El monte Serantes se tiñe de morado
Cerca de 400 mujeres participaron ayer en la quinta edición de Urrats Moreak, marcha que se celebró en Santurtzi
La montaña puede servir para relajarse, regalarnos vistas de postal, para respirar aire puro y, también, para tejer redes de colaboración. La montaña ha de ser un lugar igualitario y con el objetivo de que las mujeres tengan un mayor protagonismo en la montaña, desde hace un lustro los municipios de Ezkerraldea y Meatzaldea organizan la marcha Urrats Moreak, una cita que vivió ayer en Santurtzi la que es su quinta edición. Como es lógico, al celebrarse en la localidad marinera, el monte Serantes fue el pulmón del recorrido de esta cita que reunió, una vez más, a 400 mujeres de los municipios de Ezkerraldea y Meatzaldea.
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Así, pasadas las 09.00 horas, la plaza Párroco Elías de Mamariga se convirtió en el punto de encuentro y campo base de esta marcha que contó con dos recorridos, uno corto de nueve kilómetros y otro más largo de doce. De este modo, las participantes fueron llegando poco a poco para recoger las botellas de agua repartidas por la organización y reunirse antes del inicio de la marcha. “Para Santurtzi es un orgullo acoger y organizar esta edición de Urrats Moreak. Para mí es muy especial acoger Urrats Moreak como alcaldesa de Santurtzi, porque cuando nació el proyecto yo era concejal de Cultura y he visto crecer esta iniciativa que busca dar a las mujeres su espacio en la montaña y que se tejan relaciones entre las mujeres de Ezkerraldea y Meatzaldea”, desarrolló Itziar Carrocera, alcaldesa de Santurtzi. Poco a poco, la plaza Párroco Elías fue tomando color, color morado. Desde Barakaldo llegaron hasta Mamariga Rosa, Carmen y Anuncia. “Hemos venido porque somos senderistas y nos gustan estas iniciativas. Hemos subido al Serantes varias veces y hoy –por ayer– hace el tiempo ideal para subir. Queremos disfrutar y conocer gente, que también se trata de eso”, señalaron estas tres mujeres de Barakaldo. A escasos metros estaban Miren, Feli, Ana, Silvia, Edurne y Amparo, llegadas desde Ortuella mayoritariamente, pero también desde Santurtzi. ”Lo que más nos gusta de Urrats Moreak es el gran ambiente que se genera. Para nosotras es muy especial y bonito vivir estos momentos juntas, en cuadrilla y, además, conocer gente. Iniciativas como ésta son muy necesarias porque la igualdad debe de llegar a todos los ámbitos de la vida y también a la montaña”, explicaron estas mujeres en los prolegómenos del inicio de la marcha. “Después de la marcha nos quedaremos tomando algo, reponiendo fuerzas porque nos lo habremos merecido”, señalaron desde esta cuadrilla de mujeres que dio color a la mañana de ayer en Santurtzi y el monte Serantes.
Finalmente, pasadas las 09.30 horas, las 400 participantes comenzaron la marcha no sin antes haberse hecho una foto de familia que puso imagen a la auténtica marea morada que se vería después. Sobre todo en los primeros compases, cuando por Mamariga se podía ver una hilera morada que se encaminaba hacia las primeras rampas de la subida al Serantes. Fue en esos primeros compases de la marcha cuando las participantes tuvieron que decidir si tomar el recorrido de la marcha corta, marcado por cintas negras y amarillas, o el de la marcha larga, marcado con cintas rojas y blancas.
En 2027, Abanto-Zierbena
Como ya es habitual en Urrats Moreak, en mitad del recorrido se hizo una parada para reagruparse y, además, celebrar un bonito acto en el que además de promover la igualdad entre hombres y mujeres, se anunció la localidad que acogerá y organizará la sexta edición de Urrats Moreak, la de 2027. En este acto que tuvo lugar en la zona de El Fuerte del Serantes, se anunció que la próxima edición de esta marcha que ha echado raíces en Ezkerraldea y Meatzaldea se celebrará en Abanto-Zierbena. Tras ese acto, la marcha continuó su camino con destino a la plaza Párroco Elías el punto en el que un par de horas antes había dado comienzo la actividad. Paso a paso, se fueron encaminando hacia el corazón de Mamariga. Allí les aguardaba un buen almuerzo que sirvió para reponer fuerzas y, también, para que las participantes siguiesen tejiendo esas relaciones tan necesarias para seguir trabajando por una sociedad más igualitaria en todos los ámbitos, también, cómo no, en el mundo de la montaña.