Un proyecto pionero en el mundo escanea con drones el interior del canal de Ordunte

Los datos permitirán identificar los problemas de una conducción casi centenaria que suministra agua a Enkarterri y Bilbao

29.11.2020 | 01:14
El dron, diseñado ex profeso para esta labor, ha tomado 360.000 fotos para determinar las fisuras y desperfectos de la gran tubería que baja agua desde Ordunte.

El canal de Ordunte, la galería de 42 kilómetros que transporta el agua potable desde el Valle de Mena hasta Bilbao y los municipios de Enkarterri, se ha convertido en escenario de una gran innovación tecnológica. Por primera vez en el mundo, el interior de una conducción de este tipo y longitud ha sido escaneada y fotografiada con un dron para determinar en qué estado se encuentra después de 83 años de servicio. Un mapeo que ha permitido generar un canal virtual en tres dimensiones tomando 360.000 fotografías. Algo parecido a la aplicación Street view en Google Maps. Un proyecto pionero llevado a cabo por el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia (CABB) que servirá para determinar los puntos más críticos de la conducción y proceder a su reparación. "El objetivo a futuro es dejar toda la canalización estanca", explicita Nerea Landaburu Aranzabal, subdirectora de Proyectos y Obras de Abastecimiento del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia.

A lo largo de su vida, el canal que atraviesa montes y bordea múltiples laderas de las Encartaciones ha sufrido infinidad de daños por deformaciones, fisuras y desprendimientos que han obligado a la ejecución de reformas continuas por parte de su propietario, el Ayuntamiento de Bilbao. En 1987, el Consistorio analizó los riesgos del terreno donde se apoya el canal, identificó los descalces de las pilas de apoyo y reportó las fugas para su reparación. En 2019, y tras firmar un convenio con el Ayuntamiento bilbaino, el Consorcio asumió la gestión de la infraestructura y decidió examinar al milímetro la conducción para evitar fugas e invasiones anexas. "Teníamos que saber exactamente qué instalación íbamos a gestionar para, después del diagnóstico, someterle a un tratamiento", describe docta Nerea.

Para ello, primero el CABB actualizó el pasado año el informe municipal descrito con un reconocimiento geotécnico in situ de toda la traza más un mapa del terreno en una franja de 100 metros a cada lado del canal. Así se determinó el estado de cada tramo y se definieron sus secciones en función del riesgo. La conclusión fue que más de la mitad, un 58%, carece de problemas y que únicamente seis tramos se consideran con riesgo alto, los cuales suman el 4% de la traza. Aunque como indica la responsable "ninguno de ellos es tan alto que requiera de una actuación urgente".

Estado exterior e interior 

El siguiente paso era conocer el interior del gran tubo de hormigón con forma ovoide (como un huevo al revés) que cuenta con una altura de 1,80 metros, un ancho de 1,20 y un espesor que supera los 20 centímetros. Pero no fue fácil. En opinión de Nerea "efectuar la inspección con personas es muy complicado por la distancia entre arquetas, requería mucho tiempo y un enorme riesgo laboral, además de que había que mantener el suministro".

La luz en el túnel surgió tras un contacto con el centro tecnológico vasco Tecnalia que "nos dio la referencia de Hovering Solutions una firma especializada que fabrica sus propios drones y sin necesidad de que se muevan con GPS", desvela Nerea. De hecho, el aparato utilizado fue construido ex profeso para el canal y su trabajo es la primera vez que se efectúa en una conducción de agua en servicio. La esencia del proyecto innovador supuso muchos procesos de prueba-error.

La responsable del CABB pone un ejemplo. "Al dron se le dan unas instrucciones para que se mueva en una dirección continua en base a la altura y anchura de la tubería usando rayos infrarrojos y láser. Pues fluye el agua tan limpia, que el infrarrojo a veces tomaba la medida de la lamina de agua y otras la de la base de hormigón. Se volvía loco, así que se puso como referencia el techo", explica. También se comprobó que el resultado era mejor tomando fotos que grabando en vídeo (por cada metro lineal se sacaron 10 imágenes) y que en vez de luz fija, flashes continuos aportaban mejores imágenes. "Al estar a oscuras, el canal parecía una discoteca con el dron dentro", describe con una sonrisa Nerea.

Con el aparato construido y equilibrados todos sus sensores, el examen de la conducción fue de solo un mes en dos fases de 15 días como consecuencia de la pandemia. Además el proceso fue sencillo. "El operario entraba por una arqueta y dejaba el dron que lo recogía otro técnico en la siguiente salida", describe.

La exploración ha permitido crear modelos en tres dimensiones del canal en forma de nube de puntos (un estándar en la industria topográfica), identificar sus deformaciones y medir las áreas dañadas. También ha desvelado por dónde discurre realmente la traza que, en algunos tramos, es muy diferente a la de los planos originales de construcción. Esto ha sido posible porque el dron ha aportado datos que cuentan con coordenadas exactas de latitud, longitud y altitud. Esta gran cantidad de información ha permitido ya identificar grietas y otros defectos incluso de tamaño milimétrico. La subdirectora describe que "se ven fisuras, incluso raíces de árboles que han traspasado el hormigón. Es una conducción que pierde agua en algunos puntos y también le entra".

Solapamiento de mapas 

El próximo paso para conseguir esa conducción estanca deseada va a ser solapar el mapa de riesgos geológicos con el estado real interior y ver si algún corrimiento previo ha provocado daños internos o no. Tras el cotejo se analizarán metro a metro las fotos y se determinarán los puntos más críticos con el fin de efectuar después obras de reparación. En un primer vistazo, los técnicos de Hovering Solutions transmitieron a Nerea que "según su criterio la instalación está bastante bien y estaban sorprendidos de que, con casi 100 años de servicio, se encuentre en el actual estado", indicó. Este proceso se complementará con el análisis de la parte metálica del canal, los seis kilómetros que suman los tubos de los 21 sifones que salvan valles y vaguadas, y cuyo interior no puede ser auscultado por un dron. "Son patologías a estudiar específicas con otros procedimientos como metalografía, análisis de soldadura o los espesores de metal", dice la experta.

Todo el trabajo de análisis e inspección de las imágenes se efectuara hasta el verano que viene, para contar con un planning de actuaciones y reparaciones que comenzarán por los puntos más críticos en 2023.

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