Jesús Antruejo sigue conquistando el Viejo Continente con sus composiciones de música clásica. El getxoztarra va acumulando diplomas, feliz, satisfecho, ilusionado, con ímpetu... Los últimos han llegado desde Austria, con dos terceros premios en concursos de Viena, además de una mención especial también allí. De igual modo, logró una distinción de honor en un certamen de Grecia y el Premio Especial en Ortona, Italia, donde se estrenó la pieza reconocida el pasado 15 de este mes.
“Sigo componiendo y actualmente trabajo en varias obras para concurso y una misa en latín, de la que tengo casi todas las partes; estoy trabajando en el Gloria”, comenta Antruejo, con una mente revolucionada en notas musicales. “He presentado obras en todo el mundo: Estados Unidos, Japón, Italia, Finlandia, Grecia, España... Aún no he conseguido ganar nada aquí y ese es un reto que intentaré superar, por aquello de que nadie es profeta en su tierra”, asegura este profesor de musicoterapia en Santurtzi, que vive, en efecto, la escala melódica en múltiples facetas. “Me siento satisfecho y afortunado de poder desarrollar mi trabajo con la música al 100%. Es lo que siempre me ha gustado, para lo que me he formado y lo que me llena profesional y personalmente”, destaca.
El getxoztarra encara en clave positiva la presentación de trabajos a certámenes, es algo que aporta ese regusto placentero porque las creaciones gustan, es algo que le permite sentir experiencias únicas, como la de hace un par de semanas en Ortona. “Pude estar en contacto directo con otros compositores de Chile (Danielo Valenzuela) e Italia (Giacomo di Tollo). El sábado 14 asistí junto con ellos al ensayo de la orquesta Sinfónica Tosti (OST) intercambiando impresiones con músicos y con el director, Paolo Angelucci... El ambiente fue extraordinario”, sonríe.