El paseo ribereño 'más alto' de Bilbao inicia su andadura

Las obras de urbanización entre las torres de Bolueta incluyen parques, estanques, marquesinas y un bidegorri

06.10.2020 | 01:40
La urbanización se plantea como una integración del paisaje urbano en la margen fluvial recuperando el entorno verde original con especies autóctonas como alisos, fresnos y robles.

Bilbao – A lo largo del próximo verano Bilbao estrenará su nuevo paseo ribereño en Bolueta. Será el más alto en cuanto a cauce se refiere, el que más aguas arriba se usará, ya que incluso no bordeará la ría, sino que se ubicará cuando el cauce todavía es río, ya que hasta ese punto no llegan los efectos de las mareas.

El paseo será corto, de cerca de 200 metros, pero formará parte de una operación de urbanización mucho más amplia iniciada ya por la Junta de Concertación de propietarios de la Operación Bolueta. Un proyecto ya adjudicado en agosto por un monto de 2,14 millones de euros a la firma Construcciones ACR, la oferta más barata de las seis presentadas, que se ha comprometido a finalizar los trabajos en ocho meses.

La urbanización de la zona ribereña donde antaño se levantaban fundiciones e industria pesada prevé la construcción de siete rascacielos entre la rotonda de Ibarsusi y la estación del metro de Bolueta. Siete bloques de los que ya están finalizados y habitados dos, las torres negras promovidas por el Gobierno vasco; otros dos en construcción, auspiciados por Neinor, son viviendas de precio libre y se entregarán el próximo año, mientras que quedan por desarrollar otros tres edificios en los próximos años.

El proyecto habilita la orilla y las zonas entre bloques con estanques, jardines y áreas de ocio. Foto: DEIA

Con las viviendas es necesaria adecentar y urbanizar todos los alrededores de los edificios, una iniciativa que ya se comenzó en una primera fase muy básica para las torres con vecinos, y a la que ahora se va a dar un gran arreón en su segunda tanda. Según el proyecto de la ingeniería Idom, la urbanización se ha diseñado como una transición desde la zona dura y de asfalto de la carretera que conecta con Basauri y los accesos al metro, pasando por los solares entre los rascacielos y el paseo de ribera hasta alcanzar la zona del borde con el río, la cual se recuperará con elementos naturales o blandos.

En el tajo adjudicado se habilitarán dos de estas parcelas, las ubicadas entre el segundo edificio negro y el contiguo blanco, y entre el segundo blanco y el próximo bloque a construir, justo pegado a la vieja chimenea de Fundiciones Santa Ana. El espacio entre los dos edificios de Neinor es responsabilidad de esta constructora pero se concluirá a la vez que el resto para ofrecer todo un conjunto de espacios públicos.

Estas parcelas tendrán una ligera inclinación, ya que por motivos de inundabilidad la cota de los edificios está a 26 metros mientras que el paseo de ribera estará a 23, en la que se dispondrá de jardines, árboles, dos estanques, una zona de parque infantil y aparatos para mayores, además de bancos corridos. Todo el conjunto reproduce la trama curvilínea del proyecto, con pavimentos de diferentes colores que simulan curvas en el suelo. Además se va a concretar un itinerario peatonal, el cual atravesará, más o menos a mitad de cada bloque, los bajos de todos los edificios. La permeabilidad de este paseo queda asegurada con las marquesinas curvadas de estructura metálica y cubierta roja que se levantarán a 3,70 metros de altura en los espacios que separan los rascacielos.

Con nuevo bidegorri 

Por lo que se refiere al recorrido de ribera sumará cerca de 200 metros de longitud e integra una pequeña pasarela peatonal además de un bidegorri que conectará con el ya habilitado perimetralmente en torno a las dos torres oscuras. El nuevo paseo quedará interrumpido a pocos metros del tramo ya construido hace unos años por debajo del puente que conecta Bolueta con Basauri. En la siguiente fase de urbanización, a ejecutar cuando se vayan a finalizar los restantes tres bloques que quedan por construir a ambos lados del puente, el trazado peatonal alcanzará los bajos del trazado del metro.

La intervención más ecológica tendrá lugar en la zona que limita con el río. Se pretende integrar el paisaje urbano en la margen fluvial, recuperando el entorno de ribera original plantando especies autóctonas y realizando una transición hacia las zonas ajardinadas que se crearán entre los edificios.

Lo primero será asegurar la estabilidad de la ribera empleando técnicas de bioingeniería, más respetuosas con el entorno, que favorecen el desarrollo vegetal, aseguran la estabilidad del suelo y, a la vez, prevén la erosión en caso de crecidas del río.

Este último objetivo protector es el que favorecerá también la restauración previstas de especies arbóreas originales. Se van a plantar en tres grandes grupos paralelos al río, aumentando su altura según se alejan de la ribera. Eso sí, la densidad de árboles, será mayor cuanto más cerca de la orilla. El proyecto prevé colocar alisos en primera y segunda línea, una especie arbórea en la actualidad en fuerte regresión por las obras de encauzamiento, pero que secularmente dibujaba los cursos de los ríos en toda la geografía cantábrica por su capacidad para aguantar encharcamientos y suelos muy húmedos.

Para la tercera hilera se plantarán una mezcla de robles y fresnos, combinado todo el conjunto con arbustos bajos, como el avellano o el sauce que suelen crecer en las alisedas. Finalmente, desde la margen del río hasta las zonas ajardinadas interiores, se efectuará una progresiva integración hacia especies más urbanas, consiguiendo así una integración de la ciudad en la ribera y no su desnaturalización.

En total está previsto plantar tanto en la zona de ribera como en los solares entre rascacielos, 1.100 arboles, el mismo número de futuras vivienda en cumplimiento de la legislación actual.