Barakaldo

No cuenta con una ermita propia, aunque hubo un tiempo en el que sí la tuvo. Tampoco perdura la peregrinación de fieles que acudía a visitarla cada 30 de junio. Santa Lucía perdió su romería a manos de la guerra, el gris industrial y un vendaval invernal. La última vez que la santa, abogada y protectora de la vista, recibió su homenaje fue hace más de 20 años. Pero este domingo, el grupo Laguntasuna de Barakaldo se ha propuesto volver a dar vida al último día de junio. La cita será la primera toma de contacto con esta tradición ya extinguida y es que el objetivo del grupo fabril es crear una enorme fiesta para el próximo año con la que, además de celebrar su 65 aniversario, se consolide de nuevo la ascensión hasta Santa Lucía.

Centenares de fieles ascendían cada año hasta el monte Argalario para rendir homenaje a la patrona de las costureras. El 30 de junio era una fecha señalada en el calendario al igual que el día de la romería de Santa Águeda. Participaban en la ascensión -la ermita se encontraba a 210 metros de altitud- vecinos de Barakaldo, pero también de localidades cercanas como Galdames, Güeñes, Trapagaran, Ortuella y también Bilbao. Cuentan los relatos escritos sobre esta romería -en concreto un análisis elaborado por Jose Ignacio Homobono-, que esta fiesta generaba diferentes expectativas entre sus participantes: el cumplimiento de promesas para los más fieles; la oportunidad de establecer relaciones con el sexo opuesto durante el momento del baile y la de comer ricos pasteles.

Aunque el día que se le atribuye a la santa es el 13 de diciembre, su romería siempre se ha celebrado a finales de este mes. La jornada comenzaba con una misa en la ermita -la última sesión se realizaba cantada-, durante la mañana, comida en los alrededores de Santa Lucía o el barrio de Bengolea, y baile por la tarde. Y es que hasta el lugar llegaban diversos grupos de txistularis, dantzaris y músicos que convertían el lugar en una auténtica verbena. La fiesta se repetía el siguiente domingo, al igual que ocurre con Santa Águeda, en la campa de Bengolea. A partir de 1890, el Ayuntamiento baracaldés se hizo cargo de poner la animación musical con la banda municipal y los cohetes, otorgando una mayor popularidad a la romería.

La modernización, en cambio, arrasó con la tradición y, a diferencia de otras romerías, la de Santa Lucía desapareció. La pérdida de las guerras carlistas fue el primer bache con el que se topó la fiesta. El segundo, la industrialización. "Las fiestas urbanas comenzaban a aflorar por los diferentes barrios de Barakaldo y eso hizo que dejara de coger fuerza", asegura Joseba Altube, de Laguntasuna. Un gran vendaval acontecido el 15 de febrero de 1941 fue clave para su desaparición definitiva. Sin el carácter religioso, la fiesta fue languideciendo hasta terminar de extinguirse a finales de la década de los cuarenta.

Subida y bocata Laguntasuna mantiene una fuerte apuesta por mantener vivas las tradiciones y el folclore de la anteiglesia. Con ese objetivo, y a través del estudio etnográfico sobre Barakaldo que está desarrollando el colectivo surgió la idea de recuperar la romería de Santa Águeda. Para ello, este domingo ya se han apuntado más de 30 personas para subir hasta las faldas del monte Argalario. El recorrido comenzará a las 10.25 horas en el parking de Gorostiza, seguirá por Mesperuza hasta llegar a Santa Lucía, donde no se encuentran la ermita pero sí dos casas que están construidas con las paredes de la misma. "Después, quien quiera seguir ascendiendo podrá subir hasta el Argalario, donde tiene unas vistas magníficas de Barakaldo", cuenta Altube. A las 12.00 horas llegará el turno de los txistularis, que abrirá camino a la hora del bocata.

"Este año hemos preparado un programa muy sencillito", explica, pero para el próximo, la fiesta aumentará con un mayor número de actuaciones tanto de dantzaris como de músicos; una jornada especial que el grupo baracaldés incluirá dentro del programa de su 65 aniversario.

La idea es que poco a poco los vecinos de Barakaldo vuelvan a reunirse en torno a una romería. "Para nosotros este año sería un éxito absoluto si se acercan cien personas", indica Altube, dispuesto a dar continuidad a esta fiesta año tras año. No es la primera vez que se intenta revivir esta tradición. Ya en 1987, concretamente el 13 de diciembre, el grupo municipal del PNV en Barakaldo celebró misa, festejos populares y animación musical. La romería se celebró así durante cinco años. "Puede que ahora tengamos más suerte al no llevar ninguna sigla política", sueñan desde Laguntasuna.