Guardia del Sanedrín a las 6.00, sacerdotes y turba a las 6.30, apóstoles, Verónica y la Virgen María a las 7.00, Magdalena, Pilato y su séquito a las 7.30, niño ciego a las 8.00 horas... El Viernes Santo ha amanecido con toque de diana muy temprano. Los horarios para empezar a vestirse están cronometrados con el fin de facilitar el trabajo de las encargadas del vestuario, esa parte de labor de puertas adentro, durante y después del Jueves y el Viernes Santo imprescindible en el engranaje de la Pasión Viviente que integran 750 personas, tanto delante de las cámaras como en tareas de organización.
"Desde las 11.00 horas del Jueves Santo" se enfrascaron en los preparativos para el primer acto porque "hay que supervisar cantidad de detalles", ha compartido Odei Gómez, componente de la Asociación del Vía Crucis pendiente de poner la mesa de Jesús y los apóstoles o gestionar la relación con la prensa y que encarnó a Magdalena en 2007.
La representación de anoche del concilio de los sacerdotes, Última Cena, oración en el Huerto de los Olivos, prendimiento y juicio de Jesucristo terminó al filo de las 22.30 horas con las palabras de Jesús "es preferible que muera un solo hombre a que perezca todo el pueblo" en la plaza de San Severino, donde estos pasajes se escenifican desde 2006. "Tuvimos suerte con el tiempo, cinco minutos antes de salir diluviaba, aunque luego sentarnos en el suelo mojado... La semana que viene todos con catarro", ha bromeado uno de los participantes.
Palabras que abonan el terreno para las escenas de esta mañana. Los protagonistas se han acercado al frontón mientras vecinos y vecinas iban desperezándose a ritmo de los tambores de las tropas romanas y los espectadores tomaban posiciones. Entre tanto, voluntariado de orden público peinaba el recorrido y una docena de miembros de la dotación de Protección Civil de Balmaseda ya están desplegados "con refuerzos" procedentes de Bizkaia y territorios limítrofes.
Un día de actividad frenética en el bar restaurante Skamata, en el que nada más subir la persiana a las 8.00 horas entraban turistas preguntando por reservas para comer. "Suele ser una avalancha" con picos "justo antes de que empiece y cuando se pone en marcha el Vía Crucis" propiamente dicho, ha relatado Jon Mikel González, ya que el establecimiento se encuentra en una ubicación privilegiada para fotografiar el paso de la comitiva por el Puente Viejo.
40.000 asistentes
Se espera que a lo largo de la mañana se concentren en la villa más de 40.000 personas, según apuntó a DEIA el alcalde, Alfonso San Vicente. Por ello, además de del transporte público, se puede utilizar el aparcamiento en la explanada de la antigua sede de Winoa (Fabio Murga), que el Ayuntamiento acondiciona en los grandes eventos y que contabiliza alrededor de 1.500 plazas.
Recordar que, para no interferir con la representación, las últimas paradas de Bizkaibus han sido suprimidas entre las 8.00 y las 12.00 horas y los trayectos finalizan y arrancan en La Penilla, junto al campo de fútbol de La Baluga, y el apeadero de La Calzada permanecerá fuera de servicio hasta las 16.15.
Pasión televisada
Emitida en directo a través de la página web www.viacrucisbalmaseda.com, la plataforma ETB On y ETB2, la Pasión Viviente se ha reanudado a las 9.30 horas en el Campo de las Monjas con el ahorcamiento de Judas, el juicio de Cristo ante Poncio Pilato (encarnado por el regidor de la villa, que acaba de hacer su aparición), la condena a muerte, la flagelación, la primera caída y los encuentros en los que Aitor Sollano, estudiante de Fisioterapia de 23 años, intercambiará miradas con su madre, Ana Sierra, en el papel de la Virgen María, y Joana Andueza como María Magdalena y con la coral Kolitza añadiendo un componente de emotividad.
En breve el Vía Crucis emprenderá su recorrido por el casco histórico con el prendimiento del Cirineo que le ayudará a cargar por la cruz, encuentros con el niño ciego, la Verónica o las mujeres piadosas, la segunda caída en la plaza de San Severino y la tercera en la plaza de San Juan antes de cruzar al otro lado del río y encaminarse al frontón. Allí un escenario levantado expresamente para la ocasión acogerá la crucifixión.