Bilbao - Si una persona que no tiene un lugar donde vivir y se ve por ello obligada a recurrir a los servicios sociales que ofrecen las instituciones es vulnerable, cuando esta circunstancia se da en familias y con niños salta una alarma más dolorosa. El Área de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Bilbao, consciente de está situación, ha llegado a un acuerdo con la Fundación Claret para ofrecer un alojamiento a estas familias con hijos en situación de exclusión. “Sabemos que hay familias en la calle y que a veces van al albergue de Elejabarri y ese no es el sitio más adecuado para estar con niños”, expone el concejal Iñigo Pombo. Aún faltan por cerrar asuntos relacionados con la organización del espacio que se va a destinar a este recurso equipamental, pero ya está cerrada la fecha de su puesta en servicio. Será el próximo 1 de julio y se ofrecerán 20 camas.

La Fundación Claret hizo hace algo más de un año un obra en el edificio que gestionan en la plaza Corazón de María, en San Francisco, rehabilitando sus dependencias para acoger el servicio de albergue invernal que existía en Mazarredo y que desapareció cuando se proyectó allí un edificio de viviendas y un hotel.

Fue entonces cuando el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con los claretianos y se habilitó un espacio para dar cobijo a estas personas sin techo en las noches de temperaturas más extremas. Así, en la primera planta se habilitó un espacio para albergue con 20 plazas que en situaciones muy extremas se amplia a ocho plazas más y que funciona de noviembre a abril desde hace dos inviernos. Cuando las temperaturas se hacen más llevaderas, las dependencias del albergue invernal se reconvierten y pasan entonces a ser parada y cobijo para los peregrinos del Camino de Santiago.

El edificio tiene dos plantas más y una tercera dedicada a la realización de cursos de Lanbide que, según el concejal de Políticas Sociales, está funcionando “excelentemente bien”. En las dos plantas restantes hay habitaciones individuales, dobles y hasta triples con una capacidad para entre 18 y 20 personas en cada una de ellas.

Una de estas plantas es, precisamente, la que el Área de Políticas Sociales quiere que se utilice como una espacie de “vivienda tutelada”, según señala Pombo. El concejal explica que “no sería un sitio donde pasar la noche, sino un lugar donde haya una estancia media y que sea más polivalente, capaz de acoger a familias con niños que están en la calle y que, a veces, van al albergue de Elejabarri. Creemos que ese no es sitio para que estén”.

Partida reservada Pombo estima que en este centro que tiene Claret en la plaza Corazón de María va a haber condiciones para acoger a familias en esta situación de vulnerabilidad. Para ello, los presupuestos de Bilbao ya han reservado una partida de 150.000 euros con los que sufragar este proyecto y que, según la respuesta del concejal a las preguntas del grupo Ganemos, no parece que se vaya superar. Según el edil bilbaino, no hay ningún problema hasta ahora, pero “queremos ponerlo en marcha como Dios manda y para ello queremos desarrollar más el proyecto, aunque la columna vertebral de esta iniciativa ya está y de hecho el compromiso con Claret está adquirido”.

Pombo prefiere no hablar de un albergue en sí mismo sino de un recurso de formato residencia o vivienda tutelada. El sitio va a tener 20 camas como máximo que se ofrecerán tanto a gente individual, como a parejas y familias, hasta un máximo de 20 personas. Un equipo técnico conjunto entre el Consistorio y Claret analizará en los próximos dos meses las características que debe reunir este recurso.

Pombo se refiere, entre otras cuestiones, a que se está estudiando la posibilidad de que se habilite una cocina centralizada o lavadoras comunitarias... En definitiva, una serie de servicios que puedan ser compartidos entre las personas que se alojen. Otro de los aspectos que marcarán este recurso es que “se quiere trabajar el proyecto de vida de estas familias, parejas o personas, no dar solo alojamiento”.

El Ayuntamiento no tiene un estudio específico para conocer con exactitud las familias que se encuentran en situación de exclusión. Sí dispone, según señala el concejal, de datos sobre la exclusión residencial grave, por el seguimiento diario de sus propios equipos profesionales y por el estudio conjunto que se realiza cada dos años de forma simultánea en más de veinte municipios de la Comunidad Autónoma Vasca, según los datos que facilitó al portavoz de Ganemos, Samir Ladhou. No obstante, señala que “indicadores de personas a las que se les ha atendido en recursos más específicamente relacionados con la satisfacción de la necesidad de vivienda, dan idea de la problemática. Igualmente son de tener en cuenta otros indicadores, como saber que el 65% de las Ayudas de Emergencia Social concedidas tienen que ver con la vivienda”. Afortunadamente, no hay muchas familias en la calle, según dice el concejal, “pero queremos hacer una labor preventiva y también dar una respuesta por si hay situaciones que lo necesitan”. Pombo no conoce un recurso similar aunque no descarta que exista.

A partir de julio, serán los propios servicios sociales los que se encarguen de identificar estos casos. Fundamentalmente, los trabajadores del SMU, serán los que lo tramiten y, por supuesto, los servicios municipales de base, “que son quienes mejor conocen la realidad de estas personas”, concluye.