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El Cerro del Castillo, balcón desde el pasado de Balmaseda

Parte de la torre del Cerro del Castillo emerge tras la quinta campaña arqueológica en esta fortaleza de Balmaseda de origen medieval, donde en 2026 se prevé completar un mirador hacia el centro urbano y un nuevo acceso peatonal

En imágenes: el Cerro del Castillo, balcón desde el pasado de BalmasedaElixane Castresana

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Una punta de ballesta desconcertó al equipo. ¿Cómo acabó un arma “claramente medieval”, según José Luis Solaun, doctor en Arqueología, “en uno de los suelos de la fortaleza de 1835”?, apostilló su compañero investigador de la Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio Urtzi Llano, doctor en Arquitectura, ante los intrigados asistentes a la charla anual de balance del proyecto de recuperación y puesta en valor del Cerro del Castillo en la kultur etxea de Balmaseda.

El hallazgo durante la quinta excavación arqueológica también de materiales decimonónicos como útiles de cocina, fragmentos de cerámica, proyectiles esféricos “para fusiles que se cargaban por delante” y botones “pertenecientes a uniformes comprados por el ejército liberal al gobierno británico”, precisó Solaun, documenta no solo la “vorágine constructiva” durante la primera guerra carlista en la fortaleza cuyo origen dató el carbono-14 en 2021 entre los años 940 y 978 (tres siglos antes de lo que se sostenía hasta entonces), sino también las vidas de quienes oteaban la villa que debían defender asumiendo que cada día podía ser el último.

¿Reconocerían algo en el paisaje actual? A él se podrán asomar las visitas en el balcón panorámico que terminarán de acondicionar este año, con un panel informativo similar a los tres existentes en otros puntos clave. Aunará “en su conjunto” la relevancia histórica y estratégica del Cerro del Castillo, su conexión con el centro del municipio en una suerte de abrazo entre pasado y presente “y nuestra cultura tan propia del txakoli” a través de la plantación realizada en la ladera sur en colaboración con el viticultor encartado Alfredo Egia, explicó Urtzi Llano.

Además, “Ayuntamiento y Gobierno vasco van a efectuar una apuesta muy importante para que finalmente podamos dotar a este yacimiento arqueológico de un acceso peatonal medianamente digno” que podría materializarse para finales de octubre.

Camino de infantería

Se trazará reproduciendo, en la medida de lo posible, el camino de infantería que partía desde la parte trasera del edificio consistorial en una ruta agradecerán andar mayoritariamente por la sombra quienes asciendan a la colina los días de calor. El sendero “aparece señalado” en la “mítica cartografía de Rafael de Lara”, indicó Solaun. “Oficial del ejército liberal en el primer conflicto carlista de 1835”, plasmó “con una precisión sorprendente” que los arqueólogos han podido constatar el castillo “tanto en planta como en alzado” distinguiendo por colores “las preexistencias” de lo que incorporaron.

La lucha desencadenada, en principio, por la sucesión al trono entre partidarios de Isabel II y su tío Carlos María Isidro reactivó el decisivo rol de Balmaseda “de puerta o llave de paso entre la meseta castellana y la cornisa cantábrica, fundamentalmente, Castro Urdiales y Bilbao” en los planos comercial y militar. Tras el abandono de los siglos XVII y XVIII, el cerro recobraba su primigenia actividad.

Respondiendo a una pregunta del público, Solaun desveló que el castillo medieval englobaría “la explanada superior”, de 500 metros cuadrados. En la segunda mitad del siglo X, Balmaseda permanecería “en un territorio periférico casi fronterizo” en la órbita de Castilla y el reino de Pamplona. Pudo erigirse “incluso antes de la primera ocupación del asentamiento”, pero “nos falta alcanzar las estratigrafías más antiguas” para que la arqueología refrende o refute la hipótesis. Hay que considerar que “aunque los escombros se retiran a máquina, en el suelo empleamos las manos”, lo que testimonia lo meticuloso del procedimiento para descifrar las “capas de cebolla”, ilustró Solaun con didáctico símil, que han ido almacenando el devenir de Balmaseda.

“Investigaciones anteriores” confirmaron que la torre medieval se levantó “entre la segunda mitad del siglo XII y principios del XIII en el contexto en que Balmaseda es conquistada por Alfonso VIII”. La cronología confluye con la fundación de la villa más antigua dentro del territorio que hoy día conforma Bizkaia.

En la campaña de 2025 los esfuerzos se centraron en la citada plataforma superior del recinto, donde la torre ha comenzado a asomar parcialmente. Pese a que al exhumar los muros “solamente pudimos llegar por tiempo y financiación a desenterrar casi la mitad, este flanco nos posibilita deducir un edificio de planta rectangular de aproximadamente veinte metros de longitud por once de anchura y un grosor de muros algo inferior a los dos metros, con alzados conservados de hasta cuatro metros o más en el exterior y de más de dos metros en el interior”. En cuanto a su altura, rondaría “los 18 metros y posiblemente la rematarían unas almenas”.

Han excavado “la vida del edificio hasta el primer conflicto carlista, en 1835, cuando las tropas liberales habilitaron un fuerte denominado neomedieval porque “reutilizaron” cantidad de las estructuras, como torres altas, fosos, puentes levadizos, etc., medievales que hundían sus orígenes en siglo X”. Las tropas se acantonaban “en conventos” y casas de la villa. Un año más tarde, la incursión carlista que puso al descubierto la “vulnerabilidad” de la plaza para una forma de hacer la guerra que había evolucionado. El bando liberal optó por acometer otra reforma que resistiera frente a tácticas “basadas en la artillería”, en la que habilitaron, entre otras instalaciones, un cuartel con vocación de “disciplinar” a los soldados y se derribó la torre. El Cerro del Castillo no volvería a ser tomado por la fuerza.

Al ordenar Espartero el abandono de Balmaseda “en 1838 para ocupar Villanueva de Mena” siguiendo el curso de la contienda, sus ocupantes “volaron la fortaleza”, “política de tierra quemada” que los carlistas reeditaron en 1839. La población sumida “en una terrible bancarrota”, convirtió el lugar “en cantera”, rememoró Urtzi Llano.

Como una caja negra

La parte interior de lo que ha aflorado de la torre da buena cuenta de los “niveles de destrucción” con restos de teja que perduraron a modo de “caja negra” del tejado que la cubrió”, describió José Luis Solaun. En ciertos puntos los trabajos arqueológicos tocan la roca. Significaría que, “bien en esa contienda aprovecharon los suelos medievales porque no existía excesiva cota o los suelos que crearon ellos arrasaron parte de las estratigrafías medievales, pero carecemos de registros” todavía, a la expectativa de avanzar en el estudio de campo. Sobre esta línea, para 2026 se plantean los objetivos de continuar excavando lo que falta de la torre “en extensión” buscando obtener “una visión completa de la ocupación histórica e ir descendiendo” de estratos más recientes a más primitivos y sacar a la luz “una rampa de entrada al castillo construida pensamos que en el siglo XV” posteriormente remodelada.

El proyecto tiene visos de prolongarse “claramente una década”, advirtió Urtzi Llano. El equipo ha identificado áreas prometedoras en el “monumental yacimiento” que quizás no esclarezcan el misterio de los rastros de ballesta medieval en el firme correspondiente al siglo XIX, pero pueden aportar pistas sobre el castillo originario. Mientras, la asociación Orexinal, que encendió la curiosidad por desentrañar lo que esconde la fortaleza sorteando hasta una pandemia, cumplió la tradición de iluminarla por el cumpleaños de Balmaseda el 24 de enero.

Al detalle

Web

Completa información. La página web www.ondarebizia.balmaseda.eus contiene información detallada sobre el proyecto de recuperación y puesta en valor del Cerro del Castillo fruto de un convenio entre el Ayuntamiento y la Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio de la EHU en colaboración con la asociación Orexinal de Balmaseda. Próximamente se incorporarán fotografías en tres dimensiones que permitirán observar en alta resolución el resultado de la excavación de 2025.

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Balance

Jornada divulgativa. Desde la primera campaña allá por 2021, representantes de la Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio de la EHU hacen balance de los resultados de la excavación, marcan los retos más inmediatos e informan acerca de las tareas de consolidación de estructuras que siguen a la labor de los arqueólogos para trabajar por la preservación del yacimiento y facilitar las visitas.