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Los 86 años de vida de la futura plaza Elíptica

Se inauguró en 1940 y fue diseñada por José Luis Salinas

Los 86 años de vida de la futura plaza ElípticaMarkel Fernández

La Ley de Memoria Histórica de 2007 ha ido despejando el callejero de Bilbao de denominaciones asociadas a dictaduras. Y el último vestigio de estas nomenclaturas, la plaza Moyua, será un espejismo en apenas unos meses. Su relevo lo tomará la plaza Elíptica, como popularmente la han conocido varias generaciones de bilbainos y vizcainos.

Este espacio es el corazón del ensanche de la villa, que se inauguró en 1940 siguiendo el diseño del arquitecto José Luis Salinas que incluía parterres de estilo francés e inglés. Casi sesenta años después, su hijo Manuel Salinas el encargado de ofrecer la nueva imagen de la zona que se reinauguró en 1997 manteniendo su sello original y recuperando la fuente original. Esta gran plaza estuvo presidida durante los primeros años por la benefactora de Bilbao, doña Casilda de Iturrizar, hasta que su monumento se trasladó al parque que lleva su nombre en 1945.

Entorno privilegiado

Punto neurálgico, la futura plaza Elíptica está rodeada de historia, de edificios cargados de simbolismo. Uno de ellos es el Palacio Chávarri, actual sede de la subdelegación del Gobierno español en Bilbao. Diseñado por el belga Paul Hankar en 1889, trasladó a la capital vizcaina el estilo del renacimiento flamenco que había atraído a Víctor Chávarri durante su estancia formativa en Lieja.

Si espectacular es este edificio, no lo es menos el Hotel Carlton, diseñado por Manuel María Smith en 1919 y que durante la Guerra Civil fue sede del Gobierno vasco. Su importancia durante la contienda fue tal que bajo su suelo se esconde un búnker, que en la actualidad no es accesible y que conectaba con puntos estratégicos de la ciudad. Este establecimiento hotelero también deberá modificar su rotulación para que su dirección sea acorde con la nueva nomenclatura de la plaza.

Previo a la inauguración de la plaza es el Edificio La Aurora, diseñado por el arquitecto Ignacio Galíndez en 1934 que incorporó al espacio el estilo art decó. Tras la contienda, se construyeron edificios emblemáticos como el que en la actualidad ocupa la Hacienda estatal, creado en 1943 por Antonio Zobarán.

Nomenclatura pasada

A muchos bilbainos les puede sorprender las denominaciones oficiales que tomaron infraestructuras y calles de la villa tras la Guerra Civil. Por ejemplo, desde el 5 de agosto de 1937, el Puente de Deusto pasó a llamarse Puente del Generalísimo Franco o el Puente de Begoña como el del General Mola. Estos nombres fueron desechados en 1980 pero otros como el Puente Príncipes de España mantuvo su nomenclatura hasta 2017 cuando fue rebautizado como Puente La Salve, como se conocía popularmente.

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Otros espacios como la plaza Nueva el franquismo la renombró como plaza de los Mártires de Bilbao pero más sorprendente es que el parque del Ensanche ‘actualizó’ su nombre por parque de las Tres Naciones (Italia, Alemania y Portugal). La actual calle Juan de Garay, una de las principales entradas de la ciudad, se denominó en la dictadura como calle Tercio Ortiz de Zárate. No en vano, según diferentes investigaciones, a la muerte del dictador Francisco Franco, la villa contaba con 75 ubicaciones con nombres muy ligados a la Guerra Civil y a la victoria fascista.

Ese pasado franquista quedará atrás con la nueva denominación de la plaza Moyua que oficialmente tomará el nombre con el que ha sido conocida por los ciudadanos: plaza Elíptica.