La barriada de Eleizondo, en Zeanuri, vivió el sábado una festividad de San Valentín pasada por agua, unas inclemencias meteorológicas que obligaron a modificar y adaptar el programa de actividades, pero no a suspenderlo.
La jornada arrancó, tal y como estaba previsto, con la llamada al pueblo a través del espectacular volteo de campanas a mano de la parroquia de Andra Mari. El acto, protagonizado una vez más por los hermanos Pedro y Jose Antonio Lejarza, pudo ser disfrutado de cerca por las personas que, entre las 11.30 y las 12.00 horas, se animaron a subir al campanario.
Tras el tradicional oficio religioso, y debido al mal tiempo, no se pudo celebrar “la procesión desde la parroquia a la ermita de La Piedad”, por lo que los niños y niñas del grupo de danzas Arrikibar tuvieron que realizar los bailes “ante la imagen de San Valentín en el interior de la parroquia de Andra Mari”, explican desde la organización.
Un centímetro más de encina
A continuación, llegó uno de los momentos más esperados de la festividad de San Valentín en el barrio de Eleizondo de Zeanuri: la medición de la encina anexa que se repite, año tras año, desde 1959.
Junto al árbol se posicionaron, como testigos, el mayordomo saliente, José Antonio Lejarza y el mayordomo entrante, Aitor Intxaurraga. A continuación Igor Intxaurraga posicionó el metro a una altura de 150 cm y rodeó el tronco para dejar constancia de su crecimiento a lo largo de un año. “Mide 195 centímetros de perímetro, un centímetro más que en 2025”, indicó y apuntó en el libro de actas.
De nuevo en el interior de la parroquia de Andra Mari y ante la imagen de San Valentín, el mayordomo saliente, José Antonio Lejarza, hizo entrega de las llaves de la ermita al nuevo responsable de su guarda y custodia, Aitor Intxaurraga.
Y para cerrar el sencillo festejo, todas las personas que acudieron al barrio para disfrutar de los actos en honor a San Valentín pudieron degustar la basauskarria, un tentempié que reparte el mayordomo entre los asistente consistente en pamitxa y tocino.