Un problema técnico en el tramo exterior entre Bolueta y Etxebarri, originado por las altas temperaturas, impide que la circulación de los trenes sea automática como es habitual. La 'falsa ocupación' obliga a todos y cada uno de los trenes a detenerse hasta que personal de metro autorice su marcha.

La operación, habitualmente automática, se ralentiza de este modo originando retrasos en la circulación.

En episodios de temperaturas excepcionalmente altas, como las de hoy, los circuitos de vía trabajan en condiciones muy exigentes y el incremento de la temperatura modifica las características eléctricas de los carriles y de los componentes del circuito.

Horas de solana

El sistema está preparado para operar en un rango de temperatura y éste se ve seriamente afectado cuando, tras horas de solana, el carril puede pasar de los 60 grados, en el caso de tramos en superficie. Es este uno de los casos en los que el equipo puede interpretar erróneamente que existe un tren ocupando un tramo de vía cuando, en realidad, está libre. Es lo que se conoce como una falsa ocupación.

Desde el punto de vista de la seguridad, el sistema obliga a los trenes a detenerse y es necesario que el personal de Metro Bilbao autorice, 'ex profeso' y puntualmente, el paso de cada uno de los trenes, lo que evidentemente retrasa la circulación de los mismos, al no pasar de forma automática

Como consecuencia, una falsa ocupación tiene un impacto operativo inmediato. Los trenes deben detenerse y es necesario que personal de operación y mantenimiento verifique la incidencia antes de recuperar el funcionamiento normal.

Efectos prolongados

Aunque la falsa ocupación pueda resolverse en pocos minutos, sus efectos suelen prolongarse, máxime en una red de metro de alta frecuencia, donde los trenes circulan con intervalos de apenas unos minutos.