Asier Albizua lleva cuatro años siendo el alcalde de Arrigorriaga. Para la próxima legislatura, promete seguir siendo un dirigente cercano y accesible. Para comprobarlo, DEIA paseó ayer por el municipio junto al primer edil que no paró de recibir la opinión de la calle. Piropos y algunas peticiones y quejas fue lo que escuchó Albizua en su cita con la calle. Además de caminar por las vías más céntricas, el alcalde quiso que el itinerario no dejase fuera a Abusu, un barrio que, aunque forma parte importante del pueblo, su ubicación a varios kilómetros del centro le hace a veces sentirse alejado de la vida municipal. Una realidad que aún se siente pero que está cambiando a pasos agigantados, según se desprende de las palabras que le dedicaron los residentes en este núcleo urbano pegado a Bilbao. Así, la visita comenzó en Abusu. “En el programa electoral de 2011 prometió que iba a a estar una vez a la semana en una oficina del centro social del barrio para recibir a los residentes. Mucha gente no le creyó e incluso cuando empezó a hacerlo algunos decían que iba a ser cosa de un mes o dos. Pero ha cumplido”, asegura Patxo Simón, propietario del bar La Estación de Abusu, mientras el primer edil conversa con clientes que asienten al escuchar la afirmación.

“Además es fácil verle paseando por las calles y haciendo fotos. Y por lo que a mí respecta, le llamo o le mando un WhatsApp cuando veo alguna cosa que le puede interesar. La última vez fue hace poco. Le envié un mensaje a las 21.05 horas para avisarle de que no había luz pública y me contestó al minuto que haría las gestiones para solucionarlo”, relata Simón.

Eso sí, acto seguido afirma que “tampoco me corto cuando hay algo que no me gusta”. Y bien que lo demostró ya que nada más ver entrar al alcalde por la puerta de su establecimiento le saludó con un “ahora sí están trabajando en el ascensor, ¡ya era hora!”. Con una sonrisa, Albizua justificó el escaso movimiento en la obra alegando que “poco se puede hacer en estos momentos porque la estructura está ya montada y para seguir avanzando hay que esperar a que llegue la cabina”.

Urbanización de la plaza Santa Isabel, mejora de aceras y canchas deportivas, instalación de una cubierta en el parque de Ollargan, remodelación de firme y de la iluminación del paseo peatonal de acceso a la estación o colocación de aparatos de gimnasia para la tercera edad. Son algunas de las inversiones destacadas por Albizua abordadas a lo largo de esta legislatura en el barrio de Abusu pero el retraso en la obra del ascensor es el comentario que está más a la orden del día.

“La razón ya la sabéis. La primera empresa contratada entró en concurso de acreedores y hubo que realizar otra adjudicación”, reiteró el alcalde a Gregorio Martínez y Alejandro Rubio que también incidieron en ese inconveniente para después reconocer que “la verdad es que en ese tema el Ayuntamiento no ha tenido la culpa y, en general, estamos satisfechos con lo que está haciendo por el barrio”.

Centro “Ha invertido 60.000 euros en urbanizar el barrio de Lepanto, que estaba muy abandonado. Ha quedado estupendo y estamos encantados”, aseguran el matrimonio formado por Mari Sol Albaizagoitia y Luis Centeno, que aprovecharon el improvisado encuentro en la calle con Albizua para advertirle de que “ahora la gente se está acostumbrando a aparcar mal o a salir por dirección prohibida y la Policía Municipal no aparece”.

El alcalde se comprometió a dar aviso a los agentes y analizar “si se puede reforzar la señalítica para evitar ese tipo de infracciones”. Mari Sol también pidió algún banco más en el barrio. “Soy un poco pesada, le llamo mucho”, reconoció “pero siempre me atiende bien”, añadió. “Haces lo que debes. Cuando ves algo me lo dices y después valoramos si se puede hacer”, contestó Albizua mientras tomaba nota en su teléfono de estas peticiones.

“Cuando se presentó al cargo le pedí que, por lo menos, escuchara a los vecinos y no me ha defraudado”, alabó Javi Lazkano, de la asociación de vecinos de Lanbarketa. “A pesar de la crisis ha mantenido las subvenciones y se han hecho iniciativas nuevas como el Arrigobono”, destacó Basi Lozano, propietaria de un comercio.