Sopela finaliza una prueba piloto para mejorar el arbolado en el área urbana
Instala frente a Zipiriñe dos alcorques con un sistema de drenaje sostenible que ayuda contra inundaciones
Hace dos años, el Ayuntamiento de Sopela impulsó la elaboración de un plan de arbolado que permitiese fijar los criterios de sostenibilidad para la gestión medioambiental en el área urbana del municipio. Una estrategia enmarcada dentro del proyecto del anillo verde, cuya prueba piloto acaba de finalizar con la instalación de dos alcorques con un sistema de drenaje sostenible en la calle Akilino Arriola, frente a la escuela de Zipiriñe, que ayudarán a combatir posibles inundaciones. “Un buen diseño de este tipo de áreas de biorretención inundables puede llegar a retener el 90% de las escorrentías de lluvia de un espacio urbano, con la reducción del riesgo de inundabilidad que ello conlleva”, destacan desde el Consistorio sopeloztarra.
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Se trata de una actuación votada en los presupuestos participativos y que ha tenido un coste total de 42.413 euros. En concreto, se basa en la instalación de dos alcorques con un sistema de drenaje sostenible, de manera que los árboles puedan “crecer de forma saludable y adecuada al entorno”, señalan.
Según explican los responsables del proyecto, la actuación ha consistido en la apertura de dos alcorques corridos de nueve metros cada uno, con un sistema de drenaje sostenible incorporado en su interior, ajardinados en superficie y con la plantación de dos árboles en cada uno de ellos sobre una superficie total de 27 metros cuadrados.
Con este sistema, se quiere generar un parterre de biorretención inundable que ayude a drenar e infiltrar directamente en el terreno las aguas pluviales recogidas de los espacios urbanos colindantes. De este modo, “el sistema drenante recoge las aguas pluviales de su entorno, las retiene, las filtra y las infiltra en cierta medida en el terreno”, detallan. Asimismo, el objetivo es crear “parterres vegetales lo más amplios posible, compuestos por tierras de suelo estructural permeable y drenante, combinadas con celdas de polipropileno reciclado, envueltas en grava para aumentar su permeabilidad y cubiertas de tierra vegetal, plantas arbustivas y arbolado”, apuntan.
Además, estas soluciones cuentan con pozos de infiltración, rellenos de grava, que aumentan la capacidad drenante y de retención de las aguas pluviales. “Estos pozos de infiltración incluyen una especie de aliviadero o rebosadero para que, en aquellos casos en los que el área de biorretención se sature de agua, el excedente se conecte con la red municipal de pluviales y pueda evacuarse”, prosiguen.
Anillo verde
Sobre esta línea, cabe recordar que el plan de arbolado de Sopela fue elaborado en 2024 por la empresa Basoinsa, a petición del Ayuntamiento, dentro de las actuaciones impulsadas por el consejo del anillo verde de Sopela. El plan busca fijar criterios sostenibles para la gestión de los árboles dentro del área urbana, una meta que está alineada “con el espíritu del anillo verde de Sopela”, subrayan. A este respecto, desde el Consistorio sopeloztarra recuerdan que el anillo verde es “un proyecto ilusionante para cuidar del entorno natural y cultural, desarrollado en colaboración constructiva entre los agentes institucionales, políticos y sociales, para conseguir un pueblo mejor”.