A sus 27 años, la durangarra Paule Mallagarai sigue viviendo un sueño del que no quiere despertar y sobre todo, quiere seguir disfrutando. Y es que el próximo 3 de octubre, estrenará su quinto musical en Madrid y esta vez siendo protagonista de Cenicienta.
Inmersa en la tercera semana de ensayos, el memorable éxito de Broadway llega a Madrid de la mano de Stage Entertainment, productores del El Rey León, Aladdín, Anastasia o la Bella y la Bestia. El hecho de poder trabajar en esta producción está siendo una experiencia muy enriquecedora para Paule. “Estoy trabajando con la empresa de teatro musical más importante a nivel estatal y estoy flipando. La experiencia está siendo increíble a todos los niveles y más ahora que voy descubriendo cada vez más secretos de la producción. Quisieron producir Cenicienta en 2020, pero llegó la pandemia y tuvieron que parar el proyecto. Desde entonces llevan todos estos años creando este musical que por primera vez tiene el permiso para poder crear desde cero. Va a ser espectacular y divertido. Estoy superfeliz de formar parte de esto. Es la misma historia, pero contada de una manera muy distinta y muy actualizada”, adelanta entusiasmada la durangarra.
El musical de Rodgers & Hammerstein, llega al Teatro Coliseum de la Gran Vía. Dirigido y coreografiado por Anthony Van Laast, este estreno marcará la primera vez que esta versión del musical se presenta con libertad para crear desde cero. El elenco estará encabezado por la durangarra Paule Mallagarai como Cenicienta, Briel González como Topher, Mayca Teba como Marie, Mariola Peña como Madame, Eloi Gómez como Jean-Michel, María Gago como Gabrielle, Caro Gestoso como Charlotte, José Navar como Sebastian y Jaume Giró como Lord Pinkleton. Anna Alborch será stand-by.
Tras participar en cuatro musicales de gran éxito, Paule afronta ahora el reto de dar vida a la protagonista de un clásico universal contado como nunca. La Cenicienta será su primer papel protagonista siendo titular. Preguntada por esta responsabilidad, aseguró que “esto implica llevar mucho peso de la obra todos los días. Lo más difícil es enfrentarme a un público con lo que supone ser protagonista. A nivel físico, vocal y emocional hay que estar muy preparada. Más allá de lo artístico, pienso que el reto más grande será a nivel mental. Decirme a mí misma que está todo bien, puedes hacerlo, sabes cuidarte, has entrenado, tienes la voz bien, puedes salir al escenario ocho veces por semana e incluso a veces nueve”, describe la exigencia de un espectáculo, que podrá verse de momento seguro hasta el próximo mes de julio.
Echando la vista atrás, Paule recuerda con cariño sus inicios bailando siendo una niña todo tipo de estilos: ballet, jazz contemporáneo y danzas más urbanas. A la vez, en el conservatorio Bartolome Ertzilla de Durango estudió lenguaje musical, violonchelo, piano y canto. Después dejó Durango para estudiar arte dramático en la modalidad de interpretación textual en la ciudad de Sevilla y se trasladó a Madrid donde completó un máster de interpretación ante la cámara para cine y televisión. Un año después, en 2022, arrancó con el exitoso espectáculo Mamma Mía, a los que le siguieron Una Rubia muy legal, Cincuenta Sombras y Madagascar. El estreno de Cenicienta en unas semanas será su quinto musical en Madrid.
‘Pedazo de sueño’
Sin tiempo apenas para digerir todo lo que está viviendo, la durangarra reconoce que cuando comenzó a formarse jamás imaginó que podría alcanzar la meca de los musicales. “Era un sueño que ni siquiera yo sabía que tenía; lo he descubierto cuando ha llegado. Todas estas oportunidades me han permitido darme cuenta de lo mucho que me apetece seguir haciendo esto. Como siempre he dicho, ser actriz de teatro musical es algo que he ido descubriendo con los años y ahora sí puedo decir que esto es un pedazo de sueño que tengo la suerte de poder vivir”, explicó agradecida.
Su entrega y perfeccionismo han hecho que la joven actriz se convierta en una de las referentes del teatro musical. Y aunque la expectación entre amigos y familiares es grande, ella prefiere que esperen antes de que vayan a verla. “Todos quieren venir al estreno, pero yo les digo que no porque al ser una obra tan compleja prefiero que lo vean una vez que yo esté 100% asentada. Tengo que reconocer que soy muy perfeccionista y me gusta tener las cosas bajo control. Dicho esto, sé que van a venir todos el próximo 3 de octubre”, confiesa entre risas, siempre agradecida por el cariño de los suyos.
Concentrada
Consciente de la magnitud del proyecto, Paule se ha volcado en cuerpo y alma. El ritmo de ensayos y la exigencia de la producción la mantienen concentrada, incluso aislada, para no perder el foco del espectáculo. “Seguro que los nervios llegarán un poco más adelante cuando vea el estreno más cerca. Llevo dos semanas aislada porque es mucha información y estímulos. Lo que ensayas hoy, mañana tiene que estar y es fundamental tener los pies en la tierra, descansar bien para poder remar a favor de un proyecto tan grande y con poco tiempo para sacarlo adelante”.
Pero su vida no se limita a las tablas. Estudiante del cuarto año de Nutrición y Dietética, compagina sus estudios con el ritmo frenético del teatro. Un desafío que afronta con paciencia. En este sentido, espera terminar la carrera en un par de años, con prácticas y trabajo final incluidos.
‘Familia preciosa’
Inmersa en los exigentes ensayos, Paule está disfrutando cada segundo del proceso creativo y lo que más desea es que la pasión con la que todo el equipo está trabajando, se contagie al público. “Pido que sigamos disfrutando mucho de esta producción y que la gente venga con la mente abierta y lo disfrute tanto como lo estamos haciendo nosotros; es algo chulísimo y espero que lo acojan con los brazos abiertos. También pido que sigamos llevándonos tan bien como nos llevamos toda la compañía y todo el equipo directivo y artístico porque somos una familia preciosa”.
El viaje de Paule, sin embargo, no ha sido siempre lineal. Ella misma reconoce que en los últimos años ha aprendido a soltar el control y afrontar lo que vaya apareciendo en el camino. “Si de algo me he dado cuenta, sobre todo el último año, es que yo soy una persona a la que le gusta tener las cosas bajo control y poder tomar decisiones hoy para el día de mañana, pero la vida me ha demostrado que todo es impredecible y que hay que estar más abierta a lo que vaya surgiendo y al cambio. Entonces, ahora quiero disfrutar de todo lo que estoy viviendo; quiero fluir un poco más. En resumen, decidiré aquello que me haga feliz, sea lo que sea, sin intentar tenerlo todo bajo control. Decidirlo ya, creo que no hace falta”.
Con este espíritu, la actriz durangarra afronta un presente lleno de retos y un futuro abierto, donde los musicales, de momento, y la pasión, seguro que siempre, serán parte de su camino.