elementos, que pudo ver Ruth Juan a través de las fotografías de la vida privada de las monjas, reflejados en ventanas con plantas y animales exóticos que atraviesan los muros donde se puede ver el cielo estrellado porque justamente el edificio se sitúa en lo alto de una colina, Entre el cielo y la tierra. Según la propia artista es un homenaje a las monjas en clausura que allí viven, "quería hacerles un homenaje, porque es una edificación con mucha historia, durante la Guerra Civil les quemaron el convento y pudieron escapar gracias a la ayuda de unos guardias y milicianos, son las vecinas más antiguas del barrio, han hecho una labor social importante y son muy queridas por las vecinas y vecinos". Además, como explicó en su inauguración Ruth Juan, para el diseño de esta obra se ha inspirado en una frase que leyó en una entrevista que se realizó a las monjas del Convento de Concepción, "aquí arriba el Convento es como un agujero que se ha abierto en medio del cielo". Su obra es un ejemplo de lo que aporta el arte en la calle a la ciudad.

Junto a otros murales de esta misma artista ya en 2015 tras su paso por Bilbao, el artista Suso33 dejó un buen regalo en la ciudad vasca en forma de obra mural. Gracias a la gestión de SC Gallery en conjunción con Art Management. El barrio de Bilbao La Vieja disfruta en la calle Concepción a la altura del número 13 de una intervención de gran nivel.

Si el arte tiene la magia de cambiar el mundo una muestra de ello es lo que ocurre en este barrio Niño Jama Masjid, de los colombianos Stinkfish y Juan Malk pone el contraste a la dureza de esta calle en la que también se ha plasmado la imagen de una mujer con el corazón en la mano, sobre cuya cabeza reza "al que esté triste ilumínale", otro de los trabajos de Ruth Juan.

O el skater que hace ya 20 años realizaron Bada, Fermín Moreno, y Jorge Rubio. Una oda a esa infancia muchas veces gris en un barrio que trata de recuperarse y que impresiona sobre las fachadas grises sobrevolando los problemas.

La particular pinacoteca que albergan las calles de Bilbao permite un recorrido por sus diferentes barrios.

Juan Zapater recuerda que incluso hace unos años se llegó a hacer una guía con el recorrido para poder ver todos los murales y graffitis de la ciudad. Y este recorrido lleva a uno espectacular en los bajos del puente de La Salve donde dos mujeres de diferentes edades están dialogando. Se trata de la obra convertida en mensaje utilizando como soporte una pared de hormigón gris trasformada en lienzo. Esta iniciativa, organizada por Muralismo Público en colaboración con Bakeola y el Ayuntamiento de Bilbao se desarrolló en el marco del día de la No Violencia y la Paz (30 de enero de 2015), con motivo de la conmemoración de la muerte de Mahatma Gandhi y la realizaron las artistas Verónica y Christina Werckmeister.

No es menos sorprendente el gigantesco bebé en la calle Zamakola, uno de los pocos en blanco y negro de tamaño impactante.

El recorrido nos lleva a una sala tan especial como efímera porque Zorrotzaurre se ha convertido en un lugar donde muchos artistas han dejado su huella, pero el avance en la regeneración de este espacio supondrá también la desaparición de la mayoría de estas expresiones que han dado color durante estos años a una zona que se encontraba semiabandonada.

Bilbao una ciudad que ha dejado atrás su pasado gris porque nunca ha dejado de SOÑAR. En 2015 Spy rotuló esta palabra sobre un fondo blanco que se puede ver a gran distancia. El museo de las calles de Bilbao es mucho más ambicioso, una colección permanente que reúne tanto artistas locales como extranjeros, que exhiben así por fachadas, techos, muros, vagones, pilares o sobre cualquier superficie sus obras. Bilbao no es Berlín donde los murales se han convertido en un punto de referencia turístico, pero Zapater reconoce que "son muchos los turistas que se paran y se fotografían con los que hay por la ciudad".

"Humanizan la ciudad pero tienen que cumplir unos criterios de arte y consensuar el espacio"

Juan Zapater

Director de BilbaoArte

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