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Iker y Aroa, nueve medallas en el estatal en pista

Iker Azpitarte y Aroa Gorostiza suman juntos nueve medallas en el campeonato estatal en pista Los jóvenes promesas, ambos de 16 años, entrenan en los velódromos de Zalla, Berriz y Donostia

Iker y Aroa, nueve medallas en el estatal en pista

Zalla - Compaginan sus estudios con entrenamientos al aire libre en los pocos velódromos que se mantienen en pie en Bizkaia y viajes a Donostia para pulir esa punta de velocidad que tantas alegrías les ha procurado. Iker Azpitarte, de Zalla, y Aroa Gorostiza, de Elorrio, ambos con 16 años, regresaron de los campeonatos estatales de ciclismo en pista celebrados en el municipio madrileño de Galapagar con un botín impresionante: cuatro oros él -dos individuales y dos por equipos-, mientras que ella se colgó dos oros, dos bronces y una plata. Iker, además, fue reconocido como una de las más firmes promesas del municipio encartado que despunta durante la última gala local del deporte en fin de año.

Su esfuerzo le ha costado recoger los frutos ahora que encara una etapa decisiva en lo educativo en la que deberá decidir hacia dónde encaminar sus estudios. Cursa Bachiller, le gustaría matricularse “en alguna ingeniería” y aún saca tiempo para tocar en la fanfarria y perfeccionar su inglés. En el intervalo entre el final de la temporada que vio su explosión y el inicio de la que supondrá casi ascender a un puerto de montaña de categoría superior, al saltar de la categoría cadete a la juvenil, Iker Azpitarte -pertenece al equipo Vicinay Cadenas- rueda “martes, jueves y algún que otro sábado”. Aroa Gorostiza, que corre para el CAF Transport Engineering, proyecta ligar su futuro al deporte de una manera u otra, “quizás desde la docencia”. “Cada vez me encuentro con más chicas ciclistas como yo”, celebra. Gracias al programa foral dirigido a deportistas de élite con potencial para continuar progresando hacia metas más ambiciosas “se les facilita la tarea de compatibilizar las clases y los exámenes con el calendario de entrenamientos y competición”, interviene Eduardo Rincón, responsable de pista de la Federación Vizcaina de Ciclismo que ha seguido de cerca el despegue de los dos jóvenes.

Tanto Iker como Aroa pedalean la mayor parte de los entrenamientos al aire libre exponiéndose a los vaivenes de un tiempo que no les ha jugado tantas malas pasadas como cabría suponer. “En Zalla ha habido que suspender carreras tres veces”, indica Eduardo Rincón.

Durante las sesiones preparatorias alternan Enkarterri y Berriz. Además, algunos fines de semana se desplazan a Donostia para rodar por el velódromo de Anoeta. Cuando arranca la temporada añaden al programa los trayectos de carrera en carrera por diferentes puntos de la geografía vasca y estatal.

Un velódromo menos Las obras de defensa contra inundaciones que darán comienzo en pocos meses en el centro de Zalla eliminarán de la comarca las instalaciones disponibles, ya que los trabajos contemplan derribar el velódromo adyacente al polideportivo para tristeza de quienes lo frecuentan. “La pista es la gran desconocida. La gente sabe que el velódromo está ahí, pero no si realmente se utiliza”, opina Eduardo Rincón. Por ejemplo, el año pasado en Zalla entrenaban cuatro personas y en otras temporadas no había suficientes bicicletas”, compara Eduardo Rincón.

A Iker y Aroa la disciplina que han elegido les abre el abanico de opciones si en el futuro no bajan del sillín. “Existen más salidas profesionales y menos pruebas en el circuito al cabo del año”, señala Rincón. Entre las carreras de fondo y las series de velocidad que cubren sobre el velódromo sin frenos ganan “seguridad y habilidad que pueden poner en práctica también en las pruebas en carretera”. “Nos gustaría, otra cosa es que se pueda”, contestan ambos al unísono sobre la posibilidad de ganarse un sitio en el terreno profesional por el que ya luchan.