El verdel, al borde del colapso
La última evaluación advierte de que la biomasa está por debajo del punto de referencia biológico
La precaria situación que presenta la población de verdel o caballa en aguas del Atlántico noreste ha encendido todas las alarmas. Y es que la última evaluación realizada por los biólogos de ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar), organismo que asesora a la Comisión Europea sobre la situación de las poblaciones de peces que explota la flota comunitaria, el pasado mes de septiembre para determinar el estado de la población de verdel advierte de un “alto riesgo de colapso del stock o de fallo en el reclutamiento” debido a que la biomasa se sitúa por debajo del punto de referencia biológico.
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Hace poco más de diez años, los puertos vascos registraron más de 11.000 toneladas de verdel. En Bermeo, puerto base del grueso de la flota artesanal vasca que faena mediante el empleo de líneas de anzuelo, subastó 2.545 toneladas. En aquellos años, ante la abundancia de pescado en aguas próximas a la costa vasca y la escasa cuantía de la cuota disponible, los arrantzales se organizaban para no agotar sus posibilidades de pesca en pocos días, estableciendo topes diarios por embarcación.
“Salíamos a la mar al alba y pocas horas más tarde regresábamos a puerto tras capturar el tope diario. Había mucho verdel en la mar” evoca un patrón bermeano. El año pasado, por el contrario, la cofradía de Bermeo recibió sólo 376.319 kilos. Y es que los buques de la flota artesanal apenas pudieron capturar un 14% de sus posibilidades de pesca, lo que provocó un notable perjuicio económico para unos barcos que dependen del verdel y el bonito para su subsistencia.
La mortalidad por pesca se halla por encima de los niveles de precaución y supera las cifras del rendimiento máximo sostenible. Ante la gravedad de la situación, el consejo de gestión planteó una reducción de más del 70% en el TAC (Total Admisible de Capturas) para 2026.
El ICES destaca que la suma de las cuotas unilaterales establecidas por flotas extracomunitarias como Noruega, Islas Feroe o Islandia –haciendo oídos sordos a las advertencias de los biólogos– ha propiciado capturas que han superado la recomendación científica en un 39% de media desde 2010 situando el stock de verdel al borde del colapso. Para hacerse una idea de la presión pesquera que representa cada flota que participa en la pesquería de esta especie en aguas del Atlántico, toda la flota que faena bajo pabellón español (arrastre, cerco y anzuelo) capturó 22.331 toneladas de verdel en 2024. Por contra, las capturas de Noruega (arrastre pelágico y cerco) superaron las 250.000 toneladas, Gran Bretaña contabilizó 225.000 toneladas, los buques islandeses capturaron cerca de 90.000 toneladas, la flota con bandera de Islas Feroe (territorio de soberanía danesa) más de 72.000 toneladas y los pesqueros rusos descargaron 85.000 toneladas. Huelga decir que cualquier iniciativa para recuperar el stock de verdel del Atlántico antes de que se produzca un colapso de la pesquería ha de contar con el compromiso de la todas las flotas y estados implicados.
A la flota de la Unión Europea le corresponden 7.167 toneladas de verdel hasta el 30 de junio de 2026, en tanto que la cuota provisional de la flota estatal asciende a 5.907 toneladas. A esta cantidad se le añaden 2.478 toneladas de la flexibilidad interanual de 2025 y unas pequeñas cantidad obtenidas a través de intercambios con Polonia. Con todo, la cuota de caballa para 2026 asciende a 9.475 toneladas. Las posibilidades de pesca de los buques vascos que faenan con líneas de anzuelos asciende a 1.354 toneladas –957 para el medio centenar de pesqueros vizcainos y 403 para la flota con base en los puertos de Gipuzkoa– cantidad que representa una merma importante respecto a las 3.818 toneladas del año pasado. Las embarcaciones vascas que faenan con red de cerco disponen de una cuota de 1.227 toneladas, frente a las 3.227 toneladas del 2025.
