Quedan pocas horas para que calles y espacios públicos sean tomados por agrupaciones, de mayor o menor tamaño, entonando coplas por Santa Águeda. Una de las comarcas vizcainas donde la tradición está más asentada y conservada es Arratia. Durante la jornada de este miércoles, numerosas cuadrillas irán, de pueblo a pueblo, de barrio en barrio y de casa en casa, para cantar a la santa siciliana.
Pero el máximo exponente de esta costumbre es, sin duda, el Coro de Arratia que lleva desde 1951 reuniéndose para recorrer con sus cánticos toda la comarca, hacer también parada en Amorebieta y visitar Bilbao.
37 coplas en la ermita de Zeanuri
Muy curiosa y peculiar es el festejo que se celebra en Zeanuri. Tiene lugar en la ermita de Santa Águeda de Ipiñaburu, un sencillo templo religioso de paredes encaladas y un pórtico de entramado de madera que se encuentra en un paraje idílico, a las faldas de Gorbeia y rodeado de hayas y en medio de un gran pinar.
En este caso, la festividad en honor a Santa Águeda se va a celebrar este sábado, 7 de febrero, con misa a las 12.00 horas, un oficio religioso que dará paso a una bonita tradición iniciada, hace años, con la cuadrilla de Undurraga encabezada por el ya fallecido Juantxo Larrazabal.
El relevo lo ha tomado un grupo de jóvenes siguiendo, paso a paso, la costumbre de la festividad. Antes de comenzar la celebración de la santa misa, y ante la imagen de Santa Águeda que preside la ermita, cantan las treinta y siete coplas que explican las vicisitudes de la vida de Santa siciliana. Después entonan otras treinta y cinco dirigidas a los dueños de la casa, amas de casa e hijos. Todo acompañado por el latido de las makilas golpeando el suelo y el sonido de la dulzaina de Itsasne Etxebarria, que sustituye al veterano Ernesto Etxebaria. único representante del grupo que comenzó esta tradición.
Y tras el oficio religioso, y en un ambiente festivo, el mayordomo de este año repartirá el tradicional barauskarri, es decir, un tentempié consistente en vino blanco y galletas. Y la jornada concluye con el sorteo de la rifa.
Ritos y creencias en torno a la ermita
Hasta hace pocos años, la población de Zeanuri y su comarca mantenía aún muy presente algunos ritos y creencias en torno a la festividad y la figura de Santa Águeda. En su sencilla ermita en Ipuñaburu, Zeanuri, confiaban en las propiedades curativas de la santa y recurrían a ella para buscar remedio a los males de pecho. Por ello, las madres acudían antaño a la ermita con aceite para las luminarias como ofrenda tras alumbrar a una criatura, aunque más tarde se cambió ese rito por el encendido de velas y la donación de dinero.
También era costumbre en Zeanuri tocar ininterrumpidamente las campanas la víspera de la fiesta, desde el atardecer hasta medianoche. La razón es que se tenía la creencia de que este toque ahuyentaba los malos espíritus y curaba los dolores de cabeza.