Olga Sáez

BILBAO - El Ayuntamiento de Bilbao continúa trabajando en un estudio para determinar las posibilidades de identificar mediante el ADN a los más de 25.000 perros censados en la ciudad y así poder atajar el problema de los excrementos en la calle, aunque aprecia “inconvenientes jurídicos y económicos” a la hora de poner en marcha esta posible medida, según dio a conocer ayer la concejala de Salud y Consumo, Yolanda Díez. Una vez concretado el plan de acción, el Ayuntamiento creará una comisión de trabajo en la que consultará también a las asociaciones dedicadas a la protección de los animales.

El asunto de los excrementos de los perros ya fue tratado en una sesión plenaria celebrada hace dos años. En esta ocasión, el debate surgió a raíz de una proposición del grupo Ganemos con la finalidad de evitar los perjuicios que supone a los vecinos. A pesar de que Bilbao impuso únicamente 16 sanciones en 2016 a propietarios de perros que no recogieron las deposiciones de sus perros de las calles, lo desagradable de esta suciedad pone sobre la mesa la necesidad de incidir aún más en la educación de los dueños como medida preventiva.

Es cierto que el pasado año se pusieron a disposición de los vecinos 10,5 millones de bolsas para recoger las heces de perros, e incluso Díez defendió que la mayoría de los propietarios son respetuosos y cumplen con su obligación; aun así, la concejala dijo que está “sin completar” el estudio que lleva a cabo el Ayuntamiento sobre la identificación de los perros por el ADN, pero adelantó que quiere definir un “plan de acción” sobre este asunto, con “ayuda académica y técnica” y teniendo en cuenta los aspectos económicos de la medida.

Según destacó, el Ayuntamiento, a través del Área de Obras y Servicios, se hace cargo de la limpieza de la vía pública, y “si bien, la limpieza de excrementos es una tarea general y compartida por todo el servicio, existen además en el contrato de limpieza, cuatro equipos específicos para esta labor: tres equipos diarios de lunes a sábado y un equipo, los domingos y festivos”.

Además indicó que desde el año 2006, se ha realizado “un importante esfuerzo en la incorporación paulatina de papeleras con dispensadores de bolsas para excrementos caninos”. El objetivo de esta dotación, que “a día de hoy supera las 700 unidades, es que los dueños de los perros puedan disponer de un medio adicional para la retirada de los excrementos de su perro en la vía pública”. En cuanto a la actualización del mapa de las zonas más sucias, “se realiza constantemente”, dijo.