El Museo Guggenheim Bilbao abre sus puertas este verano a una de sus propuestas más vivas y transformadoras. La exposición Aprendiendo a través del arte ha quedado inaugurada este lunes en el Espacio Educativo del museo, consolidando un programa pedagógico que cumple ya 28 años de trayectoria en el País Vasco. Desarrollada en colaboración con el Departamento de Educación del Gobierno Vasco, la iniciativa ha permitido a lo largo de casi tres décadas que 4.112 escolares experimenten el arte no como materia académica, sino como una herramienta de pensamiento crítico.
La presente edición reúne las creaciones de 127 alumnos de entre 6 y 12 años, procedentes de seis colegios de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Guiados por artistas contemporáneos locales, los estudiantes han cambiado los libros de texto por la fotografía, el collage, el modelado en escayola y el frottage. El resultado es un mapa de inquietudes infantiles que van desde la memoria de los pueblos y el cuidado de la naturaleza hasta los códigos de comunicación propios y la diversidad cultural.
Programa ambicioso
Durante la presentación de la muestra, la directora general del Museo Guggenheim Bilbao, Miren Arzalluz, ha querido poner en valor el esfuerzo colectivo de la comunidad escolar y el equipo artístico que trabaja codo con codo en las aulas. “Es un programa ambicioso e inspirador para el museo. Invitamos a la gente a acercarse y a disfrutar de manera gratuita de una exposición que permanecerá abierta durante todo el verano”, explica Arzalluz.
En representación de los creadores participantes, la artista gasteiztarra Nerea Lekuona ha reivindicado el papel activo de la infancia en la sociedad actual. Lekuona ha insistido en que las aulas deben convertirse en espacios de absoluta libertad expresiva donde los alumnos pierdan el miedo a pedir permiso. Para la artista, la clave del éxito del programa radica en entender que los niños no son una promesa de futuro, sino ciudadanos del presente cuya opinión cuenta y debe ser escuchada a través de sus propios lenguajes visuales.
Diferentes proyectos
Esta filosofía se traduce en proyectos tan diversos como el del Colegio Zorrotza Fray Juan de Bilbao, donde los escolares exploraron la identidad de la "Generación Alfa" reinterpretando los retratos de sus ídolos musicales y deportivos. Por su parte, el alumnado de San Vicente de Paúl en Barakaldo abordó la acogida y la diversidad mediante un mapamundi textil traducido a lenguas como el punyabí, el amazig o el wólof, acompañado de ingeniosos autorretratos donde sus rostros se convierten en espejos de sus lugares preferidos.
El arraigo y la historia local protagonizan las propuestas de los colegios de Elciego e Ispaster. Mientras los primeros rescataron imágenes de archivo municipal para dialogar con esculturas recicladas, los estudiantes de Ispaster intervinieron la heráldica local y homenajearon a los mayores de su localidad con pañuelos estampados a mano.
Motor transversal
La imaginación científica y el aprendizaje a través del error completan la exposición. El Colegio Barrundia de Ozaeta diseñó todo un ecosistema de ciencia ficción con trajes espaciales y flora ficticia inspirada en los colores del otoño, firmando la obra que hoy ilustra el cartel de la muestra. En Soraluze, el Colegio Plaentxi convirtió las equivocaciones del proceso creativo en oportunidades para levantar un sistema solar tridimensional de papel maché que servirá como escenografía teatral.
Esta metodología de aprendizaje tiene sus raíces en el Nueva York de 1970, cuando la mecenas Natalie K. Lieberman impulsó el programa original en el Solomon R. Guggenheim Museum para combatir los recortes que eliminaron las artes de las escuelas públicas. 28 años después de su llegada a Bilbao, la iniciativa sigue demostrando que la creatividad artística no es un complemento, sino un motor transversal para comprender el mundo.