Güeñes - El parque botánico y artístico Arenatzarte de Güeñes cambió el domingo el verde en favor de un arco iris de colores por obra y gracia de la feria de flores y plantas local. En medio centenar de puestos se exhibieron y se pusieron a la venta tanto especies autóctonas como otras más exóticas, herramientas y maquinaria para trabajar la huerta o complementos con componentes vegetales. Todo ello, condimentado con una comida popular a base de menestra que cocinaron vecinos de la localidad y a salvo de la lluvia.

Expositores de Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Cantabria, Burgos, Aragón o Madrid se instalaron en el recinto ajardinado de cerca de dos hectáreas de superficie antaño de uso privado para la familia que residía en la mansión que acoge las dependencias del Ayuntamiento. “Desde luego, el entorno es estupendo y la gente que estamos conociendo, encantadora. Ideal para este tipo de eventos”, comentó Maite Gaztañaga. Llevó a la feria las joyas con flores y plantas encapsuladas en resina orgánica “como si se tratara de un cuadro” que elabora artesanalmente ella misma. Rosas, mimosas, hojas... busca “cosas específicas que destaquen”, pero “manteniéndolas vivas, que es lo más difícil”. Y apuesta por lo natural “hasta en los cordones para atar collares y pulseras, que son de seda natural, hilo tibetano y lana orgánica”.

De acuerdo a la misma filosofía, Inmaculada Moreno probó que no hace falta subir el volumen del móvil para amplificar el sonido del teléfono. “El bambú natural produce el mismo efecto, actúa como una caja de resonancia”, demostró. Los que ella ofreció en su puesto proceden de la isla de Java, en Indonesia. “Estos son de un vasco que vive allí y puso en marcha la empresa Amalur, que trabaja con las comunidades locales con elementos naturales e implicando en el proceso a personas con discapacidad. Recibe muchos encargos de empresas”, explicó.

También remite a Asia la vegetación de El bosquecito, un oasis japonés en pleno centro de Güeñes que posee un papel central en la feria de flores y plantas. Al igual que vecinos y asociaciones de la localidad. El grupo de danzas Andra Mari volvió a colaborar vendiendo papeletas destinadas a un sorteo y con los pintxos elaborados. Con la recaudación obtenida seguirán sosteniendo la agrupación, que en 2017 celebró su 30 cumpleaños. Entre tanto, varios vecinos se metieron entre fogones para preparar cientos de raciones de menestra que se sirvieron en una comida popular.