Paramos para seguir avanzando. Es el anuncio realizado esta semana por el Museo de Orduña, un proyecto expositivo y de difusión cultural que echó a andar en mayo de 2019 gracias al esfuerzo entusiasta de los primeros voluntarios de Hamaika Kale. Casi siete años después de su inauguración y apertura al público, la infraestructura echa temporalmente el cierre para “afrontar la necesaria actualización en eficiencia energética centrada en cambio de ventanas y la calefacción y refrigeración con aerotermia”.
Y es que, el edificio que alberga el Museo es un inmueble de más de 140 años que nació como Escuela Pública municipal y fue diseñado por el arquitecto orduñés Félix de Aranguren Díaz de Lezana. En estos largos años de vida e intenso uso, ha acogido también una Escuela de Artes y Oficios, los servicios de limpieza del Ayuntamiento, despachos municipales, local de la banda de música, academia de txistularis, biblioteca, aulas para el aprendizaje del euskera y hasta ambulatorio médico.
Del 23 de febrero al 31 de marzo
Ahora, y “gracias a la consecución de fondos” va a ser sometido a unos más que “necesarios retoques arquitectónicos” y, a consecuencia de las obras, permanecerá totalmente cerrado desde el 23 de febrero hasta el 31 de marzo.
Durante la próxima semana, y hasta el domingo 22, el Museo de Orduña estará parcialmente abierto y se permitirá la entrada de visitantes para ver, de forma gratuita, las exposiciones temporales ‘Arde la Niebla’ y ‘Momentos, crónicas y voces de la Guerra Civil’. Y, si no hay contratiempos, la actividad se retomará el 1 de abril con la inauguración de la exposición ‘Juegos y Juguetes de una Niñez Lejana’.
Tras las mejoras en eficiencia energética programadas, los responsables del Museo de Orduña esperan que “más pronto que tarde, se resuelva la otra cuestión que falta para que nuestro museo sea totalmente accesible”. Se refieren, en concreto, “a la instalación de un ascensor”.