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La alerta por calor extremo cancela la vigésima edición de la Kosta Trail

La atleta María Petit, referente del trail running, se queda sin poder debutar en la prueba

La alerta por calor extremo cancela la vigésima edición de la Kosta TrailCEDIDA

Kosta Trailiba a reunir mañana por primera vez a dos referentes del deporte inclusivo como son Pol Makuri y María Petit. Sin embargo, la tradicional prueba se ha suspendido por el aviso de alerta naranja por altas temperaturas. Para Pol hubiera sido su tercer año consecutivo en la prueba, pero la corredora de trail y montañera invidente María Petit (Barcelona, 1992) iba a debutar este año tras consolidarse como una de las referentes del deporte adaptado de montaña. Habitual de pruebas de alta exigencia física y técnica, Petit ha completado retos como la MCC del UTMB, la Transgrancanaria Half o la Salomon Mitja Pirineu.

Sin embargo, más allá de sus logros deportivos, María representa una forma de entender el deporte vinculada a la superación, la inclusión y la visibilidad de la diversidad. A través del trail running y la montaña reivindica una mirada más diversa y accesible del deporte al aire libre. En esta ocasión, durante la prueba iba a estar acompañada por dos guías vinculadas al proyecto Enforma Inspira, impulsado por Salomon Foundation, una iniciativa que promueve la integración social de jóvenes tutelados y extutelados a través del deporte y la formación y aunque no les conocía esperaba hacerlo durante la prueba. A la atleta catalana la vida le puso a prueba a los 17 años, cuando un accidente de moto le segó la visión. Hasta entonces había exprimido la vida al límite, pero desde ese momento tuvo que enfrentarse al duelo que supone afrontar la realidad de una nueva vida con discapacidad visual. Tras un duro periodo de aceptación, en el que creyó que no podría volver a salir de casa, dos años después comenzó el atletismo se cruzó en su camino. Inició su andadura deportiva en una carrera en Basauri y con el tiempo acabó disputando unos campeonatos europeos. “Al principio tenía unos prejuicios sobre las opciones de las personas ciegas que eran o vender cupones o ser deportistas paralímpicos, reconoce. Por suerte, el deporte le abrió la puerta a una nueva vida o, al menos, a una forma distinta de sentirla. “He tenido momentos complicados porque podía correr rápido, pero no sabía salir de casa”, reflexiona.

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Ahora su vida profesional está enfocada en la Fundación Adecco, donde trabaja en el ámbito de la inclusión social. Le toca viajar constantemente, una labor profesional que compatibiliza con las carreras de montaña. Y es que hace cuatro años dio el salto a esta disciplina deportiva donde, curiosamente, encuentra menos barreras arquitectónicas que en la ciudad. “Me permite disfrutar y, aunque no vea el paisaje, aprendes a sentirlo”, destaca. Su ruta habitual cuando está en casa pasa por la ascensión al Castillo de Burriac, un recorrido de cerca de 16 kilómetros desde su casa con un desnivel de 450 metros que le permite ponerse a punto para las competiciones. En casa y en la calle cuenta con la ayuda de su perro Reagan, que, sin embargo, no tiene su misma pasión por el deporte. “No le gusta correr, así que cuando salgo con él es como llevar una pesa de 30 kilos”, bromea.

Su agenda le deja poco tiempo para descansar, y afrontaba con ilusión su debut en la Kosta Trail, pero las altas temperaturas han hecho que tenga posponerlo un año más, y es que hasta ella misma reconoce que “no me gusta correr con calor”.