BILBAO - Vivir de alquiler no es algo todavía ni tan normalizado ni tan práctico como ocurre en otros países vecinos; sin embargo, sí es una de las grandes inquietudes de las nuevas generaciones. Bilbao quiere poner su grano de arena en este asunto para facilitar la independencia de los más jóvenes. Un estudio realizado por el Ayuntamiento de la capital va a poner luz y taquígrafos al número de viviendas vacías de la villa. Se trata del primer paso para que, conocida la realidad del parque inmobiliario desocupado, así como las características del mismo, se ponga en marcha la anunciada oficina municipal. Este nuevo instrumento pretende mediar en el alquiler, con el fin de movilizar las viviendas privadas vacías que se encuentran en la villa. El concejal de Vivienda del Ayuntamiento de Bilbao, Goyo Zurro, espera conocer los datos actualizados antes de quince días. Hasta el momento se ha manejado la cifra de 15.000 viviendas desocupadas, según los estudios realizados por el Consistorio en base al padrón, de lo que se trata ahora es de saber cuáles de ellas tienen un uso, oficinas por ejemplo, y saber así con exactitud la posible oferta.
Siguiendo la buena práctica de otras ciudades como Barcelona, Madrid o Zaragoza, el Ayuntamiento de Bilbao anunció en el pleno celebrado en el mes de abril la puesta en marcha de una oficina municipal para mediar en el alquiler de viviendas en la capital entre particulares. Según expuso Zurro, “este instrumento actuará de mediador entre una persona y el propietario de un inmueble, garantizando un alquiler seguro entre ambas partes”. A diferencia del programa de vivienda vacía del Gobierno vasco, no se referirá a alquiler social ni tampoco el Ayuntamiento se hará cargo del inmueble. Se trata de activar la vivienda desocupada y reducir así la lista de espera, sobre todo de jóvenes, de aquellos que optan a un piso en alquiler. Solo en Etxebide hay alrededor de 60.000 personas inscritas, de las que unas 8.000 peticiones son de la capital.
El pasado viernes, Zurro tuvo un encuentro con algunas consultoras con el fin de que le orienten sobre cómo debe articularse esta oficina. Dependiendo de la fórmula que se utilice se verá el espacio que debe ocupar o el personal que debe atenderla, lo que ayudará a concretar sus funciones. Según expone el concejal, “la responsable de la oficina de Madrid, por ejemplo, no estaba muy satisfecha de cómo funcionaba”.
Oferta y características Como paso previo a la puesta en marcha de este nuevo servicio, el Ayuntamiento quiere conocer cuál es la realidad de la vivienda vacía en la capital. No solo cuántos pisos hay sino también qué características tienen; dos estudios que ya se han iniciado y que permitirán tener una visión ajustada a la situación actual.
El primero de los sondeos que se refiere al número de viviendas que potencialmente se podrán alquilar estará terminado en quince días. En estos momentos, señala el concejal, se está haciendo un contraste sobre los datos que se barajaban hasta ahora. En principio, en base al padrón, en la villa había 15.000 viviendas vacías, es decir, en las que no hay ninguna persona empadronada. Sin embargo, este estudio ha dado un paso más porque hay inmuebles que pueden figurar como vacíos porque no tienen registrados empadronamientos y, sin embargo, están ocupados aunque con otra actividad como pueden ser despachos. Así, en este rastreo de los edificios de la villa, una segunda muestra se basa en los consumos que se registren de agua o gas que también da una pista sobre la verdadera situación en la que se encuentran. Junto a este primer trabajo de campo, el Ayuntamiento está realizando otro estudio con el que tratará de conocer aspectos concretos de la vivienda. “No solo queremos saber cuántos hay sino también qué características reúnen. No es lo mismo si tienen unas buenas condiciones de accesibilidad, la edad que tienen los edificios, cómo es su estado y hasta el precio”, precisa el concejal.
Este segundo estudio llevará más tiempo, con lo que se calcula que hasta febrero el Área de Vivienda no dispondrá de todos los datos necesarios que le permitan abrir la oficina de mediación de alquiler. Se trata de información fundamental a la hora de gestionar el parque de alquiler. De hecho, en la actualidad hay gente que rechaza la adjudicación de un piso social, bien porque su estructura no responde a sus necesidades o incluso porque el barrio no encaja en sus preferencias de ubicación.
Los datos de los que dispone el Área en estos momentos se refieren a las viviendas municipales y señalan que el 51% de los pisos municipales adjudicados por el Ayuntamiento a lo largo de 2015 lo fueron a personas menores de 35 años, mientras que en los tres primeros meses de este año, un 32% de las propuestas ya correspondían a jóvenes. Aun así, existe un número importante de personas jóvenes demandantes de una vivienda de alquiler que tienen unos ingresos que “limitan su capacidad de acceder al mercado privado”.
El precio medio de una vivienda libre de alquiler se sitúa en algo más de 720 euros al mes para un piso de unos sesenta metros cuadrados. Por ello, desde el área de Vivienda creen que son necesarias “medidas de acción positiva” desde las administraciones públicas para facilitar que los jóvenes puedan acceder a un piso en alquiler. La vivienda es una de las mayores preocupaciones junto el empleo de las personas más jóvenes por eso desde el Ayuntamiento de Bilbao se van a activar diversas medidas que permitan o bien potenciar el alquiler o construir en cooperativa como ya informó DEIA, para lo que Ikertalde realiza un estudio sobre los diferentes modos de gestión del uso en otros países.
Bilbao no es una ciudad con grandes posibilidades de expansión y, sin embargo, la demanda de vivienda crecerá en la medida que más gente quiera vivir en la capital.